Ilsa Aguilar tiene 25 años y hace poco presentó con éxito su tesis para titularse como socióloga. Pero el proceso tardará todavía un tiempo más, ya que la Universidad Autónoma de Querétaro, se resiste a modificar el expediente universitario de manera tal que esté de acuerdo a su identidad de género y la sentencia emitida por un juez en ese Estado mexicano.

Según recuerda Ilsa, en enero de este año solicitó a la universidad, a través de su Honorable Consejo académico, que modificará su expediente universitario. Aunque el trámite se aprobó en mayo, solicitaba que los certificados fueran corregidos, es decir, la universidad no tomaba como válidos los certificados anteriores a los cambios en el acta de nacimiento y demás documentos de identidad, lo cual vulnera su desarrollo académico y profesional, retrasando los trámites de titulación. Aguilar acudió al rector de la universidad y recibió la misma respuesta.

Al no existir una Ley de Identidad de Género en Querétaro o en México en general, los últimos dos años han estado llenos de procesos judiciales y administrativos para Ilsa. En noviembre de 2013 inició el proceso de cambio de nombre en el Registro Civil del Estado que inicialmente fue negado y que solo luego de interponer una queja por violación a los derechos humanos, fue atendida positivamente en octubre de 2014.

Paralelamente, en agosto de 2014, se ingresó en un juzgado familiar de Querétaro una demanda civil para que se le reconociera su cambio de nombre y sexo en el acta de nacimiento.  Así fue que en junio de 2015, obtuvo una sentencia a favor por parte del  juzgado séptimo familiar en Querétaro. La sentencia resolvió que se modifique su acta de nacimiento y se levante una nueva, quedando el sexo femenino y su nombre, Ilsa, (ya reconocido), y que todo ello se haga sin anotaciones marginales.

El camino parecía llano para que Ilsa continuara con su vida y el pleno desarrollo de su personalidad; realizó los trámites de us Documento de Identidad ante el Instituto Nacional electoral y obtuvo su pasaporte ante la Secretaría de Relaciones Exteriores en la delegación Querétaro.

Pero la vida diaria y la transfobia disimulada que inunda la vida diaria de las instituciones públicas, se han empeñado en hacerle recordar que la vida de una persona trans es muchas veces más difícil que la de cualquier otra persona. La empresa privada también le hace bullying. El Banco Santander se negó a actualizar sus datos y le sugirió que abriera nuevas cuentas, como nueva clienta, con perjuicio de perder la historia crediticia y los beneficios que mantenía con esa entidad. Frente a este atropello y a ese intento de invisibilizar la historia de miles de personas trans, Ilsa cambió de banco.

Si bien la vía judicial es válida para lograr el reconocimiento de la identidad de género, significa un largo, costoso e intrincado proceso a seguir.

En cada una de las instancias donde Ilsa ha debido acudir, ha debido lidiar con funcionarios no familiarizados con la temática trans y la identidad de género, así como procesos nada amigables para garantizar los derechos de las personas trans. Ilsa ha tenido que portar y mostrar los argumentos de la sentencia en cada lugar al que ha acudido para que se le reconozca como quien es.

Ilsa Aguilar ha hecho camino al andar por todos los juicios, quejas y trámites administrativos que ha debido atravesar. Su caso evidencia la importancia y necesidad de contar con una Ley de Identidad de Género de alcance nacional, que haga posible que miles de personas trans puedan vivir plenamente.

Pero el camino no está completo aún. Con la respuesta del rector, Ilsa Aguilar ha presentado una queja en la Defensoría de Derechos Humanos en Querétaro y otra más en la Comisión Nacional de Derechos Humanos en México. Con ello, el programa de derechos humanos de la universidad ha entrado en escena.

Desde Corresponsales Clave queremos expresar nuestro más grande apoyo a nuestra corresponsal en Querétaro.

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