Recientemente se realizó en Albergues de Tecpán Chimaltenango una localidad ubicada a unos 80 kilómetros hacia el Occidente de la Ciudad Capital un Encuentro Nacional de Jóvenes Positivos, cuyo objetivo principal fue “Promover la participación ciudadana de los/as jóvenes positivos en el diseño, implementación, monitoreo y evaluación de programas de VIH y SIDA dirigidos a adolescentes y jóvenes en Guatemala”.

Rodrigo Pascal, asesor en DDHH y Género en ONUSIDA, en conversación con Corresponsales Clave esta semana, señaló que el fin primordial del encuentro fue la elaboración de un Plan de Acción de la Red de Jóvenes Positivos de Guatemala que guiara el trabajo de los nuevos líderes.

La reunión, cuya convocatoria se hizo a nivel nacional, contó con la participación de 20 jóvenes que representaban la diversidad sexual y étnica del país. Con metodologías participativas, como la de la milpa, se sentaron las bases para la formación y capacitación de los nuevos valores juveniles en temas y nuevos enfoques concernientes al VIH.

Fortalecer los conocimientos de los integrantes de la Red de Adolescentes y Jóvenes Positivos de Guatemala en cuanto a participación política y ciudadana para el pleno acceso a los servicios de atención integral de adolescentes y jóvenes positivos y acompañar y brindar herramientas y criterios para la elaboración de planes de incidencia a nivel local y para facilitar la construcción del Plan Nacional de Movilización Social de Adolescentes y Jóvenes Positivos, fueron la motivación de este encuentro.

Los objetivos y las necesidades de las personas afectadas por la epidemia cambian con el paso del tiempo y muchas de las poblaciones requieren más atención o mejor enfoque de sus necesidades de parte de las políticas públicas. En este caso, la reunión y planificación del trabajo de los adolescentes y jóvenes reafirma la importancia de dirigir acciones específicas a esta población.

Quizá estas iniciativas en otros países de América Latina ya esté bien encaminadas, pero en Guatemala el avance aún no es significativo. Es necesario reconocer que los jóvenes desean hacerse escuchar y para esto es necesario dar los primeros pasos, con una planificación para la acción.

Gracias al apoyo técnico-financiero de  ONUSIDA Guatemala y el apoyo técnico de la Asociación de Investigación Desarrollo y Educación Integral (IDEI) que acompañan esta iniciativa de los jóvenes, se ha vitalizado el trabajo de jóvenes y adolescentes que pretenden contribuir al logro de las metas propuestas al 2020 y se espera que se logre una visibilidad de la juventud positiva de nuestro.

Lo realizado por los activistas es un gran trabajo y, si bien hace falta mucho, las nuevas generaciones son las más indicadas en poder llevar a cabo grandes acciones para derribar las grandes barreras que subsisten para el acceso universal a prevención, atención y tratamiento. Dar continuidad y mejorar el trabajo iniciado es de vital para alcanzar una verdadera respuesta integral a la epidemia. Tal vez no sea sencillo, pero es una gran iniciativa.

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