El movimiento de la diversidad sexual en Panamá perdió la semana pasada a un incansable luchador de los derechos humanos de las personas LGTB y de aquellas que viven con VIH. José Ramón Castillero Caldero, a quien tuve el honor de conocer muy de cerca, era conocido por muchos como ejemplo de lucha, tenacidad y valentía. Defendía sus ideas y pensamientos, pero sobre todo, defendía el principio de que todos puedan expresarlas; así, hizo suya la frase de Voltaire:  “No comparto sus ideas pero luchare hasta la muerte para que pueda expresarlas”

Y es que la partida de un activista tan reconocido y comprometido como José ha conmovido los corazones de quienes tuvimos el agrado de conocerle, en los diferentes espacios en los que él participó, más allá del movimiento LGTB, espacios de mujeres, indígenas, afro descendientes, jóvenes  y hasta por causas del medio ambiente. Son muchos los correos que he recibido de personas pertenecientes a diferentes organizaciones y redes las cuales expresan su pesar ante  tan lamentable pérdida.

Trabajaba y rendía mucho más en horas de la noche, siempre me decía.

Fue miembro de la Asociación de Hombres y Mujeres Nuevos de Panamá y ejercía su activismo en varios espacios de la sociedad civil, fue integrante activo de varios movimientos  tanto a nivel nacional como regional.

El 28 de noviembre cumplió 36  años de edad y unos 16 en el activismo, estudiante de la licenciatura en ciencias aplicadas (matemáticas), autodidacta y empírico en muchos temas en los que se metía. Participó en la redacción de varias de las propuesta presentadas por Panamá ante el Fondo Mundial y más de una vez le escuché decir que no sabía que hacía en ese berenjenal.

“Los que le conocimos muy de cerca nos sentimos muy dolidos, aún no podemos creer que ya no estará  para hacernos reír y hasta enojar con sus comentarios”, señaló un miembro del equipo de trabajo del proyecto orientado a poblaciones en mayor riesgo.  A mí, personalmente, me duele mucho no haber asistido a sus honras fúnebres.

Hemos perdido más que a un compañero de lucha y de trabajo; hemos perdido a un verdadero amigo.

No solo el movimiento LGBT  en Panamá siente su partida, sino toda América Latina.

Desde Corresponsales Claves nos unimos al duelo por la pérdida física de este incansable luchador que rompió normas y no temió enfrentarse con tomadores de decisión para hacer valer su voz y la de las demás personas que por diversos motivos no se atrevían a dar la cara.

Hasta pronto José Ramón.

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