Transgender Europe lleva adelante un proyecto denominado Observatorio de Personas Trans Asesinadas (TMM) desde abril de 2009. Con este proyecto elabora un registro de los casos a nivel mundial, que actualiza dos veces al año con la colaboración de organizaciones de Brasil, México, Sudáfrica, Turquía, Colombia, Filipinas, China y Austria, y que presenta en el sitio web del proyecto Transrespeto versus Transfobia en el Mundo.

Cada año para el mes de noviembre y coincidiendo con el Día Internacional de Conmemoración Trans, realiza una actualización especial de los resultados para concientizar a los activistas de todo el mundo sobre estos crímenes de odio.

Los datos son alarmantes: entre los años 2008 y 2014, 1.612 personas transexuales fueron asesinadas en todo el mundo. La mayor cantidad de casos registrados son de Latinoamérica: 644 en Brasil, 177 en México, 83 en Venezuela, 82 en Colombia. La Argentina ocupa el 8º lugar con 28 asesinatos.

Mariana Iácono de la Red argentina de mujeres viviendo con VIH y ICW, fundadora de la red Argentina de Jóvenes y Adolescentes Positivos (RAJAP) y cofundadora de la red de Jóvenes Positivos de América Latina y el Caribe, no cree mucho en ese número: “Seguro que son más. La cifra pasa de largo a las personas trans que están en situación de construcción de identidad de género”. Y se preguntaba “¿1.621 casos en el mundo en 6 años? ¡Si en un mes nos enteramos de 4 o 5 casos solo en Centroamérica!”

Iácono además recalca el alto grado de femicidios y crímenes de odio de distinto grado en la región y las contradicciones para enfrentarlos.

Siendo Brasil uno de los países con el primer lugar en crímenes contra la población trans, se esperaría una respuesta firme desde sus gobernantes. El diputado brasileño Jean Wyllys, defensor de los derechos de la comunidad LGBT, comentó en su cuenta de facebook que la Cámara de Diputados de ese país acaba de aprobar el proyecto de Ley 8305/201 que califica como “feminicidio” al homicidio practicado contra una mujer en razón de su sexo femenino e incrementa las penas de acuerdo a ciertos agravantes (edad, gestación, presencia de familiaries). Sin embargo, alertó que antes de “sexo femenino” la frase que figuraba era “género”, pero que fue sacada de la versión final aprobada, cediendo ante la amenaza de la bancada religiosa fundamentalista del Congreso brasileño de impedir la aprobación de esta ley si la palabra género no era cambiada por sexo.

La estadística resumida en el informe de Transgender Europe no profundiza en la responsabilidad de los autores materiales de estos asesinatos que cuenta muchas veces con el amparo legal de los gobiernos de los distintos países, la complicidad policial y la (i)responsabilidad social. Pero -aún así- demuestra la urgencia de reaccionar contra la violencia dirigida hacia las personas trans y la necesidad de buscar mecanismos que protejan a las mismas. Sobre todo teniendo en cuenta que las cifras más elevadas se registraron en países con fuertes movimientos y organizaciones trans o LGTBI como Brasil, México, Venezuela, Colombia, Honduras, Argentina, los Estados Unidos, Turquía o India y Filipinas. Esto vale suponer dos alternativas: que la reacción más violenta se da desde la política y el aparato represivo de los distintos Estados ya sea por grupos represivos organizados, ya sea por la ausencia de protección legislativa o por la complicidad en la discriminación; o es precisamente en los países donde hay movimientos más fuertes se está exigiendo un mejor registro de la situación de los crímenes de odio contra personas trans.

Lohana Berkins, la histórica dirigente travesti de la Argentina comentó a Corresponsales Clave que: “Esta estadística, como todas las estadísticas, demuestra que son muchas más las compañeras travestis, transexuales, trans o como se llamen en los distintos lugares, que son asesinadas en el mundo. Lo que me parece importante es que hay que dejar claro que debemos dejar de hablar de transfobia e imponer la terminología de “travesticidios” que da cuenta de la dimensión y las causas de los crímenes que se cometen en contra de nuestra comunidad. Además este término también denuncia las complicidades por acción u omisión del Estado, la Justicia y la sociedad que asesinan la diferencia y celebran la violencia contra esa diferencia”.

De las regiones más homolesbotrasfóbicas -Rusia, los países árabes y los africanos- no existen datos, casi como si no existieran personas trans. Me recuerda la expresión del ex presidente iraní Mahmud Ahmadineyad ante la Asamblea General de las Naciones Unidas: “En Irán no hay homosexuales”.

Tal vez podremos pensar que no existen, que han huido, que fueron todas asesinadas. Me inclino a pensar que las que aún siguen viviendo en sus países de nacimiento sobreviven en condiciones de vida que las deben someter a un nivel de clandestinidad tan extrema que incluso su visibilidad no puede registrarla ni siquiera una cifra oficial.

Por ello se requiere empezar por la visibilización de la situación, registrar y denunciar los crímenes.

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