“Aún para mí que tengo 28 años con esto, sigue siendo difícil dar la cara y decir: “Tengo VIH”, confiesa Memo, y  recuerda que llegó a preguntarse qué pasaría si le preguntaran “¿tienes VIH?” Imaginaba esa pregunta e inmediatamente pensaba que si llegaba a sucederle, preferiría irse que responder. “Yo me muero y salgo corriendo”, se decía; pero llegó el día en que se lo preguntaron, no huyó, respondió, dijo “sí” y se dio cuenta que no había problema, que nada ocurría, que él se liberaba y que alguien más se interesaba en realizarse una prueba de detección de VIH.

“La gente me decía gracias. Me decían, creo que yo también lo tengo”, así recuerda Memo cómo fue la reacción cuando llegó esa pregunta en un vapor (sauna) para caballeros, un espacio al que acude desde hace años. Pero esta vez no fue como cliente, ahí llegó como promotor de salud. Al decirles “sí, tengo VIH” aprovechó para que lo vieran sonriendo, con una autoestima alta, con su actitud y energía las personas comprobaban que tenía VIH y eso no era igual a estar moribundo.

En Guadalajara los baños de vapor son esos lugares donde el clóset se abre para muchos que aún no reconocen públicamente su orientación. Son esos espacios donde los hombres que tienen sexo con otros hombres (HSH) acuden pero llegan poco, o casi nada, las campañas de prevención. Esto pasaba hasta que personas como Memo llegaron para informar de la campaña “1,2,3 por mí”, como parte del equipo de Vihas de Vida

“Soy usuario, soy una persona viviendo con VIH, llegas a un lugar y te presentas como “Soy gay”, comparte Memo la forma en que él se convierte en un canal para que alguien conozca el programa. Aunque suena sencillo, reconoce que al principio se cierran las puertas, pero luego se reencuentra con las personas; ahí pierden la vergüenza y le preguntan: “¿traes condones?”. A la tercera ocasión Memo sabe que llegarán no sólo para pedir un insumo. “La gente se abre y te dice, soy casado, soy soltero, soy bisexual, travesti y te abren cosas íntimas de su vida”, lo dice con respeto y permite apreciar el potencial de esta campaña entre pares porque “no es sólo entregar un insumo, no es sólo dar información… es crear un vínculo”.

El equipo de Vihas de Vida, organización civil dedicada a la atención y defensa de los derechos de las personas con VIH lanzó este 2014 la Campaña “1,2,3 por mí. Si te escondes del VIH, te puede alcanzar el sida” destinada a que entre personas con VIH se distribuyera información a jóvenes gay, bisexuales y HSH para promover la prueba rápida de VIH y Sífilis de forma gratuita, segura y confidencial.

Para abordar directamente a la población, el equipo de Vihas de Vida acude a los puntos de encuentro de la población clave, principalmente en esos espacios de encuentros sexuales clandestinos en la ciudad de Guadalajara, una metrópoli donde conviven grandes manifestaciones de fe y los destinos turísticos gays más grandes de México como Puerto Vallarta.

Raúl, propietario de uno de los vapores a donde acudió el equipo de Vihas de Vida para dar información y condones, abrió las puertas de su negocio a esta campaña porque “hay mucha gente que tiene VIH; cuando fueron para pedirme permiso si podía colaborar con ellos, les dije que sí porque es un lugar de encuentro, donde van a conocer personas”.

El proyecto “1,2,3 por mí” se realizó entre Julio y Noviembre y contó con financiamiento de CENSIDA. En este periodo aplicaron 263 pruebas de VIH y 206 de Sífilis. Este proyecto permitió que 33 personas conocieran que vivían con VIH, de las cuales 27 se integraron a los servicios de salud, informó Claudia Cannobio del Consejo Estatal para la Prevención del Sida en Jalisco.

En el Estado de Jalisco se tienen contabilizados 14 mil 444 casos de VIH y Sida, por cada una de ellas, hay tres más que no saben su diagnóstico. Por ello una parte de la campaña fue la difusión a través de redes sociales, una aplicación para que las personas conocieran cómo acercarse a la organización e información en carteles y paneles en la vía pública.

Este programa se articuló con “Vamos por más VIHda”, otro de los proyectos eje de la organización, que facilita que la persona recién diagnosticada se realice sus primeros estudios para evaluar sus condiciones de salud. Luis Fernando Galindo, coordinador del proyecto explicó que “la inclusión de las personas que tienen VIH, apropiadamente capacitadas, en los equipos interdisciplinarios de salud, ha demostrado gran eficacia en la consolidación de la adherencia en las personas con VIH”, y añadió: “la adherencia es parte de un proceso educativo que previene el avance de una condición de salud controlada a estadíos de enfermedad”

Esta campaña entre pares también buscó “diluir prejuicios, creencias erróneas y pensamientos mágicos respecto al VIH y sus tratamientos”, así como “informar de los beneficios de iniciar, sostener y retener el tratamiento antirretroviral”, detalló Galindo.

“Nuestra intención es continuar y creemos que es importante pensar la detección como una herramienta de prevención”, dijo el coordinador de trabajo de campo, Patricio Meza, y explicó que desean continuar el próximo año a partir de que se abran las próximas convocatorias.

Este es un gran ejemplo de como las organizaciones de sociedad civil logran hacer la diferencia en la respuesta al VIH, llegando a aquellas poblaciones a las que las instancias del Estado no llegan. El acercamiento de un par tiene un importante impacto en la adherencia al tratamiento, uno de los principales problemas que conspiran contra la respuesta al VIH, aun cuando el sistema de salud pública garantiza el acceso gratuito al tratamiento.

Garantizar la sostenibilidad de las acciones de la sociedad civil es una ardua tarea que debemos llevar adelante y para lo cual se requiere también el compromiso y accionar del Estado.

Todos los artículos pueden ser compartidos y publicados siempre que sean citados los datos de la fuente.