Los grupos de trabajo revisaron el contenido de ambas metas. Para el caso de prevención, la sociedad civil se pronunció por mantener objetivos altos. En la discusión, representante de organizaciones de base comunitaria señalaron que los indicadores propuestos requieren financiamiento y varios de los países están restringiéndolo. En este marco, se propuso agregar una meta financiera medible que buscará que los países destinen un porcentaje de sus fondos a la prevención del VIH, fondos no etiquetados para la compra de fármacos.

En el tema de cero discriminación, los grupos de trabajo consensuaron que para 2020 todas las personas deberán tener garantizada una vida libre de discriminación y para el 2030  las doce poblaciones clave estarán disfrutando de todos sus derechos humanos y de los servicios sociales.

El grupo reconoció que para alcanzar estas metas se requiere de cero leyes, políticas y reglamentos discriminatorios relacionados al VIH, e insistió que el 100 por ciento de los países debe generar leyes que favorezcan a las poblaciones clave así como derogar leyes que discriminan a las mismas y eliminar las barreras al acceso a los derechos sexuales y reproductivos, y el derecho a la identidad de género.

Durante la discusión también se expresó la necesidad de responder a las necesidades de las mujeres considerando sus especificidades.

Finalmente, los y las participantes señalaron la necesidad de que las agencias vinculadas a la respuesta generen guías que permitan comprender cabalmente las metas.

Estas son algunas de las conclusiones que se deberán incorporar en la declaración que resulte de este segundo foro. De esta manera contaremos con lineamientos claros que nos permitan dar seguimiento a las metas establecidas para detener la epidemia.

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