Alrededor de cincuenta mujeres participaron en la actividad realizada en el Centro ‘Fray Antonio Valdivieso’, una ONG ubicada en la capital nicaragüense, Managua, que trabaja el tema de género en este pequeño país centroamericano.

El Movimiento de Mujeres por Nuestros Derechos (MPND) se dedica a dar acompañamiento a otras trabajadoras sexuales en diferentes barrios capitalinos. “Nosotros visitamos alrededor de 800 mujeres trabajadoras sexuales, les recomendamos que siempre usen condón, y que se hagan pruebas periódicas”, expresó Ángela Altamirano, Directora del movimiento.

Movimiento "Mujeres por Nuestros Derechos" reunidas en Managua.

Altamirano, una ex trabajadora sexual, recordó con tristeza la pérdida de una compañera, quien falleció por complicaciones asociadas al sida hace pocos meses. “Sí, hemos acompañados a muchas amigas que han adquirido el VIH, como Gloria Mendoza… Ella se realizó una prueba gracias a una brigada de Estados Unidos que nos visita dos veces al año, pero ya no se pudo hacer más nada”, narró.

La directora del MPND hizo un llamado al gobierno de Nicaragua para invertir más en la respuesta al VIH y el Sida y capacitar al personal de salud. Según ella, en el país existen leyes relacionadas a este tema, pero no se cumplen. “Necesitamos que el personal en los hospitales tenga un mayor sentimiento de que las personas con VIH son dignas de derechos. A veces discriminan por la falta de conocimiento”, indicó.

Algunas participantes del evento opinaron que en la mayoría de los casos el hombre no les permite usar un condón, y por el miedo a ser golpeadas muchas veces acceden. “Las mujeres no podemos permitir relaciones sin condón, y si yo digo no es no”, expuso ante el público Ileana Pineda, vicepresidenta del movimiento.

Crecimiento sostenido

Nicaragua presenta una tendencia hacia el incremento sostenido de la epidemia, según el informe “Situación Epidemiológica del VIH y TARV”, publicado en el año 2013 por el gobierno sandinista y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Los datos indican que en 2013 se registraron 938 nuevas infecciones por VIH. En relación a la distribución según sexo, los hombres registran 59%  de los casos y el 34 %  en mujeres.

La prevalencia del VIH en mujeres trabajadoras sexuales de Managua fue de 1.8%, mientras que en Chinandega, una ciudad ubicada al occidente del país y con gran auge económico debido a su cercanía al puerto de Corinto, fue de 2.4%. Lo que evidencia la importancia de focalizar la respuesta en algunas áreas más que en otras.

Con respeto a la percepción del riesgo el 50% de los adolescentes y jóvenes identificaron que todas las personas tienen riesgo de infectarse con el VIH, seguido del 49% que considera a las trabajadoras sexuales de mayor riesgo ante el VIH; por un lado distanciándose  de la situación de vulnerabilidad, pero reflejando también la percepción de que ellas podrían estar más expuestas.

Organizadas por una mejor vida

Las trabajadoras sexuales del Movimiento Por Nuestros Derechos reconocen el cambio que han tenido en sus vidas luego de unirse a la Asociación de Trabajadores para la Educación, Salud e Integración (Tesis), organización que les ha brindado educación con cursos técnicos, como cocina, costura, y belleza.

Para Ileana Pineda, las mujeres deben trabajar en conjunto, para lograr que otras puedan obtener beneficios y mejoras en su calidad de vida. “Somos ciudadanas sujetas de derecho. Debemos unirnos para el desarrollo  y bienestar de otras trabajadoras sexuales”, señaló.

El movimiento se reúne periódicamente para realizar talleres con instancias del Estado de Nicaragua, como la Policía Nacional, el Ministerio de la Familia y Salud. “Debemos lograr que los entes del estado nos abran las puertas, esto solo lo lograremos estableciendo contactos y contándoles sobre el movimiento, que es lo que hacemos y como queremos que nos ayuden”, opinó Pineda.

Si bien el movimiento de las trabajadoras sexuales en Nicaragua nació no hace mucho tiempo, está creciendo sostenidamente en los últimos años, reflexionando sobre sus propias necesidades y empoderándose en sus derechospara exigir a las instancias del estado que asuman sus responsabilidades en la respuesta al VIH.

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