La resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) sobre el matrimonio en México es el resultado de la acumulación de cinco amparos solicitados a esta institución por parejas del mismo sexo que vieron obstaculizado su derecho a formalizar su unión en los registros civiles de las ciudades dónde radican. Cabe señalar que el matrimonio entre personas del mismo sexo era legal solo en el Distrito Federal, Coahuila y Quintana Roo; en los demás estados, los códigos civiles significaban barreras para estas uniones.

Los medios mexicanos señalan que la Corte Suprema suscribió en la jurisprudencia que “la ley de cualquier entidad federativa que, por un lado, considere que la finalidad del matrimonio es la procreación, o que defina a éste como el que se celebre entre un hombre y una mujer, es inconstitucional”, lo cual da pase al matrimonio igualitario.

De esta manera, la SCJN provee el argumento para resolver futuros amparos de matrimonio entre personas del mismo sexo y sienta un precedente para que los congresos estatales armonicen las leyes que restringen el matrimonio a solo un hombre y una mujer. Aunque la jurisprudencia no obliga a los congresos locales a modificar sus leyes discriminatorias, promueve un cambio cultural en el país.

Guillermo Hernández, uno de los protagonistas de la primera pareja de varones celebrada por el Registro civil de Querétaro vía amparo judicial, también considera que habrá un cambio en la mentalidad de los mexicanos.

En entrevista con Corresponsales Clave, Hernández dijo que en Querétaro el recurso de amparo es hasta ahora la ruta para el reconocimiento de derechos a las personas del mismo sexo que buscan el matrimonio. Hernández agregó que la estrategia de amparos ha sido un pilar para el reconocimiento, pero también puede ser considerado como un privilegio al estar disponible sólo para las personas que tengan los recursos para promover un amparo. Para él, el verdadero acceso al derecho al matrimonio está en modificar el Código Civil de las entidades federativas, como sucedió hace varios años en el Distrito Federal.

Hernández también enfatizó que la jurisprudencia temática sobre matrimonio igualitario de la SCJN nos da el argumento para presionar a nuestros gobiernos locales y hacer que prioricen el tema en su agenda. “Se requiere pasar de los amparos a la presión política de reconocimiento de derechos”, señaló.

Siendo el matrimonio Igualitario la entrada al ejercicio de derechos como la seguridad social entre parejas, este escenario también estimula un cambio institucional en varios niveles, hasta aspectos cotidianos como el llenado de formularios. Hernández comenta que a raíz de su matrimonio cuando llena un formulario de cualquier institución responde a preguntas de su estado civil o el nombre de su pareja.

A través de la entrevista, Hernández hizo una invitación a las parejas del mismo género a que tengan presente el recurso de amparo, y que tengan en cuenta que están ante un cambio cultural. Para él, el derecho al matrimonio no se ve acabado cuando se firma el acta de matrimonio, implica una serie derechos adquiridos que deben ser ejercidos y gozados. “Es importante vencer el miedo a la exposición al matrimonio igualitario porque es un tema que hasta ahora las personas suelen opinar y criticar a quienes lo ejercen”, concluyó.

México está viviendo un cambio cultural de reconocimiento al matrimonio igualitario. Si bien, ya la Suprema Corte da argumentos para su ejercicio, en la práctica la mayoría de las entidades federativas en México siguen teniendo leyes discriminatorias. Toda vez que las leyes de una entidad federativa se alejen de la jurisprudencia de la Suprema Corte, los amparos siguen siendo un recurso a utilizar. Es importante pensar e imaginar cómo presionar a nuestros gobiernos para que legislen a favor del matrimonio igualitario y armonicen sus leyes con los cambios que el país está viviendo.

Otras fuentes:

http://internacional.elpais.com/internacional/2015/06/15/actualidad/1434391282_348815.html

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