La comunidad de mujeres trans es una de las más vulneradas y discriminadas de la ciudad de Bogotá. Muchas de ellas llegan a la capital de Colombia huyendo de la violencia en sus respectivos lugares de origen, tanto por cuenta del conflicto armado, como por  los prejuicios hacia su identidad de género.

Una vez en Bogotá, deben continuar enfrentándose a los prejuicios y a los crímenes de odio por parte de grupos paramilitares, escuadrones de limpieza e incluso a la misma Policía. “A veces no teníamos para donde correr, no podíamos pasar la (calle) Caracas porque ahí estaba la Policía y para acá los paracos… entonces nos quedábamos en esta esquina aquí quietas”, cuenta Adriana.

Según el informe El Prejuicio Mata de la  Organización Colombia Diversa, en el año 2012, se cometieron 87 crímenes de odio contra la población LGBT, de ellos 14 fueron contra la comunidad trans y 33 se catalogaron como “LGBT”, sin especificar más.

Algunas activistas, intentaron protestar y denunciar la violencia de la que son víctimas, pero el resultado no ha sido el esperado, incluso algunas han sido asesinadas como Wanda Fox en noviembre de 2009.

Exclusión Institucionalizada

La exclusión, discriminación y violencia simbólica hacia las mujeres trans se encuentra institucionalizada por el mismo Estado que no reconoce a las mujeres trans como mujeres y por el contrario las sigue considerando hombres. Esto hace que cualquier empleador, tanto estatal como privado, les exija la libreta militar, documento obligatorio para los varones. Así, la gran mayoría de mujeres trans son empujadas hacia dos espacios: el trabajo sexual y la peluquería.

Apenas hace unos días se empezó a ver una posible mejoría en las condiciones laborales de las mujeres trans. Una de ellas, Grace Kelly Bermúdez, inició una acción legal para poder acceder a un trabajo con la Subdirección LGBTI de la Alcaldía Mayor de Bogotá, en vista de que le exigían la libreta militar. La Corte Constitucional señaló en su sentencia T-476 del 9 julio que esta exigencia niega la identidad de la persona:

“Resulta censurable que la Subdirección de asuntos LGBTI de la Alcaldía Mayor de Bogotá, cuya función es poner en marcha los procesos y garantías con el fin de lograr la inclusión social y el fortalecimiento de vínculos de respeto y reconocimiento hacia personas de los sectores LGBTI, le haya desconocido abiertamente los derechos a la accionante (Grace Kelly Bermúdez) al negarle su identidad por una exigencia sólo aplicable a las personas del género masculino, como el servicio militar”.

Desafortunadamente, el pronunciamiento de la corte solo es aplicable a la Alcaldía Mayor de Bogotá.

Mujeres trans habitantes de calle*

Para algunas mujeres trans, la calle es también su lugar de vivienda. Múltiples factores determinan que lleguen a este punto: el consumo de sustancias psicoactivas, la pobreza, la violencia que les impide establecerse y tener un lugar de trabajo fijo, la pérdida de sus lazos afectivos y familiares, entre otros.

Las mujeres trans habitantes de calle (MTHC) están en un grado mayor de vulnerabilidad que sus contrapartes que cuentan con un lugar fijo de residencia: “La gran mayoría de ellas tiene serios problemas de adicción a sustancias psicoactivas, en especial a drogas como el bazuco (Crack); de igual manera muchas viven con VIH sin que reciban ningún tipo de atención médica”, cuenta la activista trans conocida como Coqueta quien lidera un proyecto para brindar ayuda a estas mujeres, bien sea llevándoles algo de comer, entregándoles preservativos o realizando brigadas con médicos para brindarles la atención más urgente. Las MTHC sobreviven viviendo debajo de puentes, durmiendo en las aceras y obtienen ingresos del trabajo sexual o de la mendicidad.

La difícil situación de las mujeres trans en Bogotá motivó a Coqueta a hacer un mural en el barrio Santafé con el fin de plasmar allí, en un lugar con una fuerte tradición de presencia de mujeres trans, un ejercicio de memoria, para no olvidar que detrás de ellas hay un gran sufrimiento y discriminación.

Actualmente la Alcaldía Mayor de Bogotá no cuenta con un programa que busque y atienda a las MTHC, el grupo más vulnerable de la comunidad LGBT y probablemente el de mayor prevalencia de VIH, justamente por su condición de vulnerabilidad. De hecho, la acción tomada por Grace Kelly demuestra como aún en la misma subdirección de asuntos LGBTI se presenta discriminación hacia las mujeres trans.

Es más, esta Alcaldía ofreció a las MTHC algo que en su situación bien puede ser inútil: “A las transgeneristas habitantes de calle se les hace  acompañamiento con el fin de que puedan diligenciar la  libreta militar, ya que ante el Estado colombiano son de sexo masculino, lo que conlleva ese requisito en caso de  una oferta laboral”.

Las MTHC necesitan una ayuda integral, no un documento que las identifique como hombres. Se requiere con urgencia de una Ley de Identidad de Género y de un programa que vaya a la calle y las busque, las conozca y les brinde la atención que tanto necesitan.


*Habitante de calle se refiere a personas sin lugar de vivienda fijo. Comprende aquellas personas que duermen y habitan en la calle en lugares como parques, aceras, debajo de puentes,  etc.

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