El día de hoy,  en un comunicado oficial, el Fondo Mundial para el sida, la tuberculosis y la malaria pidió  el cierre de los programas de tratamiento obligatorio para cambiar la orientación sexual, la rehabilitación forzosa de los trabajadores y trabajadoras sexuales y los centros de detención obligatoria para usuarios de drogas. El Fondo Mundial se ha comprometido a no financiar programas en dichas instalaciones ni ningún abordaje de esta naturaleza.

El Comité de la Junta Directiva del Fondo Mundial de Estrategia, Inversiones e Impacto informó al pleno de la Junta Directiva, en su reciente reunión de noviembre, que como parte de una nueva política del Fondo Mundial, se negará explícitamente a financiar programas de tratamiento obligatorio.

El Fondo Mundial está comprometido en asegurar que los programas que apoya no violen los derechos humanos. El Relator Especial de las Naciones Unidas sobre el Derecho a la Salud y otros expertos de las Naciones Unidas han encontrado que estos programas incluyen a menudo la tortura, los tratos crueles, inhumanos y degradantes, así como el trabajo forzado, entre otros abusos. Doce agencias de las Naciones Unidas han pedido el cierre de los programas de detención y rehabilitación forzada de usuarios de drogas.

“La evidencia es abrumadora sobre las instalaciones de tratamiento obligatorio para los trabajadores sexuales y usuarios de drogas y los programas que buscan cambiar la orientación sexual, no son científicamente válidos y socavan la lucha contra el VIH, la tuberculosis y la malaria”, dijo Mark Dybul, Director Ejecutivo del Fondo Mundial. “La confianza es esencial en la relación entre los trabajadores de salud y los pacientes. El temor de tratamiento obligatorio impulsa a la gente bajo tierra y hace que sea más difícil llegar a ellos”, agregó en el comunicado oficial publicado recientemente.

Dentro de esta Tolerancia Cero a estos abordajes abusivos y violatorios de los derechos humanos, el Fondo Mundial ha decidido no discontinuar la provisión de medicamentos para salvar vidas, pero ello será realizado bajo un sistemático escrutinio. Por ejemplo, para proporcionar tratamientos vitales a las personas detenidas en un centro de tratamiento obligatorio, el Fondo Mundial podrá financiar los servicios de salud para los detenidos pero a través de un programa de tratamiento voluntario, basado en la comunidad, ubicado fuera (y no dentro) del centro de detención. Las excepciones se determinarán sobre la base de consultas con los asociados de las Naciones Unidas que trabajan localmente.

De esta manera, el Fondo Mundial fija un postura clara contra las intervenciones y los centros que aún hoy, continuan violando los derechos humanos de las comunidades bajo el pretexto de la “curación y recuperación”.

Estas políticas sirven además para enviar una señal fuerte y clara a los tomadores para que reconsideren –y eliminen- estas prácticas vejatorias. Mientras tanto, no podrán usar un centavo del Fondo Mundial para nada parecido a ello.

Celebramos este gran avance en la protección de los derechos humanos de nuestras comunidades.

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