El retiro progresivo de la cooperación internacional de América Latina viene planteando desafíos en la respuesta al VIH y exige a los gobiernos y a las organizaciones de sociedad civil replantear estrategias para lograr un adecuado financiamiento de las acciones para lograr los 90-90-90.

En la sesión “Sostenibilidad de la respuesta ante el VIH en economías de ingresos bajos y medianos”, destacó la participación de Annelise Hirschmann, representante del Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria, quien señaló que este organismo continúa siendo un actor importante en el financiamiento de la respuesta del VIH, pero requiere del apoyo de otros socios en la región.  Para el Fondo  Mundial, la sostenibilidad es entendida como “la capacidad de un programa de salud para alcanzar y mantener la cobertura de servicios al nivel adecuado, que asegure el control del problema de salud de manera permanente”, señaló Hirschmann y agregó que es importante que los países avancen hacia la transición financiera y sostenible de sus programas de salud. Este tema, según dijo, será tratado a profundidad en el Foro de Asociados que se realizará la próxima semana en Buenos Aires, Argentina.

Corresponsales Clave entrevistó a Cesar Núñez, director del equipo regional de ONUSIDA para América Latina, para conocer más de este tema en la región. Núñez señaló que la acción acelerada para responder al VIH requiere de responsabilidad compartida. Los gobiernos de cada país tienen que asumir un compromiso financiero que responda a la epidemia. Para que las metas de prevención y de atención y de cero discriminación puedan ser cumplidas, el camino que se promueve es la transición de las fuentes de financiamiento, desde la cooperación externa, hacia los gobiernos de cada país.

Hay consenso en la importancia de la sostenibilidad; sin embargo, activistas de la sociedad civil señalaron que la transición de recursos es una tarea difícil porque América Latina se caracteriza por contextos machistas y homofóbicos, donde los gobiernos aun no asumen responsabilidad hacia las poblaciones clave.

Núñez recalcó que para alcanzar las metas 90-90-90 los gobiernos deben concentrarse en diagnosticar a las personas que viven con VIH, garantizar su tratamiento y lograr que todas ellas se mantengan con cargas virales indetectables. También destacó que el desafío más grande de la sostenibilidad es la eliminación del estigma y la discriminación.

¿Dónde está el dinero para las metas 90-90-90?

Este cuestionamiento, puesto sobre la mesa por la sociedad civil, estuvo presente durante el segundo foro.  El camino hacia el financiamiento de la respuesta no se dibuja de manera sencilla. El mayor reto para los próximos cuatro años es el estigma y la discriminación y para revertirlas se requiere del apoyo financiero a las organizaciones de población clave que conocen y saben llegar a aquellas personas que se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad a la infección

En esta línea, Elena Reynaga, de REDTRASEX, fue enfática en señalar que los gobiernos tienen que financiar el trabajo de las organizaciones civiles, principalmente a aquellas que han demostrado trabajo eficaz. El planteamiento de Reynaga se basa en la evidencia de que son las organizaciones de sociedad civil las que logran acercarse a las poblaciones clave más afectadas por la epidemia.

Un instrumento para la incidencia

La mañana del miércoles 19 de agosto, los y las asistentes discutieron en plenaria la declaración del Segundo Foro Latinoamericano y del Caribe sobre el continuo de atención del VIH, un documento que será usado en los diversos procesos de incidencia política en los países de la región para diseñar estrategias para alcanzar las metas 90-90-90 y el financiamiento de las mismas.

Un punto consensuado en la discusión fue la incorporación de un apartado que aluda a la participación y liderazgo juvenil, ya que las y los jóvenes serán una pieza importante en el proceso y al término de las metas de 2020 y 2030.

Finalmente, durante la clausura, la sociedad civil reafirmó su compromiso para  continuar trabajando en la respuesta acelerada del VIH. Raúl Montes, miembro de la red de Jóvenes Positivos LAC, mencionó que la respuesta actual del VIH exige buscar nuevas fuentes de financiamiento y lograr la sostenibilidad de las acciones para detener la epidemia y revertir su impacto, lo cual deberá hacerse con la plena participación de las comunidades porque el trabajo de esta también requiere financiamiento. “Fortaleciendo a la sociedad civil es como vamos a llegar a las metas y a las poblaciones clave”, destacó Montes.

Activistas y gobiernos son conscientes de que el financiamiento de la respuesta es un desafío en la región y hay una enorme brecha que debe ser cubierta, principalmente, por recursos públicos. Lo cierto es que muchos de nuestros gobiernos se encuentran en etapas de crecimiento que permitirían financiar la respuesta completamente; sin embargo, el estigma y la discriminación de las poblaciones más afectadas por la epidemia influyen de manera importante en las decisiones del uso del dinero.

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