Por Javier Uribe.

Más de 40 mil personas en Colombia viven con VIH, lo que, según el director regional de Onusida para América Latina, César Núñez, ubica a Colombia como el tercer país de la región que más casos nuevos de transmisión de VIH presenta al año. Según cifras del Instituto Nacional de Salud, en el Boletín Epidemiológico Semanal, hasta la semana 41 del 2015 “se han reportado 8.768 casos, lo que muestra un aumento del 7,89% (641 casos) entre 2014 y 2015”.

Los datos más recientes que se tienen sobre la infección por VIH en la población de la diversidad sexual son del año 2010, obtenidos de dos estudios epidemiológicos que evidenciaron que los índices de VIH en HSH, gays, bisexuales y trans están en aumento. Uno por parte del Fondo Mundial, llamado: Estudio de prevalencia en población clave. El otro, Comportamiento sexual y prevalencia del VIH en HSH en Colombia, realizado por el Ministerio de Salud y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). Ambos mostraron preocupantes cifras de VIH en HSH y mujeres trans y dieron pie a la ejecución del Proyecto del Fondo Mundial, en su novena ronda, que tiene por objetivo Fortalecer la capacidad institucional y comunitaria para ofrecer servicios de calidad, que inició en abril de 2011 y finalizará en marzo de 2016.

Los resultados de aquellos estudios de 2010 mostraron que las ciudades con mayores índices de VIH en HSH, son Cali con 24,1%; Bogotá con 15% y Barranquilla con 13.6%.

Las mujeres trans no se quedan atrás en esta realidad: en Cali el 18% de ellas tendría VIH; en Bogotá, el 17% y en Barranquilla el 13%. Estas cifras pueden resultar llamativas y de alarma si se tiene en cuenta que las personas trans en su mayoría ejercen el trabajo sexual en la calle, con el peligro y desprotección que ello implica para su salud e integridad, expuestas a la inseguridad que se vive en las calles de las principales ciudades de Colombia, al maltrato y acoso policial, según se resume en el Informe ejecutivo sobre los derechos fundamentales de las mujeres, niñas, adolescentes, mayores adultas y mujeres trans en el municipio de Cali durante el año 2013 elaborado por la Personería Municipal de Santiago de Cali.

Estas cifras se persisten en el marco de la ausencia e ineficacia del Estado para generar campañas de prevención diferenciales que aborden las particularidades de estas poblaciones. La mayoría de las campañas muy a menudo responden a fechas o acciones puntuales de algunos actores del Sistema de Salud, pero no hacen parte de una estrategia global, sostenida en el tiempo. Otras campañas van solo enfocadas a personas con prácticas exclusivamente heterosexuales (ver videos 1 y 2). Todo esto habría dificultado la identificación de parte de las poblaciones en situación de mayor vulnerabilidad al VIH con las campañas.

No se debe pasar por alto que esta realidad es atravesada por una amplia gama de situaciones de discriminación, estigma social y estatal, que contribuye a desconoce las altas cifras de infección en los HSH y hombres gays, bisexuales y mujeres trans. Discriminación y estigma que –entre otros aspectos– hace que estas poblaciones escojan sitios o prácticas que les permitan ocultarse. Esto, a su vez, contribuye a que las prácticas sexuales se realicen en condiciones que ponen en riesgo la salud de las personas y, a veces, su seguridad física.

El Estado parece desconocer la dinámica de estas poblaciones y la forma de abordarlas. Es imperativo que se implementen campañas de salud sexual con enfoque diferencial, haciendo foco en los espacios de interacción de estas poblaciones para poder intervenir de manera permanente, como una política sanitaria de Estado, con el fin de reducir los índices de ITS y VIH de manera consistente.

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