Detener la epidemia es la meta de todos los que trabajamos en el campo del VIH. Desde hace muchos años se viene discutiendo cómo vamos a hacer que esto sea posible: desarrollando servicios amigables;  extendiéndolos los servicios de prevención testeo y atención a las regiones, ciudades y entornos donde están las personas más vulnerables a la infección; trabajando de la mano el Estado y la sociedad civil.

Al conversar con Jorge Saavedra sobre la implementación de las acciones para alcanzar las metas 90-90-90, Saavedra mencionó que los gobiernos requieren de la sociedad civil para expander sus servicios de salud y que esta es indispensables para alcanzar las metas. La verdadera inclusión de la sociedad civil en los programas de gobierno se evidencia en el financiamiento que este le destina. “La sociedad civil necesita fondos y los fondos de la ayuda internacional cada vez son más escasos (…) y es el momento en que los gobiernos tienen que poner dentro de sus presupuestos los recursos necesarios para que la sociedad civil ayude y haga la parte que le corresponde incluyendo la abogacía pero también prestación de diferentes tipos de servicios”, señalo Saavedra.

El representante de AHF continuó explicando que si los gobiernos niegan el financiamiento a la sociedad civil no lograrán las metas 90-90-90 por sí solos. Y esto se debe a que la epidemia en la región se encuentra concentrada en poblaciones calve de difícil acceso para los gobiernos y los sistemas públicos de salud. “Porque normalmente los servicios de salud no están orientados hacia las poblaciones más vulnerables y más afectadas por la epidemia en América Latina y el Caribe. Por lo tanto, si no hacen alianzas con la sociedad civil va a ser difícil que se logre”, enfatizó Saavedra.

Es conocido que en América Latina los dos países que destinan financiamiento a la sociedad civil para detener y responder a las nuevas transmisiones del VIH son México, Argentina y Brasil. Lo cual, explicó Saavedra, es la materialización de un diálogo entre gobierno y sociedad civil, donde el primero ha involucrado a la segunda en los procesos de planeación hasta la ejecución, el monitoreo y la abogacía. Saavedra destacó que la abogacía que realiza la sociedad civil realmente beneficia a los programas nacionales de sida del gobierno porque facilitan los servicios de prestación de servicios.

Jorge Saavedra, AHF.

Respecto a la sustentabilidad y la sostenibilidad de las metas 90-90-90, Saavedra fue enfático en señalar que los servicios que brinde la sociedad civil requieren de un presupuesto anual como cualquier servicio provisto por el Estado. En este sentido, dijo que “el cuestionamiento de sostenibilidad para el caso de la sociedad civil deberá de quedar fuera del debate. (La sociedad civil) al igual que los servicios normales requieren presupuesto y sino tiene presupuesto no funcionan”.

Sobre el mismo tema de sostenibilidad pero llevado al financiamiento de los medicamentos, Saavedra señaló que se requieren políticas de acceso a genéricos en la mayoría de los países de la región, dado que los precios que actualmente se pagan por los medicamentos son elevados.

En esta línea de argumentación, Saavedra reconoció que esto se debe en parte al apetito de los países por firmar tratados de libre comercio que buscan beneficios económicos para algunos sectores y, refiriéndose al Acuerdo Comercial Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés), donde están inmersos México, Chile y Perú y en el que podrían entrar Colombia, Costa Rica y Panamá, señaló que podría ser un riesgo para las metas 90-90-90.

Otro de los desafíos presentes en la implementación de las metas 90-90-90, mencionó Saavedra, son las clasificaciones de los países por Banco Mundial según su economía. La clasificación que dan envía un mensaje erróneo”, dijo. Un ejemplo está en la tipificación de países de ingresos medios o medio alto que esconden la extrema pobreza que existe en estos países. Es el Banco Mundial el que se tiene que dar cuenta que estas clasificaciones no están perjudicando al gobierno, está perjudicando a la gente que necesita de los apoyos”, finalizó el representante de AHF.

Las reflexiones dadas por Jorge Saavedra dan muestra de las preocupaciones de la sociedad civil de la región, la cual seguirá atenta e interviniendo en cada una de las sesiones que conforman el Segundo Foro del continuo de la atención del VIH. Así mismo se espera que las voces reflexivas y críticas se hagan evidentes en cada sesión de este foro y se integren en los resultados del mismo.

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