Cesar es un joven activista, gay y defensor de los Derechos Humanos de Honduras, que vive con VIH, y que en una reciente carta pidió ayuda a todos nosotros, sus colegas. Cesar nació con VIH y es huérfano. Fue criado por una tía durante varios años pero debido a la situación, de extrema pobreza, este apoyo no pudo continuar.  Cesar vive en un condición social extrema con problemas graves de alimentación y ha dormido muchas noches en la calle. Él ha buscado ayuda en ONGs y la iglesia, sin embargo no ha recibido una respuesta sostenida.

En sus propias palabras dice: “No puedo terminar mis estudios porque no tengo los medios económicos para continuarlos, todos los días salgo a la calle a buscar empleo pero aquí en Honduras es muy difícil poder encontrar empleo y más si le sumas que tienes una condición de salud diferente de las demás personas y más cuando hablamos de que eres un joven que vive con VIH/SIDA. Los diferentes gobiernos nunca le han dado importancia a ayudar a muchos jóvenes y demás personas como yo que tenemos esta condición de salud, muchas veces me ha tocado dormir en las calles, soportando frío, hambre, sed, y expuesto a la gran ola de inseguridad y delincuencia que se sufre en mi país Honduras”.

No dejar a nadie detrás

Muchas veces se dijo de la importancia de dar una respuesta integral al tratamiento y cuidado de las PVVS. Los antirretrovirales no son suficientes y estos tratamientos son insostenibles cuando miles de personas deben tomarlos con el estomago vacío. ¿Cómo podemos pensar que un tratamiento puede ser sostenible sin resolver las necesidades sociales básicas de la PVVS?

En nuestros países, hay un número importante de personas que, ante un problema de salud pierden su capacidad de proveer el sustento para si y sus familias, los que las pone en un mayor grado de vulnerabilidad y riesgo para sus vidas. En el caso del VIH/SIDA con la discriminación laboral más aún. Y son contados los programas en países de la región que se están ocupando de las necesidades de alimentación, vivienda y trabajo de las PVVS. Por un lado, porque muchos de nuestros gobiernos no tienen la capacidad de proteger a las personas más vulnerables de la sociedad y solo de tientan en la exhibición de actos de clientelismo pre-electoral. Por el otro, vemos que las personas son víctimas de la falta de coordinación entre los diferentes ministerios y programas de gobierno de nuestros países.

¿Cuántos Ministerios de Salud y Programas Nacionales de Salud están trabajando en resolver los problemas sociales de las personas en tratamiento?. Sabemos que la respuesta a esta pregunta es alarmante. Porque la respuesta a la enfermedad es vertical y territorial, y falla en promover una coordinación con otros ministerios, como los de seguridad y bienestar social. Al menos pueden pensarlo como una cuestión de salud pública, si lo quieren ver con los lentes médicos. La mayoría de las PVVS que viven en los países de la región no tienen sus necesidades básicas resueltas ¿Cuánto tiempo podrán ser retenidos en continuo de tratamiento y no caerán de alguna cascada?.

Sobre soluciones puntuales y generales

Cesar ha tenido el valor de hacer conocer su caso, aún cuando su pedido de ayuda tiene sus datos personales, creemos que no corresponde a nosotros hacerlos públicos. Cualquier persona u organización, dentro y fuera de Honduras, que pueda ayudar a Cesar, favor de ponerse en contacto con urgencia con corresponsalesclave@gmail.com y nosotros proveeremos las coordenadas. Usamos este espacio para hacer una llamado al gobierno y a las ONG´s, las Redes y las Agencias del Sistema de NN.UU. con sede en este país que resuelvan esta situación puntual a la brevedad. Nosotros nos comprometemos en la búsqueda de ayuda y mantenerlos informados sobre este caso.

En lo mas macro, el desafío es volver a traer a la agenda la discusión de todas la cuestiones sociales que enfrentan las PVVS en nuestros países, sean estas habitacionales, laborales o alimentarias. Esto debe ser parte de las tan mentadas metas regionales y nacionales para terminar con el SIDA. No es un tema nuevo, ya que han habido organizaciones nacionales y regionales que sistemáticamente ponen el tema sobre la mesa, pero los resultados han sido muy limitados. Debemos agradecer la valentía de Cesar, que desde su caso personal, nos debe movilizar para ayudarlo a el y movilizar las discusiones, acciones y programas que ayuden a miles de PVVS en situación de vulnerabilidad.

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