Corresponsales Clave habló con Diego Caputo, asistente al Encuentro en representación de la Red Argentina de Jóvenes y Adolescentes Positivos (RAJAP) de la que es uno de los coordinadores nacionales.

Diego Caputo, RAJAP. (Foto: Midia NINJA)

Caputo nos contó que en el encuentro se definió lo necesario para ampliar el trabajo con los jóvenes de Latinoamérica que abordan la temática del VIH, la reducción de los efectos secundarios de la medicación, así como políticas efectivas para contrarrestar el estigma y la discriminación: “Buena parte del Encuentro estuvo marcado por la necesidad de que en los distintos niveles de instrucción escolar haya clases de educación sexual integral, dando visibilidad a los colectivos LGTBI. También se apuntaron los logros alcanzados en las nuevas redes de jóvenes como Panamá o el afianzamiento de la de México, y en la necesidad de formación de las redes nacionales de jóvenes en países como Uruguay, Bolivia, Chile o Perú”, dijo el joven líder.

Entendiendo que es necesario volver a las calles a seguir haciendo visible el reclamo por las deudas que tienen los Estados y las sociedades para con las personas positivas, reflexionó: “…encontramos muchas diferencias entre lo que ocurre en países del cono sur en comparación con los de Centroamérica, pero a la vez similitudes como la escasa -por no decir nula- participación y protagonismo que conseguimos tener los jóvenes en las redes de adultos con VIH.

Otro aspecto resaltado fue que es sumamente necesario tener contacto con los programas nacionales de VIH, las empresas, los organismos internacionales y todos los demás actores, entendiendo y asumiendo que el financiamiento a largo plazo en este tema será cada vez menor. Es por ello que se necesita que los Estados abran las puertas a trabajar con los jóvenes y escuchar sus propuestas y urgencias, ya que en el medio están nuestras vidas y nuestros compañeros”.

(Foto: Midia NINJA)

Para muchos activistas de Brasil como del resto del continente éste fue el primer encuentro con jóvenes pares que viven con el virus, al que llegaron con muchas expectativas y ansiedad.

“Pude escuchar historias, por ejemplo de Centroamérica, donde los chicos no pueden ni siquiera visibilizar su orientación sexual, ni mucho menos hay lugar para una manifestación pública de sus sentimientos. Ni hablemos de que tengan una Marcha del Orgullo LGTBI,- continuó Caputo- Venezuela por ejemplo tiene faltante de medicamentos y esto es algo que lo leemos a diario desde muchos correos electrónicos. Jóvenes que nos escriben preguntando si es posible comprar antiretrovirales en una farmacia en Argentina. Ecuador por su parte tiene escasísimos consultorios amigables para los jóvenes viviendo con VIH. En Honduras el estigma que cargan sobre sus espaldas los chicos y las chicas que viven con el virus es durísimo”.

Sin medicación suficiente en algunos países de la región, las urgencias son claras. Hablar de calidad de vida o la reducción de los efectos secundarios es un horizonte -a corto plazo- lejano.

“Todos queremos llegar a la meta del 90-90-90 que promueve ONUSIDA, pero necesitamos y exigimos que para eso primero nos aseguren la provisión de medicación.

Tenemos urgencia de acompañar a Guatemala, Belice, El Salvador o México, así como llegar a nuestros compañeros de Paraguay, Uruguay, Chile, Perú, Bolivia que tienen una voz casi nula. Ya está a la vista que hay un recambio generacional, que se tiene que aprender de lo que hicieron los anteriores, con sus aciertos y errores, y que a la vez debe formarse para exigirles a los gobiernos locales, provinciales y nacionales más presupuesto y capacitaciones. Pero la formación no se hace de la noche a la mañana.

(Foto: Midia NINJA)

Las redes de jóvenes y adolescentes positivos de Argentina y Brasil que son las fundadoras de J+LAC dedicamos mucho tiempo a formar nuevos líderes y que dejen de lado la vergüenza. Nos hacemos compañeros de las comunidades de chicas/os trans y de todos los colectivos que son vulnerados, nos identificamos con su lucha y por eso buscamos unirnos”.

Se le notaba a Diego la satisfacción de haber representado a la RAJAP y transmitir al resto de Latinoamérica, la experiencia de la Argentina.

Sus palabras finales son elocuentes: “le ganamos al miedo y salimos a ganar la calle e instalar el tema en los medios. Tenemos un camino hecho, pero hay aspectos como el de los adolescentes o las mujeres jóvenes con VIH que nos urge reforzar en la RAJAP, y poner el énfasis en violencia de género y maternidad, que son temas que nos atraviesan”.

El fortalecimiento de la respuesta al VIH en la región está en manos de nuevos y jóvenes activistas, su trabajo no será fácil, pero articulando entre todos seguramente se decidirán las mejores estrategias.

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