Jeysi es una joven risueña. Habla con soltura y demuestra seguridad absoluta en sí misma. Pese a vivir en Nicaragua, un país profundamente machista y transfóbico, ella asegura que no ha sufrido tanta discriminación como otras, porque tuvo la dicha de que su familia la aceptara y porque encontró en el feminismo la forma de entender “el patriarcado y la forma de enfrentarlo para vivir más cómoda”.

Jayson Cayasso, según sus documento de identidad, tiene 23 años. Es originario de la Costa Caribe de Nicaragua, pero toda su vida la ha pasado en la capital, Managua. “Siempre me he sentido mujer, no estaba cómoda con mi género”, confía Cayasso, quien a los 15 años decidió asumir su identidad y autobautizarse  como Jeysi.

Desde ese entonces su vida ha cambiado. “Dentro del clóset” se sentía “mutilada…”. No fue fácil acometer el cambio y ha pasado por procesos de maduración que la han catapultado como una de las activistas transgénero más reconocidas del país. El feminismo, señala, fue importante en su desarrollo para alcanzar su autonomía personal y asumir plenamente su identidad en un ambiente adverso.

“Mi experiencia en el feminismo fue lo que me formó, lo que me dio libertad y  autonomía. El feminismo es lo que te da poder, es una forma de vida”, valora Jeysi, quien participó en junio en una sesión de reflexión de feminismos, organizada por el Fondo Centroamericano de Mujeres (FCAM) en Managua.

Jeysi sacó tiempo de su agenda durante la sesión en la que contaba su experiencia para hablar con Corresponsales Claves sobre su vida, el paso del feminismo en su formación y los retos dentro de una sociedad machista y transfóbica como Nicaragua.

Corresponsales Clave (CC): Jeysi, ¿qué significa para vos ser transgénero?

Jeysi Cayasso (JC): Ser transgénera es una decisión personal, es un camino que elegís en tu vida. Que asumís. Mi vida antes era una tortura. Te das cuenta que el estilo de vida que la sociedad te impone no es el que vos has decidido ni el que vos querés asumir. Es como que te estás mutilando… Cuando ya te asumís vas a poder desarrollar otras capacidades o habilidades, otra forma de vida que te va a hacer feliz. La sociedad te reprime, la cultura machista te reprime. ¡Cuando asumís tu identidad es una transgresión que le haces al patriarcado!

CC: ¿Cómo era tu vida antes de asumir tu identidad?

JC: No fue una decisión fácil. Te das cuenta que te vas a enfrentar con un mundo súper machista. Uno busca el terreno, busca salir del closet. Pero lo que me da a mí la fuerza es el feminismo y sobre todo cuando los cuerpos se hacen autónomos. Sos autónoma en decisiones, en el placer. La autonomía es el antesala para asumir tu identidad.

Yo he escuchado historias de vidas difíciles y crueles, pero yo no puedo quejarme. Mi madre me apoyó desde el primer momento; ella fue la primera en darse cuenta. Las madres quieren oírlo de tu boca, no que la gente se los diga. Tengo un hermano mayor y su reacción fue machista, pero con el tiempo hemos logrado superar esa etapa.

Siento que a nivel social me respetan, pero todo ese respeto tiene que ver con la autonomía y sobre todo la autonomía económica, porque parte de ahí tus decisiones y el  poder ser libre.

CC: ¿Cómo ha sido tu experiencia tras asumir tu identidad en Nicaragua?

JC: La discriminación viene más de hombres machistas que de mujeres, pero yo siento que la agresión con las transgéneras no es tan cruel como lo hacen con los chicos gays. En mi vida la discriminación no ha sido un punto que ha interferido en mis actos. Yo he tenido ventajas en este país: voy a lugares públicos, al banco, a un centro comercial y la gente me trata bien. Algunas personas le temen a lo desconocido. Como es algo que no ven a diario, no saben de qué manera actuar y de cómo tratarnos… No saben cómo llamarnos, como hombres o mujeres.

Me he sentido discriminada más en la parte laboral, porque tengo capacidades y habilidades que pudiera desempeñar en cualquier empresa, pero por el simple hecho de ser transgénera, las políticas de muchas empresas no permiten contratarme. He recibido más discriminación de instituciones del Estado, que de la propia sociedad.

CC: ¿Cómo ha sido tu experiencia siendo una transgénera feminista?

JC: Mi formación inició con organizaciones feministas y esto me dio la ventaja para comprender los comportamientos machistas. Eso te abre más el abanico para saber cómo enfrentar el patriarcado, buscar estrategias y hacer cambios para vivir más cómoda. No podemos vivir toda la vida sintiéndonos incómodas. El chiste también es vivir feliz.

Mi experiencia en el feminismo fue lo que me formó, lo que me dio libertad y autonomía. El feminismo es lo que te da poder, es una forma de vida, es una corriente de pensamientos que llevan historia, no es algo reciente. Con el feminismo podes andar por la vida y enfrentarte a las realidades machistas.

CC: ¿Hay dificultades en el movimiento feminista para las transgéneras?

JC: No hay muchas dificultades. Las feministas han venido trabajando la parte del género y otras identidades. Pero creo que no han llegado al fondo del asunto. No ha quedado claro cómo vivimos las transgéneras nuestra realidad.

Actualmente en el movimiento feminista solo soy yo. Mi objetivo personal es que más transgéneras se sientan convencidas de pertenecer a este espacio y que haya una agenda política meramente de las trans, esa es mi apuesta en el movimiento feminista.

CC: ¿Por qué piensas que las transgéneras deberían tener su propio movimiento?

JC: Me gustaría que pasara. En otros países hay redes. Sería difícil al inicio, pues el feminismo ha sido el que nos ha abierto las puertas. Las transgéneras cuando nos asumimos, nos sentimos más involucradas con las mujeres, no con estos movimientos de diversidad sexual, porque ellos ya tienen una agenda bien específica. Las transgéneras pasamos a ser mujeres aunque no lo querramos ver así… creo que estar ligada a un movimiento de mujeres feministas es ventajoso ya que tienen un recorrido histórico, que te da herramientas. Ya luego, si quieres, podés formar tu propio movimiento con tu agenda propia, lo cual será valioso.

CC: ¿Cuáles son los retos que tiene el movimiento transgénero en el feminismo?

JC: El primer reto como transgénera es informarte. Una transgénera con información, que conozca de sus derechos, que luche y los promocione te hace ser una transgénera potente. Creo que los retos comienzan desde ahí.

En Nicaragua existen un montón de transgéneras pero no saben el verdadero concepto, y eso hace que sea muy difícil que tengan argumentos políticos para enfrentar a un Estado opresor. Creo que el primer reto es la información y la unión. Comenzar a respetarnos entre nosotras las transgéneras, el diverso enfoque es un gran reto que tenemos, hay mucha división desde los movimientos que ya existen, y eso más bien ha sido una desventaja para nosotras.

Agradecemos a Jeysi por su tiempo para hacer posible esta entrevista.

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