Por Gerardo Cabrera.

México fue uno de los países beneficiados por una subvención del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria (Fondo Mundial) en 2009. El proyecto “Fortalecimiento de las estrategias nacionales de prevención y reducción de daños dirigidos a hombres que tienen sexo con hombres (HSH) y personas usuarias de drogas inyectables (UDI)”, fue implementado en 44 ciudades elegidas en colaboración con el Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH y el sida (CENSIDA). Una de las estrategias del proyecto fue la entrega de insumos de prevención a las poblaciones clave identificadas, como son hombres que tienen sexo con hombres (HSH), usuarios/as de drogas inyectables (UDI), personas trans y personas con VIH.

De acuerdo al Informe final del proyecto, del 2011 al 2013 se entregaron 951.338 paquetes de prevención a HSH y hombres trabajadores sexuales (HTS); en esta última categoría se incluyó a las trabajadoras sexuales trans. Es importante reconocer que la distribución de los insumos de prevención incrementó el uso del condón entre trabajadoras sexuales trans, sin embargo no creó la necesidad en la población de comprarlos en caso de no conseguirlos en forma gratuita.

Si bien México establece en su Constitución Política el acceso a la salud como un derecho, esto no garantiza el acceso a insumos de prevención, por lo que es necesario promover cambios de comportamiento entre la población trans a fin de generar una cultura de autocuidado de la salud pero sin dejar de lado la promoción de los derechos humanos y la construcción de ciudadanía para exigir el acceso y cobertura de la salud.

“Muchas trabajadoras sexuales trans se quedaron mal acostumbradas a la cantidad de condones [que recibían a través del proyecto del Fondo Mundial], y ahora nos exigen la misma cantidad de condones; en el caso de Sonora, el jefe del programa de VIH nos dice que no tiene y nosotros, como OSC, ¿de dónde los vamos a sacar?”, señaló Fabiola, trabajadora sexual trans y promotora de Hermosillo.

Por otro lado, el proyecto no trabajó los temas de estigma y discriminación, factores que impiden que las trabajadoras sexuales trans acudan por los insumos a los Centros Ambulatorios para la Prevención y Atención en Sida e Infecciones de Transmisión Sexual (CAPASITS), por temor a que se les asocie con el VIH, además de que los horarios de atención son poco amigables para ellas. “Si entras al CAPASITS a pedir condones y te ve alguna chica luego van con el chisme, aunque ellas sí tengan el VIH”, expresó Samanta, trabajadora sexual trans.

A pesar de que el gobierno mexicano se comprometió a cubrir las acciones de prevención que se realizaban con el proyecto del Fondo Mundial a través de los proyectos del CENSIDA, estos no alcanzan a todas las poblaciones; de los 185 proyectos que recibieron financiamiento en la pasada convocatoria, solo se identificaron siete proyectos dirigidos a la población trans y no especifican si son trabajadoras sexuales.

Muchas de las trabajadoras sexuales trans que acuden a la Red Mexicana de Personas que Viven con VIH/SIDA, A.C., han comentado que ya nadie se les acerca a ofrecerles los condones y que cuando han ido a solicitarlos a la Clínica Condesa les ponen trabas o les condicionan la entrega a tener que acudir a pláticas en horarios en los que ellas prefieren descansar. “El año pasado nos visitaban en varias ocasiones y nos daban muchos condones que muchas veces ni nos acabábamos, pero de repente nos avisaron que ya no había condones y que si queríamos teníamos que ir a la Clínica Condesa; cuando fuimos nos dijeron que no había o que fuéramos a un taller, y la verdad preferimos descansar”, relató Karla, trabajadora sexual trans de Tlalpan.

El proyecto del Fondo Mundial trajo muchos beneficios en la prevención del VIH entre las poblaciones clave y es necesario que el gobierno, a través de la Secretaría de Salud, abastezca de insumos para la prevención a las poblaciones más vulnerables, que facilite el acceso y no ponga condiciones para adquirirlos.

Una de las lecciones aprendidas del proyecto dice: “Proporcionar insumos de prevención gratuitos puede tener efectos muy positivos, generando una demanda en poblaciones clave y satisfaciendo una necesidad real; sin embargo, deben analizarse mejor las necesidades reales de la población, las posibles repercusiones en el comportamiento de personas e instituciones al proporcionar insumos gratuitos, y definirse desde el inicio un plan de salida para asegurar la sostenibilidad de los esfuerzos” (Lección 8: Insumos de prevención).

Es fundamental que el Estado promueva la participación de las trabajadoras sexuales trans en el diseño de los programas y proyectos que incluyan el trabajo de reducción del estigma y la discriminación. Pero sobre todo, promover el fortalecimiento de las organizaciones de la sociedad civil lideradas por trabajadoras sexuales trans en el desarrollo de proyectos sociales a fin de que puedan acceder a los recursos de las convocatorias de CENSIDA y sean ellas mismas las que los ejecuten.

Para mayor información sobre las lecciones y recomendaciones del proyecto del Fondo Mundial en México, pueden referirse a este sitio.

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