El 17 de mayo la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros celebra todos los avances en materia de derechos civiles, derechos sexuales y reproductivos que en estos últimos quince años se vienen dando, no sólo a nivel latinoamericano, sino también a nivel mundial. Sin embargo, no olvidamos que hay países como Irán, Rusia, Nigeria, Uganda, entre otros 70 países donde todavía se criminaliza el ser homosexual, lesbiana o transgénero.

Actualmente en nuestra América Latina, hay muchas formas de criminalizar pero las que resultan más efectivas en estos últimos años son las totalizaciones, los estereotipos, los prejuicios y los rumores.

Primero, desde los medios masivos de comunicación se intenta crear una “figura” del homosexual, la lesbiana o el y la transgénero con totalizaciones del tipo “todos los homosexuales son promiscuos”, “todas las travestis son prostitutas”, “todas las lesbianas son candentes”. Se crean sitios web que ensalzan estos prejuicios totalizadores sobre la comunidad LGBT, se comercializan estereotipos y se vende el prejuicio generalizado.

El estereotipo generalizado después se particulariza en ciertos sectores de la comunidad, según sus preferencias políticas, sus circunstancias económicas y sociales o sus archivos serológicos. Todo un proceso de “cacería de brujas” que lo único que busca es desmoralizar al “enemigo”, hacerlo rendirse.

Una vez que ya está establecido el estereotipo, definido quienes caen fuera de la “moral” hegemónica, se aisla a la comunidad LGBT, marginándola y excluyéndola del mundo laboral y educativo.

Sin empleo, sin estudios, las personas LGBT se mantienen generalmente a los márgenes de la sociedad. Estas son las nuevas formas de tortura que vive la comunidad. A pesar de las leyes que protegen nuestros derechos en muchos de los países de Latinoamérica, se busca el prejuicio, el rumor, los estereotipos y el estigma como forma de condena social.

Estas son las cosas que, a muchos de nosotros y nosotras, nos obligan a expresar todo el tiempo que tenemos una familia como cualquier otra persona, una vida común y corriente. Enfrentar la homofobia. En la diferencia también se encuentra la igualdad.

No somos chiste ni rumor burlón de nadie. Somos como somos y exigimos cero discriminación.

Somos iguales y diferentes. Nuestro objeto de deseo y nuestro cuerpo pueden ser otros pero también vivimos una vida con seres queridos, con afectos y expectativas como cualquier otra persona. Recordar esto es enfrentar a homofobia.

En estos días se realizarán actividades de conmemoración que intentan llamar la atención sobre la situación de las personas LGBT en América Latina, la discriminación basada en homofobia, la ausencia de leyes que protejan su derecho a la familia, sus derechos sexuales y reproductivos.

En el Parque Centenario de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se organizará un partido de fútbol y de vóley diverso, donde se demostrará la pasión que comparten homosexuales, lesbianas o transexuales por los deportes que les apasionan tanto a varones como a mujeres. En Asunción, Paraguay, se realizará un besatón. En Lima, Perú, se realizó la presentación del informe sobre los derechos humanos de las personas LGBT.

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