“Hoy es un día triste, recibimos la noticia del fallecimiento de nuestra querida amiga Mirka Negroni, ella fue parte de nuestro consejo editorial de la revista LeSVOZ y una fundadora de la Marcha Lésbica, entre tantas cosas que esta gran mujer y activista deja como su gran legado de activismo en América Latina”

Mariana P Ocaña Directora de LeSVOZ

Es una de las muchas publicaciones que varias organizaciones, activistas, amigos y personas en general publican; describen a Mirka Negroni, quién falleció el día de ayer. La noticia impactó a toda la comunidad en Latinoamérica. Además de activista, era la directora interpaís para Nicaragua y Honduras del Programa Conjunto de Naciones Unidas sobre el VIH y Sida (ONUSIDA).

Indudablemente las expresiones y notas de duelo que han circulado en las distintas redes institucionales de organismos internacionales y organizaciones que trabajan en la respuesta al VIH, derechos humanos de las personas de la comunidad LGTBI, entre otras causas sociales, describen exactamente cómo Mirka logró ganarse el respeto, cariño y admiración de sus colegas, compañeros y de toda la población por la que luchaba con pasión.

Particularmente en Honduras, la llegada de ella al país fue un refrescamiento total al trabajo que se venía realizando con ONUSIDA, pues luego de varios años de no tener un director o directora, Mirka llego con su energía, sonrisa y pasión a decirnos que había mucho que hacer pero que lo lograríamos.

Una de las frases que más recordaremos de esa mujer digna de admirar es que siempre, en cada reunión, fuese esta formal o informal, alzaba la invitación de “Si necesitan reunirse, ver algo o lo que sea que quieran para esta lucha, las oficinas de ONUSIDA es su casa, incluso cuando yo no esté, solo avisan y se llegan”. Abriendo justamente esa puerta que a veces tanta falta hace entre organismos internacionales y sociedad civil.

“Fue una líder y mentora, respetada por las contrapartes nacionales y una guía para la sociedad civil, reconocida en la región y por la comunidad latina en Estados Unidos. Quien la conocía sabe que siempre fue una persona entusiasta y comprometida con la justicia social. Defenderla y promoverla se convirtió en la misión de su vida”, expresó Onusida Latina en su comunicado en la página oficial de Facebook.

Su activismo, incluso ahora que era la directora de tan importante organismo, nunca decayó, firme en sus convicciones e ideales, cada vez que moderaba o tenía que hablar en eventos, conferencias y encuentros, era desde una posición militante exhortando a trabajar en conjunto y lograr así los cambios que tanto se necesitaban en las diferentes temáticas.

Tenía más de 22 años de experiencia en salud global, educación, desarrollo y derechos humanos. A lo largo de su carrera trabajó con organismos bilaterales y multilaterales, organizaciones sin fines de lucro, la empresa privada, con el gobierno de EEUU y varios países de América Latina y el Caribe. Fue también investigadora y Profesora en el Instituto Nacional de Salud Pública de México.

Mirka quizás no esté en físico, pero sin duda alguna, en espíritu sí gracias a ese legado impresionante que deja no solo en Honduras y Nicaragua, sino a nivel latinoamericano, nos deja su sonrisa constante, su brazo y puño levantado (siempre) para alzar nuestras voces para lograr esa justicia social que tanto deseaba.

Nota del editor:

Casi se cumple el primer día de conocer la noticia y todavía muchos seguimos en estado de una gran negación, además de sumergidos en un profundo dolor. Porque en mi caso con Mirka nos unía una larga amistad de más de quince años, mucha complicidad y afecto. En la nota que me precede, nuestra corresponsal, hace un gran esfuerzo por plasmar en un artículo lo que ha significado el paso de Mirka por el movimiento de lesbianas, de la diversidad, de los Derechos Humanos y el VIH/SIDA. Y no es una tarea fácil, pues el grado de intensidad y profundidad del compromiso de esta luchadora es difícil de resumir. Ella era, como se auto-describía, una “workahólica” que jamás iba responderte un “me tengo que ir”, “estoy cansada”, “es domingo”.

No está bien que se haya ido, no fue fortuito, no fue un accidente, fue mala praxis, una muerte evitable. Y tampoco es cierto que ahora vaya a descansar mucho (y en paz); si conocen bien a Mirka y si además hay un “más allá”, ¿cómo pueden creer que con tanto que queda por hacer ella podría descansar?, y por sobre todas las cosas, la dolorosa realidad de estar lejos de su amada y adorada esposa Blanca.

Quizás en unas semanas o meses me reconcilie con esta nueva realidad y me visiten en mi memoria su inteligente y agudo sentido del humor que yo atesoro y que transformaron las reuniones más aburridas de la historia en un paso de comedia.

Amiga y compañera Mirka, hoy más que nunca PRESENTE!

Javier Hourcade Bellocq

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