Por Julio Magaña.

Juan tiene 32 años y es un hombre gay con discapacidad auditiva, y ahora con un diagnostico positivo al VIH; al momento de ser diagnosticado vivió mucho estigma y discriminación por parte del personal de salud.

Por medio de un intérprete, Juancito, como es conocido, nos comentó que aunque ahora lo asume con mucha normalidad, al principio fue un calvario enterarse de su diagnóstico. Desde septiembre venía padeciendo de fuertes dolores de cabeza, náuseas y diarrea y había bajado 25 libras aproximadamente; su madre, una mujer emprendedora decidió llevarlo a un centro hospitalario de la zona occidental de El Salvador. El médico general de turno le solicitó a su madre que lo lleve a realizarse una prueba de laboratorio a la clínica de atención de integral de VIH.

Juancito nos comentó que lo pasaron a un cuarto en donde una persona “trató” de explicarle con señas y dibujos qué significaba el VIH y le enseñó unos condones, después pasó al laboratorio clínico a realizarse la prueba de VIH. Luego de dos horas, volvió al mismo cuarto y la misma persona que le habló de VIH y condones estaba nerviosa frente a él.

Juan, entre risas, nos comenta: “la mujer no sabía cómo decirme y explicarme”. Aunque faltaba la prueba confirmatoria, el personal de salud le estaba dando un diagnóstico positivo y no sabía cómo abordarlo; sin herramientas para comunicarlo en lenguaje de señas, le dieron a conocer el diagnóstico a su madre, vulnerando su derecho a la confidencialidad.

La madre lloraba, se imaginaba lo peor, cuenta Juan. Las enfermeras hablaban entre ellas y marcaban por teléfono. La madre nos comenta que llegaron otras personas y que se identificaron como empleados de proyección social del Ministerio de Salud; finalmente dieron las cuatro de la tarde y el día termino con mucha confusión y dolor.

Al siguiente día, Juan se acercó al centro hospitalario y recién entonces asignaron a un especialista en lenguaje de señas del Instituto Salvadoreño de Rehabilitación Especial y le comunicó, con apoyo de la consejera, su diagnóstico positivo y los pasos que seguirían.

Lucy de Sánchez, persona con discapacidad visual, psicóloga, y coordinadora del programa de VIH de la Policía Nacional Civil nos comentó que casos como el de Juan suceden con relativa frecuencia en El Salvador, un país en el que el último censo de la Dirección General de Estadísticas y Censos (DIGESTYC, 2007), estableció que aproximadamente 235 mil 302 personas poseen algún tipo de discapacidad. No obstante, manifiesta que esta cifra ha sido desestimada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ya que afirma la cifra podría rondar las 800 mil personas que viven con alguna limitante, tomando en cuenta el conflicto armado que vivió El Salvador en los años ochenta.

Lucy nos comentó  que: “Las personas con discapacidad enfrentamos un amplio rango de obstáculos que nos limitan al acceso a la prevención y tratamiento del VIH. A menudo nos vemos excluidas de los servicios de educación en salud sexual y reproductiva porque la población asume erróneamente- que no somos sexualmente activas; la información raramente se presenta de una manera que sea fácil de entender o utilizar para personas con impedimentos auditivos y visuales o con discapacidades mentales e intelectuales”.

A pesar que la Declaración política sobre el VIH y el SIDA (2011), establece en sus numerales 23, 31 y 73, el compromiso de El Salvador de crear programas y políticas encaminadas a garantizar la prevención, tratamiento, atención y apoyo a las personas con discapacidad, el Plan Estratégico Nacional para la Respuesta al VIH, que vence este año no hace mención a las personas con discapacidade y en la práctica se hace poco o nada a favor de esta población.

Es necesaria la inclusión de las personas con discapacidad en el PEN 2016-2020, que está por elaborarse, para que personas como Juan cuenten con herramientas para prevenir la infección, comprender el diagnóstico y asegurar la adherencia al tratamiento; logrando así el cumplimiento de la meta de cero nuevas infecciones, cero discriminación y cero muertes a consecuencia del sida en El Salvador.

Todos los artículos pueden ser compartidos y publicados siempre que sean citados los datos de la fuente.