Por Marlene Caero.

Con una caja de condones en una mano y su rotafolio en otra, Marisol me saludó sonriente; líder de las trabajadoras sexuales (TS) de Cochabamba, además de promotora educadora par (PEP). Me invitó a ver cómo se realiza una de sus capacitaciones.

Ambas nos dirigimos hasta uno de los lugares más conocidos y populares  de Cochabamba donde se ejerce el trabajo sexual. Música, bocinas de autos y el bullicio característico de cualquier área comercial distraían y cubrían -como en muchos países- los lugares de ejercicio de esta actividad.

Llegamos y nos encontramos con cerca de veinte mujeres que estaban dispersas, algunas se preparaban para trabajar y otras conversaban entre ellas, al vernos se aproximaron y se dio inicio a la capacitación.

El rotafolio giraba, se hacían preguntas, había risas, algunas caras de preocupación, sin embargo la atención y la confianza primaban. Se habló de infecciones de transmisión sexual (ITS), sobre el VIH y el sida, se mostraron ejemplos gráficos y se enseñó el uso correcto del condón masculino.

Se distribuyeron preservativos y se compartió un refrigerio mientras que Marisol les informaba sobre sus últimas reuniones que tuvo con algunas  autoridades, también escuchó y anotó quejas de sus compañeras.

Una Educación entre iguales

La Educación entre Pares es una estrategia utilizada en salud sexual y reproductiva, “ayuda a mejorar los conocimientos, las actitudes y prácticas en relación con el VIH, motiva a las personas a elegir prácticas más seguras y que sepan cómo protegerse y qué hacer ante situaciones de riesgo”, comenta la Dra. Micaela Nava, especialista en Salud Sexual.

Según Onusida (1999), la educación entre pares significa educación entre iguales, o educación entre personas que comparten alguna característica importante desde la identidad. Las diversas experiencias de educación entre pares se asientan sobre la base de que el trato entre pares es directo y que se comparte un mismo lenguaje.

Esta educación además de ser parte de la prevención de la transmisión del VIH, pretende enfrentar la vulnerabilidad social asociada a la discriminación e incluso la auto-discriminación, experimentada por las poblaciones clave.

“Las trabajadoras sexuales sufrimos mucha discriminación, la gente primero nos ve como prostitutas y después se acuerdan de que somos mujeres, es por eso que la capacitación es importante y conocer nuestros derechos como personas que somos, para que nos sepamos defender”, menciona Ana, una TS que recibió la capacitación.

¿Quiénes son las educadoras pares?

Las educadoras de pares son personas que han decidido brindar un espacio de su tiempo, inicialmente en su capacitación personal, para posteriormente transmitir la  información aprendida a sus compañeras; por lo general son personas líderes dentro de sus grupos, al ser promotora par adquieren cierto grado de respeto, pero sobretodo se llevan la satisfacción de estar ayudando con información adecuada a los demás.

“Decidí ser PEP porque veía la necesidad de que las compañeras conozcan sus derechos, porque veía la vulneración de los mismos por parte de los funcionarios públicos y algunos dueños de locales de trabajo”, señala Marisol, quien es parte de esta iniciativa que impulsó la Organización Nacional de Activistas por la Emancipación de la Mujer (ONAEM).

Una de las principales ventajas de las promotoras educadoras de pares es que pueden estar cerca de grupos que, por condiciones de marginalidad, no son accesibles para los profesionales de la salud y pueden ganarse la confianza de los mismos puesto que al ser parte del grupo, se hace más fácil la comunicación.  Al respecto Marisol nos comenta que la diferencia entre una capacitadora experta y una que sea mujer TS es que las chicas, a la TS la reciben con más confianza, en cambio si no es TS las chicas no entran en confianza, se avergüenzan, sienten temor de que las reconozcan y las juzguen”.

Marisol se prepara para dirigirse a otro ambiente de trabajo y realizar su próxima capacitación y  menciona “yo me siento muy feliz de ser PEP, soy activista de los derechos humanos y me encanta mi trabajo. Lo que hago, lo hago de corazón”

Quizá a ella nadie le agradezca lo realizado, quizá no tenga un gran aliciente económico, quizá solo unas pocas personas sepan que ella no solo es trabajadora sexual sino también capacitadora, activista por los derechos humanos y que trabaja en prevención de la transmisión del VIH, una persona que dedica su tiempo en la defensa de sus compañeras y su cuidado, al igual que tantos otros y otras promotores educadores pares alrededor del mundo que hacen este silencioso pero necesario trabajo.

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