En la apertura de “Hepatitis 2015″, el Ministro de Salud de la República Argentina, Daniel Gollán, repasó los esfuerzos de la cartera para prevenir y tratar la hepatitis guiados por un comité de expertos de diferentes sectores.

Prevención y vacunas

Argentina ha incorporado recientemente la vacunación universal para la Hepatitis A y B y existe un calendario obligatorio para niños y uno recomendado para adultos; además, en este país todas las personas pueden vacunarse contra las Hepatitis; pero como reflexionó el ministro, aún falta mucho trabajo para promover la vacuna en adultos.

Daniel Gollán, Ministro de Salud de la República Argentina.

En el país ya se notan los resultados de una campaña agresiva de vacunación: se logró reducir en casi un 90% los trasplantes hepáticos y la morbi-mortalidad. Sin embargo, son pocos los profesionales de salud que recomiendan sistemáticamente la vacunación en adultos, que consta de 3 dosis. Así, llegar a más adultos sigue siendo un desafío.

“Es mejor uno o tres pinchazos que un trasplante hepático”, reflexionó una persona con hepatitis que hace seis años logró recibir un trasplante. En su testimonio explicó el largo y tortuoso camino que recorren los pacientes que en muchos casos llegan a un estado clínico terminal por no poder permanecer dentro del sistema de salud.

El “efecto rebaño” es el término curioso que acuñaron los infectólogos y hepatólogos para hacer referencia a una noción bastante familiar para el VIH, que hace referencia al hecho de que mientras más personas estén vacunadas y tratadas, menor es el porcentaje de virus circulante; y  en esta enfermedad, los programas exitosos están demostrando esta hipótesis.

Un desafío emergente es el de los “no vacunadores”: un grupo minoritario de padres y madres que deciden no vacunar a sus hijos e hijas y promueven las bondades de este comportamiento “irresponsable”. Como los negacionistas del VIH/SIDA, que cuestionan el origen del virus y la eficacia de los tratamientos, los no vacunadores promueven la noción de que una vacuna causa más daño que protección. Nada de esto tiene ningún sustento científico y ya ha sido incluso condenado por las principales organizaciones de médicos y terapeutas de la medicina ayurvédica y homeopática. Esta es entonces una decisión que viola el derecho a la salud de niños y niñas y que además ha sido foco de brotes epidémicos y muertes por enfermedades ya erradicadas.

También hay una lógica económica para la prevención y tratamiento de las Hepatitis virales: según un estudio presentado en el simposio, los costos médicos de no vacunar ni tratar ascienden de 1 millón a 12 millones y los costos no médicos de 5 a 30 millones de dólares americanos, sin incluir el lucro cesante del paciente, el gasto y dolor de sus allegados, y el riesgo significativo de muerte.

Tratamiento y cura

Un tema, quizás más candente, es la aprobación y provisión en el país de los tratamientos para curar la Hepatitis C. En este sentido, el Doctor Gollán informó que el ministerio se encuentra concluyendo el proceso de registro de algunos de los medicamentos y que, mientras tanto, se ha abierto un canal de tratamiento para los casos más urgentes, que no sobrevivirán a la burocracia.

Giovanni Ravassi, Organización Panamericana de la Salud.

El investigador español Rafael Esteban presentó todo el complejo entramado de tratamientos combinados de drogas, incluyendo algunas antivirales que logran la cura de la Hepatitis C, incluso en algunos casos muy avanzados de enfermedad. Por la variedad de opciones terapéuticas hoy en día se puede tratar a casi todos los pacientes, más allá del genotipo, del estadío o los síntomas. Si uno tuviera la posibilidad de acceder a todas las opciones terapéuticas, la decisión de los esquemas estaría más relacionada con factores como facilidad de prescripción (dosis únicas o simplificadas), reducir los efectos adversos, evitar las interacciones medicamentosas, logrando una buena adherencia. Adherencia que, vale resaltarlo, es de entre 2 y 3 meses, que es lo que tarda la mayoría de los tratamientos de cura de la hepatitis C, algo impensable con el VIH por ahora.

Pero estas buenas noticias vienen con un precio. Hoy, todos estos esquemas de diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad están fuera del alcance del bolsillo de los ciudadanos y de nuestros gobiernos. Son medicamentos o combinaciones muy nuevas, lo que  resulta en un valor de mercado y posiciones casi monopólicas de los laboratorios que detentan sus patentes. El acceso extendido, y -algún día- universal, solo será posible con negociaciones de precio significativas, compras regionales de mayor volumen, producción local de genéricos y desafíos de patentes. Mientras tanto, muchas personas enfermarán y morirán de una patología que hoy tiene cura, pero que es inaccesible. Es un frente de lucha muy importante para las personas que en toda la región viven con hepatitis y también, por el número significativo de personas coinfectadas con VIH y hepatitis C.

En este sentido, durante el Simposio, un grupo de activistas y pacientes realizaron una manifestación ocupando el escenario, bajo consignas como “la salud no es negocio” o “tratamiento universal no a cualquier precio”, denunciaron la posición monopólica de Gilead en el registro de la patente del Sofosbuvir. Todos compartimos las consignas y preocupaciones expresadas. Sin embargo, es honesto decir que muchos de nosotros estamos vivos gracias a que, en algún momento de la historia, nuestros ministerios pagaron “muy caro” por nuestros tratamientos antirretrovirales. Pero lo real es que hay muchas personas al borde de la falla hepática que necesitan una respuesta hoy, mientras ahondamos en otras discusiones.

Es importante que todos averigüemos cuál es la situación local de los planes y calendarios de vacunación, y que recordemos que todos los adultos, sin excepción, debieran recibir la vacuna en tres dosis, ymás aún las personas que viven con VIH. En este sentido compartimos dos cuadros desarrollados por el Grupo de Trabajo en Tratamiento en VIH sobre aquellas vacunas que todas las PVVS deben recibir.

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