Ya era hora que una organización como Amnistía Internacional se ocupara de la promoción y protección de los derechos humanos de las trabajadoras sexuales. Aun cuando algunos capítulos de tan prestigiosa organización hayan llevado adelante acciones concretas para la defensa de los DD.HH. de esta población, es sabido que una resolución de su consejo internacional mejoraría y potenciaría el trabajo de Amnistía en este tema.

En la agenda de la próxima reunión del Consejo Internacional hay un proyecto de resolución de una política de respetar, proteger y cumplir los derechos humanos de las trabajadoras sexuales. El documento, además de proporcionar un proyecto de política, incluye el resumen de una investigación de Amnistía Internacional. Todas las investigaciones coinciden con la urgente necesidad de de-criminalizar el trabajo sexual y a sus trabajadoras.

Anticuerpos abolicionistas

La Coalición Internacional contra el Tráfico de las Mujeres (CATW, por sus siglas en inglés) inició una fuerte campaña para bloquear la resolución que incluye una carta y un petitorio en línea. Dicen representar a un colectivo de personas: “profundamente preocupadas por la propuesta de Amnistía de adoptar una política de despenalización de los proxenetas, los dueños de los burdeles y de los prostituyentes (que pagan por prostituir) – los pilares de un crimen transnacional de $99 mil millones de dólares al año. Despenalizar el “comercio sexual” convierte a los dueños de los burdeles en “empresarios” quienes con impunidad promueven la trata de mujeres muy jóvenes predominantemente de los países más pobres de Latinoamérica, Asia y África, así como de Europa del Este, para satisfacer la demanda creciente de prostitución.”

La carta de CATW también se mete en el tema del VIH/sida afirmando que:

“Defender la salud y los derechos humanos de las mujeres es significativamente más complejo que apuntar sólo a proteger a las personas del VIH/sida, aunque sea una cuestión crítica. Los objetivos fundamentales de ONUSIDA y otras agencias que apoyan políticas limitadas a la reducción de daños en la “industria sexual” parecen mucho más preocupadas con la salud de los prostituyentes (los que pagan por prostituir) que por las vidas de las personas prostituidas y tratadas para explotación sexual, en su gran mayoría mujeres y niñas”.

Los argumentos de CATW no son cosa nueva en nuestra región, pues ya hemos tenido una sobrada exposición a las agendas abolicionistas y prohibicionistas de algunas organizaciones y colectivos de mujeres, que detrás de la agenda anti-trata buscan “erradicar el trabajo sexual”, que no es otra cosa que eliminar, además del trabajo, a sus trabajadoras. La adopción por parte de Amnistía de una política progresista, basada en evidencias, que reconoce la necesidad de defender el derecho de las trabajadoras sexuales y el impacto negativo de la criminalización, para este grupo sería una derrota táctica política. Tan es así, que esta organización ha movilizado el apoyo de celebridades de Hollywood a su causa, como por ejemplo Kate Winslet, Anne Hathaway, Meryl Streep y la guionista y actriz Lena Dunham.

La voz de las trabajadoras sexuales

Las organizaciones de Mujeres Trabajadoras Sexuales y de trabajo en VIH/SIDA han iniciado sus campañas para contrarrestar este boicot y llevar a buen puerto el proyecto de resolución. A continuación compartimos las más relevantes:

“La Red Global de Proyectos de Trabajo Sexual (NSWP), quiere aprovechar esta oportunidad para expresar su apoyo a la Resolución de Amnistía Internacional y esbozar un proyecto de política llamando a la descriminalización del trabajo sexual, sometida para su adopción en la Reunión del Consejo Internacional del 6 al11 de Agosto 2015. A la NSWP le gustaría también condenar, en los términos más enérgicos posibles, la declaración de CATW, una carta y una petición online atacando las propuestas de Amnistía Internacional. La posición de CATW es estigmatizadora, discriminatoria y malinterpreta los hechos, mezclando trabajo sexual y trata. Lo más importante es que ignora las experiencias vividas por las personas que ejercen el trabajo sexual, silencia sus voces y busca perpetuar sistemas legales que ponen a las personas que ejercen el trabajo sexual en un mayor riesgo de violencia, estigmatización y discriminación; a la vez que limitan su acceso a servicios de salud y sociales”. El documento completo está disponible en éste vínculo.

“Como Red de Mujeres Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y el Caribe apoyamos la iniciativa de Amnistía Internacional de descriminalizar el ejercicio del trabajo sexual como parte de su defensa de los derechos humanos. En nuestra Región hemos aportado pruebas suficientes que demuestran que la criminalización de nuestro trabajo sólo aporta violencia y más sometimiento por falta de un estado que ampare derechos. Los datos que presentamos no son teorizaciones filosóficas realizadas desde un escritorio, sino que surgen de la realidad que vivimos día a día las mujeres que ejercemos este trabajo y padecemos la violencia institucional y social por la negativa de los estados a reconocernos como sujeto de derecho y descriminalizar el ejercicio de nuestro trabajo.” El documento completo está disponible en éste vínculo.

Las David y las Golliat

La NSWP ha lanzado una campaña y un petitorio para respaldar la resolución de Amnistía Internacional, los invitamos a sumarse en éste vínculo, lo propio ha organizado la RedTraSex, que recolecta adhesiones en este correo electrónico apoyoamnistia@redtrasex.org. Invitamos a nuestros lector@s a sumarse por correo y redes sociales, sin olvidar de compartir su apoyo con el capítulo local de Amnistía Internacional (ver contactos) .

Existe en nuestros países un movimiento de organizaciones que sueñan con un mundo sin trabajo sexual, sosteniendo desde la teoría y el dogma que no existen mujeres que en forma autónoma deciden ejercer este trabajo, sino prostituidas y prostituyentes. Veneran los gobiernos de unos pocos países europeos que han penalizado el trabajo sexual, invariablemente a clientes y trabajadoras, y estratégicamente omiten el fracaso de todas estas políticas. Es un agenda que se sustenta en un sector académico fundamentalista, anacrónico y conservador que está dispuesto a alinear y domesticar a las mujeres vulnerables a “golpes de libro o de machete policial”. Son las mismas organizaciones que en las sombra frenan y cajonean los proyectos de ley de trabajo sexual autónomo e impulsan políticas criminalizantes. Parte de su trabajo, se encuentra generosamente financiado por programas bilaterales anti-trata, y la pregunta obligada que nos hacemos es: ¿qué trabajo real hacen estas organizaciones de existencia meramente dialéctica por frenar el verdadero flagelo de la trata y a sus víctimas reales?

Por si no queda claro, desde el lugar que compartimos esta postura editorial, hay decenas de artículos que nos respaldan. No se puede resolver políticas sobre trabajo sexual sin escuchar a las trabajadoras sexuales. No se puede seguir confundiendo (por ignorancia o táctica) todo lo relacionado con trata/tráfico y el trabajo sexual autónomo. El movimiento de mujeres trabajadoras sexuales organizadas ha demostrado como se puede controlar una epidemia, la del sida y exponer y luchar contra otra, la de la violencia de género.

Lamentablemente, la involucración de muchas celebridades es estos temas es superficial y terminan siendo manipuladas políticamente. La discusión puede ser académica e ideológica pero tiene resultados que pueden promover violencia, contra las mujeres, que dicen proteger.

Si Amnistía aprueba esta resolución, será un histórico reconocimiento y un llamado a la acción de un tema de DD.HH. que ha sido negado por demasiado tiempo. El proceso que se llevó adelante para llegar a esta propuesta fue también la consulta y la investigación, han provisto al mundo de nuevas y mejores evidencias, por eso siempre es importante no solo el qué sino el cómo. No seas un testigo más, involúcrate y participa en la discusión y las campañas, tu aporte siempre puede hacer una diferencia.

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