Las conclusiones del Primer Foro Latinoamericano y del Caribe sobre el Continuo de Atención del VIH, realizado en la ciudad de México en mayo pasado, establecen que las metas a alcanzar hasta el 2020 en términos de la respuesta al VIH para la región serían: diagnosticar al 90% de personas con VIH, de esas personas, que 90% reciban su tratamiento antirretroviral (ARV) continuo y, finalmente, de ese grupo, que el 90% logre una carga viral indetectable. A estas metas se las conoce como “90-90-90”.

Según ONUSIDA, aproximadamente 1,8 millones de personas vivían con el VIH hasta el año 2012; en Latinoamérica y el Caribe la cantidad de personas con el virus se ha incrementado en 98 mil en los últimos años.  Según la OPS/OMS, el 70% de las personas que viven con VIH conocen su estatus.

En Bolivia, según el Ministerio de Salud, para el año 2013, unas 11.421 personas vivían con VIH, sin embargo, de ese total de personas diagnosticadas sólo 2.973 han recibido tratamiento ARV y no se cuenta con datos oficiales de la carga viral de estas personas.

Para lograr que el 90% de las personas sean diagnosticadas, es necesario que hayan políticas nacionales amplias que lleguen a las distintas poblaciones del país, “si no se mejora el diagnóstico, voluntario, gratuito y difundido hacia todos los estratos poblacionales, incluida el área rural, es difícil alcanzar esta primera meta”, mencionó Andrés Vargas, Coordinador del Sub Programa de Salud del Instituto para el Desarrollo Humano (IDH).

Con relación a la segunda meta, es importante cambiar la dinámica actual del Estado con relación a la enfermedad, se requiere asignar más recursos para mejorar la atención, “esto significa ampliar los servicios de salud destinados a personas con VIH, ampliar el plantel de enfermeras y médicos sensibilizados y capacitados en el tema y, lógicamente, ampliar todos los tratamientos que se necesiten para alcanzar este porcentaje. Tratamiento ARV, laboratorio, pruebas de CD4 y carga viral, estos son desafíos bastante grandes, por lo menos en nuestro país”, acotó  Vargas.

Por último, llegar al logro de la última meta, requiere de un cumplimiento completo del tratamiento por parte de las personas que tienen VIH y un cumplimiento de las normas y protocolos de manera estricta por parte del personal de salud. Vargas mencionó que “para lograr que la carga viral sea indetectable en las personas que reciben tratamiento, se debe tener mínimamente un 95% de adherencia al tratamiento para así lograr el anhelado 90% de eficacia, de no lograrlo, es un inconveniente para la persona con VIH y para la salud pública del país”.

Es posible que las metas 90-90-90 sean realistas o alcanzables, si consideramos el panorama macro de la región; sin embargo, cuando se aterriza en las particularidades de cada país, por ejemplo Bolivia, las cosas cambian. “Estas metas referidas al diagnóstico, adherencia e indetectabilidad del VIH son para Bolivia una fantasía, espero estar equivocado”, dijo el Secretario Nacional de la Red de Personas con VIH de Bolivia, RedBol, Wilian Montaño.

“Espero que se logre el acercarnos al 90–90–90 en el país, sin embargo, con todo lo que está pasando en Bolivia, me refiero a la duda de que el Fondo Mundial, principal financiador para el tema de VIH en Bolivia, continúe con esa labor en el país, hace que el futuro no se vea fácil. En caso de no cumplirse con la ruta crítica para el cumplimiento de los requisitos que pide el Fondo Mundial,  Bolivia perdería la posibilidad de cumplir con las necesidades urgentes que tiene la población con VIH”, acotó Montaño.

Actualmente Bolivia afronta situaciones desventajosas para que se pueda cumplir plenamente con la atención integral por falta de infraestructura, equipamiento, calidad y calidez en la provisión de la misma, como el riesgo de perder el financiamiento del Fondo Mundial dirigido a personas con VIH, hace que alcanzar las metas “90 – 90 – 90”  sea muy difícil.

Para lograrlas se requiere de un compromiso pleno del Estado boliviano en su conjunto y de políticas que permitan a las personas con VIH cumplir con su derecho humano supremo, vivir.  Ahora que estamos en procesos eleccionarios en el país, es importante que los políticos sean sensibilizados para que este tema sea prioritario en el sistema de salud y permita generar estrategias que coadyuven a mejorar la calidad de vida de bolivianos y bolivianas  en su totalidad.

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