Las discusiones de la semana pasada,dejaron en evidencia que es necesario comprometer recursos económicos para dar respuesta al VIH en los países de América Latina. También fue claro que, aun contando con los recursos económicos, hace falta dar prioridad al financiamiento para alcanzar las metas y detener la epidemia del VIH.

A pocos días del Foro de Asociados del Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria (FM), las redes, grupos y organizaciones no gubernamentales de América Latina con trabajo en VIH/SIDA, de personas que viven con VIH/SIDA, de mujeres que viven con VIH/SIDA, de jóvenes, de Gays y otros HSH, de Personas Trans, de Mujeres Trabajadoras Sexuales, de trabajo con Usuarios de Drogas y otras poblaciones vulnerables hicieron un llamado a todos los actores relacionados con el FM, que conforman su junta de gobierno, su secretaría y los socios técnicos, para que presten urgente atención a los siguientes temas:

Financiar la lucha contra las enfermedades

El FM y sus donantes (por medio de sus programas bilaterales) vienen retirando su inversión de los países clasificados como de renta media por el Banco Mundial, un parámetro inadecuado para medir la pobreza y sus consecuencias en las poblaciones en mayor riesgo y vulnerabilidad, ya que esconde la desigualdad socioeconómica. Este razonamiento parcial y sesgado viene precarizando la inversión internacional en salud, y junto con ello, la capacidad de responder eficazmente en la mayoría de los países de América Latina. En la nueva estrategia, el FM debe definir claramente cómo planea contribuir a la lucha contra las enfermedades, en lugar de financiar países. Y en el caso de Latinoamérica, ponderar la alta carga de una epidemia concentrada de VIH en las poblaciones claves y vulnerables.

No castigar el compromiso

Son diferentes los tiempos del compromiso presupuestario estatal y la apertura de los gobiernos para trabajar con la sociedad civil. En la actualidad, en la mayoría de los países latinoamericanos, no están dadas las condiciones legales y políticas para que los gobiernos asuman la inversión directa de las organizaciones de la sociedad civil, de poblaciones  claves y vulnerables. La nueva estrategia del FM debe incentivar y premiar la inversión nacional, protegiendo a quienes mejor pueden dar respuesta a las necesidades del VIH.

Proteger las ganancias

La abrupta e impredecible salida del FM, como inversor, en la respuesta de la región, sólo pondrá en riesgo las ganancias logradas en términos de mejores sistemas de salud, sistemas comunitarios y avances en resultados epidemiológicos y sanitarios.

El FM debe saldar su histórica carencia de una estrategia de inversión en países de renta media y epidemias altamente concentradas, que no ha favorecido el diseño de respuestas nacionales sostenibles en el mediano y largo plazo. En este nuevo ejercicio estratégico, el FM debe revisar y reflexionar sobre la importancia del cumplimiento de sus principios y valores fundacionales.

También, urge promover la creación de otras fuentes de recursos no tradicionales y sostenibles. En el 2001, todos nos sumamos en la creación de este mecanismo de financiación para salvar vidas y sanar personas, pero esto no será sólo posible a expensas de la incomodidad y estrés de los implementadores, sino que se requiere idéntico esfuerzo y compromiso sostenido por parte de los donantes.

Sin dejar nadie detrás

El FM debe incrementar su inversión en abordajes e intervenciones vinculadas con las barreras estructurales como son la promoción y defensa de los derechos humanos, la reducción de la vulnerabilidad, violencia  y la discriminación contra las mujeres, los jóvenes, las niñas, los niños, los huérfanos, las personas trans, las trabajadoras sexuales, los gays y otros HSH, las personas que usan drogas y otras poblaciones clave y vulnerables. Para ello, no sólo el FM debe adherir a los más altos estándares de los DDHH en todas sus intervenciones, sino que debe continuar profundizando el fortalecimiento de los sistemas comunitariosy promoviendo la participación de las poblaciones más afectadas en el diseño, ejecución y monitoreo de los programas.

En la nueva estrategia, la prioridad no debe estar sólo centrada en superar cuellos de botellas de los programas del FM, por ejemplo; a través sólo de la provisión de asistencia técnica, sino también priorizar la construcción de una capacidad local sustentable en el ámbito de los sistemas de salud y comunitarios, más allá de la vida de una subvención.

En la actualidad, la región y sus gobiernos y organizaciones de la sociedad civil cuentan con más más experiencia y herramientas para poder cumplir con las metas regionales y globales del “continuo de tratamiento”, la prevención combinada y la cero discriminación, pero preocupa la carencia de recursos financieros para su realización. Es en este sentido, las organizaciones promotoras de la declaración, expresan su apoyo pleno al Llamado a la Acción del Segundo Foro Latinoamericano y del Caribe sobre el Continuo de Atención realizado en la Ciudad de Río, en agosto de 2015, pues refleja una visión compartida de cómo terminar con la epidemia del SIDA en América Latina y el Caribe.

Las organizaciones de sociedad civil exigen que los puntos mencionados sean considerados por todos los actores y socios en la discusión de la próxima estrategia, pero en especial esperan el apoyo concreto de la delegación de gobiernos de LAC, de las ONG y de las Comunidades en la Junta de gobierno del FM.

Puede encontrar el documento completo de la Declaración en español en este vínculo.  También puede leerla en inglés en este vínculo.
Lo invitamos a sumar sus adhesiones hasta el 4 de setiembre: http://goo.gl/forms/oMtqW3UBAE

Manual de campaña en redes sociales: http://bit.ly/manualPFBA

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