Esta semana, un diario local de Paraguay publicó una denuncia en contra del Instituto de Previsión Social (IPS). Se trató de una asegurada de 64 años, asegurada al IPS, quien acudió al local central del Instituto debido a la urgencia de realizarse pruebas ordenadas por el doctor, de tal manera a poder iniciar el tratamiento de quimioterapia, entre ellas las de VIH. La paciente lamentó haberse encontrado con la noticia de que las pruebas sólo se encuentran disponibles para las mujeres embarazadas y para la sangre de donantes. En ambos casos, son utilizadas las pruebas rápidas de VIH.

Un poco de contexto…

El IPS fue creado en 1943 con el propósito de proteger la salud de los trabajadores asalariados del país, considerando que “es función propia del Estado asegurar al ciudadano los medios que le pongan a cubierto de los azares de la vida en lo que respecta a enfermedad, maternidad, invalidez, accidentes de trabajo, etcétera”.

El objetivo del Instituto es poner a los individuos a cubierto de los riesgos que les privan de la capacidad de ganancia, cualquiera fuere su origen: desocupación, maternidad, enfermedad, invalidez y vejez, y que pudieran extenderse y amparar a determinados familiares del trabajador en caso de muerte del mismo, contemplando además la asistencia sanitaria.

El IPS, desde que comenzó a realizar las pruebas rápidas de VIH, nunca ha destinado las mismas para otras poblaciones que no sean las mujeres embarazadas, lo que resulta contradictorio con la situación de la epidemia en Paraguay donde la prevalencia en mujeres trans se  ubica en 26%, es de 13,4% en los hombres que tienen sexo con otros hombres y afecta al 2,1% y 4,75% de las trabajadoras sexuales y los usuarios de drogas respectivamente.

A pesar de esta evidencia, en los últimos números nos señalan que de enero a octubre del año pasado, se realizaron sólo 5.327 pruebas de VIH, muy a pesar de que la cantidad de beneficiados por la institución exceda el millón de personas.

El problema no es que se realicen las pruebas a las mujeres en etapa de gestación, sino la exclusividad de este tamizaje, obviando evidencia científica y por lo tanto negando a las personas el derecho de conocer su estado serológico.

Alternativas para las poblaciones clave desde la Sociedad Civil

Frente a la brecha en la atención en salud de parte de los establecimientos del Estado, algunas organizaciones de la sociedad civil buscan responder a la epidemia y proveer servicios para las poblaciones clave.

Hablar de salud del hombre, resulta extraño en un país donde sus habitantes han construido y fortalecido históricamente el patriarcado y el machismo de manera tan hegemónica, donde el acceso a la salud es sinónimo de debilidad, que sólo corresponde a las mujeres, las y los niños, y personas de la tercera edad.

La Clínica Kuimba’e, el Centro de cuidado del hombre, instaló una alternativa de atención integral en salud y bienestar del hombre, orientado a las poblaciones clave y a todas las personas quienes deseen acceder a los servicios.

La clínica busca responder a una deuda del estado paraguayo para casi la mitad de la población, varones que desde la infancia son educados a no demostrar (en público) sus sentimientos, a fingir estabilidad, independencia y fortaleza, sin dolencias de ningún tipo.

La Clínica Kuimba’e ofrece desde el año 2013 atención clínica, infectológica, psicológica, odontológica, de enfermería, como también testeo de VIH y Sífilis, consejería e insumos de prevención a las comunidades de Paraguay, todo ello de forma gratuita.

Actualmente, la Clínica cuenta con más de 2 mil usuarios registrados, lo que representa una conquista en un universo lleno de barreras que impiden el acceso a la salud de forma integral con enfoque de derechos.

La Clínica Kuimba’e se encuentra en proceso de consolidación como un centro de cuidado dentro de la respuesta al VIH en Paraguay y pretende ser un modelo para la atención de salud referente a VIH e ITS.

La participación política que la sociedad civil tiene y mantiene en el país respecto a la respuesta al VIH es elemental, representa una fuerza mayoritaria en lo que respecta a la atención a las poblaciones más afectadas por el virus, las personas que viven con VIH y los jóvenes en el país.

El Estado paraguayo tiene mucho que aprender de las organizaciones de sociedad civil, respecto de cómo responder a la epidemia basándose en evidencia científica y aprovechar todos los recursos que existen para garantizar la salud y bienestar a las personas, y así garantizar una respuesta efectiva.

Todos los artículos pueden ser compartidos y publicados siempre que sean citados los datos de la fuente.