Mujeres jóvenes, la mayoría de ellas por debajo de los 25 años y algunas incluso menores de 20, todas ellas con diagnóstico positivo en el contexto de un embarazo, llegaron a una reunión de intercambio de experiencias y un compartir que se realizó el viernes 25 de setiembre, con el apoyo de ONUSIDA y Socios en Salud. La mayoría de las historias compartidas generaban indignación. Diagnósticos no comunicados, consejerías deficientes o negación de la atención estaban presentes en más de la mitad de los casos.

Lena, de 28 años, acaba de dar a luz a su segundo niño. El anterior ya tiene  más de dos años y en sus análisis de seguimiento ha permanecido seronegativo. Pero Lena tiene mucho miedo de que no suceda lo mismo, y no es para menos; esta vez retrasaron mucho la realización de la cesárea; recién luego de que presentara un cuadro de taquicardia y se evidenciara el sufrimiento fetal, procedieron a operarla. Además, a consecuencia de lo que ella considera una negligencia, le extirparon el útero. Lena se muestra decidida a hacer las denuncias ante las instancias respectivas y tendrá el apoyo de sus pares para ello.

Este no es el primer caso de discriminación, negligencia y violencia obstétrica, como le llaman los expertos, por lo que la Red Peruana de Mujeres que viven con VIH (RPM+) inició hace unos meses un proyecto piloto que, a través de consejeras de pares, brinda asesoría y acompañamiento a las mujeres durante su gestación, el parto y hacen el seguimiento hasta que los niños son dados de alta a los dos años.

María tiene 20 años y su parto también fue difícil. El establecimiento de salud nunca programó su turno para la cesárea; al llegar en trabajo de parto, le dijeron que regresara al día siguiente. “Exige que te atiendan”, fueron las palabras que recibió de la consejera que acompaña su caso, a quien llamó con mucha preocupación frente a la negativa de atención que le dieron en el hospital.

En los ocho meses que lleva el proyecto, se han alcanzado a 170 mujeres gestantes, “todas con una experiencia de vida, rostros e historias que señalan los desafíos para este proyecto y la razón de la existencia de la Red”, nos dice Guiselly Flores, coordinadora de la intervención.

Flores nos explica que a través de la consejería de pares y en coordinación con el establecimiento de salud del Ministerio de Salud (Minsa), se aborda a mujeres gestantes recientemente diagnosticadas pero que por alguna razón -generalmente de estigma- se alejaron del sistema de salud. “Nuestro equipo de consejeras pares utiliza información del establecimiento de salud, como la dirección -que por lo general no es la correcta-, para iniciar la búsqueda de la gestante”, comenta la coodinadora, y bromea: “y hasta actúan como detectives”.

La finalidad es retornarlas al sistema de salud donde deben recibir atención integral; para ello las visitan en sus casas, las acompañan en los establecimientos de salud y contribuyen de esta manera a la adherencia al programa. “Además, la RPM+ les propone un ambiente de acogida solidaria para empoderarlas como mujeres dignas y con derechos exigibles e involucrarlas a un escenario organizado por mujeres como ellas, con la finalidad de alcanzar a otras mujeres en respuesta al VIH y unir nuestras voces para ser protagonistas de nuestros propios destinos y anhelos”, agrega Flores.

Desde febrero de este año, Socios en Salud (SES), una ONG mundialmente conocida por su aporte a la respuesta al VIH y a la tuberculosis, apostó por esta iniciativa. Desde entonces, brindan apoyo financiero y administrativo a la RPM+ que con ocho mujeres positivas –seis consejeras pares, una monitora par y una coordinadora técnica comunitaria- intervienen en seis hospitales de Lima y Callao: Hipólito Unánue, Dos de Mayo, María Auxiliadora, Sergio Bernales, Daniel A. Carrión y San José.

La intervención está planificada para once meses, lo que significa que las actividades deberán finalizar en diciembre de este año. “El reto que nos acompaña es demostrar los resultados alcanzados -que en realidad justifican la importancia de esta propuesta- y asegurar su sostenibilidad, (lo cual) se está realizando en coordinaciones con SES y otras cooperantes”, señala Guiselly Flores.

La intervención ha sido posible luego de más de dos años de insistencia con las autoridades del Ministerio de Salud. “Ha sido importante la gestión de ONUSIDA-Perú, porque como aliado a nuestras comunidades, ha recordado el compromiso del estado hacia la participación comunitaria”, dice Flores.

Según la coordinadora de la Red, el Ministerio de salud acompaña el proyecto tímidamente, sintiéndose exigido por los compromisos internacionales y sin garantizar sostenibilidad económica a estas actividades comunitarias que, a su parecer, deben incorporarse como parte de la estrategia de abordaje a las gestantes.

Con esta intervención piloto, la RPM+ busca colectar evidencias respecto de los beneficios de un abordaje comunitario para reducir la discriminación en los establecimientos de salud, garantizar la atención a las gestantes y eliminar la transmisión vertical en el Perú; además de mostrar el rol que juegan las consejeras de pares para garantizar la atención del parto y así incorporar actividades similares a lo largo y ancho de todo el país.

Nota: Agradecemos a Guiselly Flores por sus aportes para la elaboración de este artículo.

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