“Cuando fui a realizarle un ultrasonido a un paciente, se levantó y me dijo: – ¡No, así no! En mi provincia siempre me tocan con guantes”. Este comentario de una persona con VIH es relatado por Daniel Portela, médico del estatal Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kourí”, en La Habana.

Personal de salud se capacita en el Ecuentro anual sobre VIH/sida, organizado por Gpsida en el Sanatorio de Santiago de las Vegas, en La Habana

A pesar de que el respeto y la inclusión de las personas con VIH/sida es una constante en la agenda del activismo local, todavía existe un trato diferenciado y por tanto de rechazo hacia el segmento de 16.400 cubanos y cubanas que conviven con el virus.

“Cuando voy a la clínica estomatológica de mi comunidad, siempre me dejan de último para atenderme. El personal forma un revuelo inusual”, cuenta el maestro Frank Pérez, que supo su diagnóstico en 1999. “Se supone que deban tener conmigo las mismas condiciones de seguridad que con el resto de los pacientes”, analiza.

“Las situaciones de ese tipo suelen ocurrir, según mi experiencia, en los servicios que no están tan familiarizados con el VIH/sida como el dentista y otros. Por ejemplo, en los laboratorios de sangre siempre he recibido un trato normal”, complementa el residente de La Habana, la provincia con más personas que viven con el virus.

Los servicios de salud figuran entre los espacios donde se siguen reportando casos de discriminación, según el Grupo de Prevención del Sida (Gpsida), una red nacional de promotores voluntarios para la prevención y el control que divulgan prácticas seguras para detener la epidemia.

Otros lugares donde campea el estigma son la familia y el empleo, un derecho de las personas seropositivas que no se protege explícitamente en el Código del Trabajo, aprobado por el parlamento local en 2013.

VIH y sida en Cuba (1986-2013)

“Cada vez que conozco un caso de discriminación, llevo la discusión del problema al nivel requerido”, expresa Noemí García, coordinadora del acápite de Gpsida en Santiago de Cuba, a 847 kilómetros al este de la capital cubana. Indicó que, en su territorio, las personas suelen recurrir al grupo en busca de apoyo para enfrentar estas violaciones.

En tanto, Nancy de la Caridad Mora, de la dirección nacional de la red, insta a “ser más enérgicos y denunciar a las personas que discriminan”. “No hacemos nada con lamentar el problema. Tenemos que frenarlo”, opina la activista.

Otros especialistas alertan que la causa de este problema radica en el desconocimiento, por lo que proponen darle más espacio al tema del VIH y sida en los programas formativos de técnicos y profesionales de la salud.

Cuba mantiene una de las tasas de infección más bajas del Caribe y, en 2013, logró un descenso en 7,5 por ciento de la mortalidad asociada al sida. La epidemia se concentra en el grupo de hombres que tienen sexo con otros hombres (HSH). De los casos detectados en 2013, el 81,5 por ciento fueron hombres y 18,5 por ciento mujeres.

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