Cuba mantiene la epidemia estable, con una tasa de 0,1 por ciento de prevalencia, una de las más bajas de América Latina, aunque aún no ha logrado reducir los nuevos casos detectados cada año, que crecen lenta y sostenidamente.

“Todavía no alcanzamos lo que nosotros realmente queremos. Buscamos que la curva de infecciones anuales baje y no suba más y las personas vivan más y mejor”, dijo el doctor Jorge Pérez, una de las voces más autorizadas en el país en materia de VIH/sida, durante el XI Evento Científico Nacional del Grupo de Prevención del Sida, una red nacional de promotores voluntarios.

Por ello, las autoridades locales implementan desde este año un paquete de cambios en el protocolo de tratamiento antirretroviral.  La acometida aspira a sacar de circulación fármacos muy tóxicos como Indinavir y Nelfinavir, que tiene entre sus efectos secundarios la lipodistrofia o ausencia de tejido graso en todo o algunas partes del cuerpo.

También se incluirán antirretrovirales más actuales, con menores efectos secundarios. Asimismo, las autoridades cubanas aspiran a administrar la terapia antirretroviral a más personas que viven con VIH; ahora aquellas con un conteo de CD4 por debajo de 500 células deberán tomar medicamentos, imitando a otros países de América Latina y del mundo. Hasta hace poco, el personal médico esperaba a que el conteo fuera de 350 células para hacer la prescripción.

De esta manera, la cobertura antirretroviral en 2015 podría llegar a más de 15.000 personas, lo que representa un incremento de alrededor de 5.000 personas respecto a las tratadas en 2013.

Recogiendo las palabras de Pérez, las infecciones deberán empezar a bajar después de tres o cuatro años con una estabilidad o meseta en los nuevos casos detectados; para ello es imprescindible tratar a las personas más tempranamente.

Con estos cambios, los gastos en la atención y prevención del virus se elevarán en ocho millones de dólares anuales aproximadamente.

Esta reforma será posible gracias a un nuevo apoyo financiero del Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria, que se extenderá hasta 2017, amplió.

Es posible que luego de este proyecto, la isla tenga que buscar más recursos de la cooperación internacional o prepararse para producir estos medicamentos de manera local.

En Cuba, donde aproximadamente 16.400 de los 11.2 millones de habitantes de la nación viven con VIH, los tratamientos antirretrovirales son gratuitos como el resto de la atención sanitaria, a pesar de que la isla atraviesa una aguda crisis económica desde hace más de 20 años.

El último informe del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (Onusida) informó que el archipiélago cubano registró una tendencia al alza en los años seleccionados dentro del grupo integrado además por República Dominicana, Haití, Jamaica y Trinidad y Tobago, que aglutina 96 por ciento de la epidemia regional. Este dato coincide con la información publicado en The Gap Report, que señala que los nuevos diagnósticos de VIH en Cuba en 2013 fueron superiores a los detectados en 2005, a diferencia del resto de los países más afectados del Caribe insular.

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