El 16 de abril pasado, el Congreso de El Salvador aprobó una reforma constitucional que impedirá los matrimonios homosexuales y solo permitirá la unión entre un hombre y una mujer “así nacidos”, como informa un medio local. En Honduras, a pesar de llevar años debatiendo el tema, no se ha avanzado en absoluto. Y en Nicaragua se aprobó este mes un nuevo Código de Familia, que si bien mejora y actualiza los derechos de la población, tiene un gran vacío: no reconoce el matrimonio entre personas del mismo sexo y, en consecuencia, les cierra las puertas a la adopción (ver artículo de diario Confidencial).

En Guatemala, a pesar de que el movimiento existente en materia de diversidad sexual diga lo contrario, no se han podido lograr muchos avances. Basta con retroceder un poco en el tiempo y ubicarnos en la Convención de la Organización de Estados Americanos realizada en junio de 2013, donde el presidente Otto Perez Molina se rehusó a firmar dos acuerdos propuestos por la Asamblea que apoyaban el tema del aborto y del matrimonio igualitario.

Al parecer, la igualdad de derechos no es un tema relevante para muchos. Quizás tengan que pasar varios años o décadas de movimiento en pro de los derechos de la comunidad homosexual, no sin antes ver caer a muchos de los que actualmente están intentando hacer cambios en la materia.

Probablemente la falta de apoyo internacional ha creado un vacío en el tema del matrimonio igualitario o la igualdad de derechos. Varias organizaciones que trabajan con la población LGBTI han dejado de lado el tema por falta de recursos y se han dedicado a otras cuestiones más vinculadas con la salud, como la respuesta al VIH, para lo cual aún existe financiamiento.

Jorge López Sologaistoa, director general de la Organización de Apoyo a una Sexualidad Integral frente al Sida (OASIS) reflexiona que “pareciera que no fuera un tema trascendente para la sociedad guatemalteca”. OASIS ha querido hacer algo más que un acto simbólico de un matrimonio entre parejas del mismo sexo, y sin embargo se topan con una negativa generalizada de las demás organizaciones que trabajan el tema de diversidad sexual.

OASIS realizó una encuesta sobre el matrimonio igualitario con varios integrantes del Congreso de la República y la respuesta fue un rotundo “no”. Según Jorge López, el 87% de los parlamentarios respondió que “ni por un millón de dólares” estarían dispuestos a aprobar una ley que tuviera que ver con el matrimonio entre personas del mismo sexo. Eso fue suficiente para dejar de lado los deseos de continuar avanzando con el tema del matrimonio igualitario en Guatemala, al menos en el marco del actual Gobierno.

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