Las recientes manifestaciones populares en Guatemala han dado las primeras sacudidas a las corruptas estructuras gubernamentales y provocaron incluso la renuncia de la vice presidenta, varios ministros  y la desarticulación del ultra derechista Partido Patriota, actualmente en el gobierno. Las dos manifestaciones convocadas para presionar al gobierno coincidieron providencialmente con el día de la visibilidad lésbica y la IV Caminata contra la homofobia.

El destape de múltiples estructuras delictivas dentro del estado, entre las que destacan una red de extorsión liderada por el secretario privado de la vicepresidenta, otra en el organismo judicial que implica a reconocidos bufetes de abogados, jueces, fiscales y magistrados, así como en el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, han movilizado como nunca a todas las fuerzas organizadas y la ciudadanía en general del país en torno a una exigencia común: la renuncia del presidente y la vice presidenta, así como el juicio y castigo a funcionarias y funcionarios implicados en las redes de corrupción mencionadas.

La fiscal Thelma Aldana, en el liderazgo del Ministerio Público y con el acompañamiento de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala, CICIG, ha asumido el reto de sanear al estado de las nocivas estructuras, pero además ha sorprendido gratamente al promover reformas estructurales que respondan a comunidades y colectivos históricamente relegados, como las comunidades LGBT.

Activistas trans en manifestación frente a la Procuraduría de Derechos Humanos.

Así, actualmente, con el apoyo de la Red Nacional de Diversidad, la Oficina de la Alta Comisionada de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas y la Defensoría LGBT, aplica una reforma al sistema informático para el manejo de casos que busca incluir las variables de orientación sexual e identidad de género y sendos procesos de actualización y capacitación para personal de atención clave. Esto permitirá, por primera vez, obtener estimaciones sobre casos de violencia y crímenes de odio contra personas LGBTI.

Vale destacar que este año, las actividades conmemorativas  en torno al Día Internacional contra la  homofobia se multiplicaron, y vale recalcar también su coincidencia  con las manifestaciones de indignación generalizadas. Este año la participación de diversos colectivos LGBT se multiplicó y se sumaron a las protestas, planteando demandas al gobierno de turno y a las y los candidatos de las próximas elecciones generales de septiembre.

Por un lado, las comunidades gay, lésbica y bisexual celebraron su ya tradicional marcha contra la homofobia, la cual se sumó a las expresiones ciudadanas del M16 (16 de mayo) y las comunidades trans organizaron su intervención urbana en la Procuraduría de Derechos Humanos, el Congreso de la República y el Palacio Nacional de la Cultura, demandando la promulgación de la Ley de identidad de género y la aplicación de la estrategia de salud que responda a las necesidades de las mujeres trans.

En la sede del sistema de Naciones Unidas la bandera del arcoíris ondeó por varios días con la libertad que muchas personas LGBT aún no gozan en el país por la profunda inequidad e ignorancia.

Pareciera que la primavera se aproxima y esta vez las comunidades LGBT la teñirán con sus colores y su inquebrantable sentido de la libertad y justicia.

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