Corresponsales Clave (CC): ¿Cuáles son a su juicio los desafíos que implica para la región de América Latina y el Caribe el proceso de seguimiento de las grandes cumbres de las Naciones Unidas, tales como Cairo y Beijing, y la importancia de esta consulta en materia de desarrollo e inclusión social?

Alicia Bárcena (AB): En CEPAL hemos seguido muy de cerca lo que se llama la “década normativa de Naciones Unidas”, que es justamente lo que dio origen a todos estos procesos, como el caso de Rio, Beijing, Cairo, es decir toda esa década que sentó las bases de lo que debería ser una agenda para el desarrollo. Y creo que hoy estamos cumpliendo algunas aspiraciones, al menos tener una agenda con objetivos de desarrollo sostenible, que sean más inclusivos, más universales, y que incorporen en el fondo temas económicos, sociales y ambientales. Creo que muchos de los rezagos de aquellos compromisos que se tomaron en Rio, en Cairo y en Beijing -y por cierto en Monterrey y en Doha- no se cumplieron precisamente por falta de voluntad política, porque creo que dinero y financiamiento en el mundo hay. Está mal repartido, lo que es diferente, y no se han logrado instrumentos para que haya una mejor redistribución de los ingresos globales; hay mucha concentración en pocas manos, como lo ha demostrado Oxfam en sus últimos estudios y nosotros también. El tema más preocupante en el mundo hoy es la desigualdad, justamente la mala distribución de los recursos en una época en la cual el mundo entero creció, tuvo beneficios. Esta región misma tuvo avances importantes, gente que salió de la pobreza, avanzamos en materia de desigualdades, pero hay muchos rezagos todavía. En gran medida estas conferencias, sobre todo la de Addis Abeba, pueden ser una oportunidad para que el mundo entero tome decisiones que resulten, por ejemplo, en sistemas fiscales globales más equitativos, en sistemas financieros menos asimétricos, en sistemas comerciales más justos; que son los temas que en el fondo le van a tocar la vida a la gente. O sea, la vida diaria de la gente depende de si tiene empleo, si tiene ingresos, si tiene o no tiene protección social, si tiene alimentos, seguridad alimentaria. Entonces le estamos tocando la vida a la gente.

CC: ¿Qué impacto tendrá, a su juicio, el llamado a la inclusión e igualdad social impulsado desde CEPAL, y cómo repercutirán estas en las poblaciones más vulnerables?

AB: Creo que es muy importante, porque nosotros hablamos de igualdad con titularidad de derechos, entonces hablar de derechos es un tema fundamental, del derecho político, social, económico y yo diría del derecho de todas las personas independientemente de su género, de su sexo, de sus preferencias o incluso de sus capacidades diferentes. La igualdad se basa justamente en los derechos, esos derechos que son universales por definición y lo que tenemos que plantearnos hacia adelante es cómo vamos llegando a esos derechos universales, con un cambio estructural, con un cambio de paradigma en el fondo, y el cambio de paradigma significa tocar las estructuras productivas y cerrar las brechas estructurales, cerrar brechas de productividad, cerrar brechas de ingreso, cerrar brechas de empleo. Si estamos hablando de financiamiento, que todas las personas tengan acceso al crédito por ejemplo. No todas tienen los bienes para avalar sus créditos, y a veces las personas que menos tienen les cuesta más caro un crédito; pues eso es lo que hay que corregir, corregir asimetrías y lograr cambios en nuestra estructura productiva, en nuestra estructura financiera y en nuestra estructura fiscal, que se haga realmente cargo de los más vulnerables y yo diría no solamente para que sean objeto de políticas sino que sean sujetos de las políticas. Es fundamental para el éxito de estos procesos que las personas participen, como ustedes han estado acá, escuchando todos los debates, participando y diciendo “estas son nuestras necesidades y esto es lo que queremos”. Para las personas que viven con VIH yo creo que ha habido un avance importante en la generación de recursos adicionales derivados de los impuestos, por ejemplo a las aerolíneas, a los boletos de avión, justamente para destinar a fondos globales de salud, y sobre todo a las personas. Creo que en este tema la humanidad ha avanzado.

CC: ¿Qué impresión le causa el rol que ha jugado la sociedad civil en este proceso internacional de seguimiento de las grandes cumbres y cuál cree que ha sido su influencia para lograr una agenda de desarrollo sostenible?

AB: Es muy importante porque la sociedad civil tuvo un gran activismo en la década normativa. De hecho yo diría que la sociedad civil organizada fue la que determinó en gran medida los resultados de esa década normativa; desde que se abrieron los procesos en 1992 cuando se dejó realmente el paso a toda la sociedad civil, y no solo a la que estaba registrada en ECOSOC, se permitió la participación de toda la sociedad civil en su conjunto. Debo reconocerle a Morristron, él fue quien realmente le abrió las puertas a toda la sociedad civil que quisiera y tuviera algo que decir respecto a estos temas. Creo que ya pasamos lo que yo llamaría la demanda, la denuncia a una etapa de propuestas. Ahora veo que la sociedad civil se ha preparado mucho mejor, está mucho más articulada en temas muy concretos, como los que vimos hoy aquí. Una serie de grupos de la sociedad civil están trabajando muy seriamente en visiones yo diría alternativas, visiones importantes para llevar adelante este cambio de paradigma, que va a involucrar nuestros patrones de producción y consumo. Creo que se está logrando y espero que se logre en la próxima década una nueva ecuación entre el Estado y la sociedad, pero para que la sociedad participe en plenitud requerimos que tenga acceso a la información, a la justicia y a la participación.

CC: ¿Cuál sería su mensaje o su llamado a los actores internacionales en esta etapa tan crucial en la se discuten los objetivos de desarrollo de la próxima década?

AB: Bueno, primero creo que aquí se debatieron temas de mucho fondo, tanto en acciones que deben tomar a nivel nacional como a nivel internacional. Creo que la sociedad civil tiene que fiscalizar y jugar un papel muy importante en la rendición de cuentas, porque cada actor tiene distintas responsabilidades y aquí el Estado tiene ciertas responsabilidades, la sociedad civil otras y el sector privado otras. Entonces lo que hay que lograr son nuevos pactos para poder realmente seguir adelante y decir ‘este es el rumbo que vamos a tomar, queremos una sociedad con mayor igualdad, queremos un cambio en la estructura productiva’… definamos qué es lo que queremos. En los mecanismos y medios de implementación es donde está la clave, y los que pueden hacer que esto suceda o no es la sociedad civil organizada, la sociedad consciente, la sociedad informada. Eso es lo que necesitamos.

La Consulta Regional sobre Financiamiento para el Desarrollo se realizó del 12 al 13 de marzo en Santiago de Chile y fue organizada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile. Contó con la participación de una importante delegación de la sociedad civil, representantes gubernamentales y autoridades del sistema de Naciones Unidas. La CEPAL presentó un documento mediante el cual la región fijará su postura con miras a la cumbre mundial de financiamiento para el desarrollo que tendrá lugar en julio próximo en Addis Abeba, Etiopía. En el documento se hace un enérgico llamado a repensar la arquitectura financiera internacional y poner a la inclusión en el centro de la nueva agenda de desarrollo post 2015.

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