Por Andoni Bello y Michael Díaz.

Diversas organizaciones de la sociedad civil se han hecho presentes en la segunda Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo para abogar por un reconocimiento efectivo de los derechos sexuales y reproductivos (DSyR) y han realizado un fuerte llamado a la provisión de financiamiento regular que permita la adecuada implementación y monitoreo de la guía operacional.

En este contexto, Corresponsales Clave dialogó con Lilián Abracinskas, directora de Mujer y Salud en Uruguay (MYSU), quien reflexionó sobre la importancia de los DSyR de las mujeres trans y de las poblaciones clave, sobre la autonomía económica de la mujer,  la financiación de la agenda de desarrollo con enfoque de derechos y una mayor participación de la sociedad civil en el proceso de implementación y seguimiento del Consenso de Montevideo.

Corresponsales Clave (CC): ¿Cuáles son, a su juicio los principales avances de la guía presentada en esta conferencia para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible?

Lilián Abracinska (LA): Primero, tenemos declaraciones políticas que son guías técnicas que nos permiten a todos saber cómo esos compromisos se traducen en políticas públicas, cómo esas políticas tienen recursos que nacen de la cooperación, cuál es su impacto, y de esa manera ver la percepción que tiene la ciudadanía de estas políticas, si satisfacen o no sus necesidades. (…) también sirven para ir unificando toda esta agenda internacional en el marco del Sistema de Naciones Unidas para que nuestras organizaciones sociales puedan hacer un seguimiento más expedito.

Para nosotros es una oportunidad para empezar a unificar nuestra manera de dar seguimiento de manera articulada en todos estos espacios, pues no tenemos ni recursos financieros ni humanos para dedicarnos exclusivamente a estos procesos. Esto también nos distrae de nuestro principal cometido que es organizar a la ciudadanía y de esa forma generar reclamos y demandas acordes a las necesidades para resolver la vulneración de derechos que tenemos en muchos campos y para muchas personas en distintas condiciones.

CC: Ayer se presentó a MYSU como una de las organizaciones que brinda su apoyo para hacer un seguimiento al Consenso de Montevideo junto con otras organizaciones ¿Cómo se puede entender este proceso en el marco internacional? ¿Cómo se podría realmente tener un impacto y una incidencia a la hora de hacer seguimiento?

LA: Son varias cosas en tu pregunta. Una de ellas es saber si monitorear sirve o no sirve y para qué nos sirve como organizaciones sociales. MYSU tiene ya siete años de haber montado un observatorio en género y salud sexual  y reproductiva que hemos desarrollado como un instrumento técnico y político para efectivamente tener valoraciones basadas en evidencias: saber dónde están los avances, dónde están los vacíos, los obstáculos en la implementación y acceso a las garantías para ejercer derechos.

Lo hemos hecho en aborto pues eso es un debate que llevamos por más de 25 años hemos logrado cambios normativos, que no son satisfactorios pero hemos avanzado, lo hemos hecho en el tema de VIH y el vínculo de VIH con violencia de género, lo hemos hecho en derechos de las personas trans y de la diversidad sexual, respecto al acceso a la salud sexual, a la educación y al acceso al trabajo, trabajamos también con las personas que ejercen el trabajo sexual, en lo que tiene que ver con su vulneración de derechos, el conocimiento de su libertad de decisión, lo abordamos a través de este observatorio, lo que nos ha permitido tener insumos para efectivamente calificar la demanda.

CC: A su juicio, ¿qué obstáculos vislumbra para la efectiva implementación de este instrumento tomando en cuenta que países como Chile han expresado su reparo de la ausencia de un componente hacia la diversidad (como la comunidad LGBTI) en la agenda post 2015.

LA: Una cosa que debemos saber es qué exigirle a cada espacio. Este es un espacio de retórica política, esto es un espacio de acuerdos políticos basados en las negociaciones diplomáticas y nosotros también tenemos que saber en qué espacio estamos y cómo tenemos que influir. Obviamente que cuando los países salen a la comunidad internacional fácilmente dicen cosas que después no cumplen. Como, por ejemplo, Uruguay, aparece como el país fantástico de la región y mientras acá está diciendo esto, allá está discutiendo el presupuesto para el periodo quinquenal y está recortando recursos al Sistema Nacional Integrado de Cuidados.

(…) Lo que nos sirve es que las declaraciones sean lo más progresistas posible aunque todos sepamos que esto no es exactamente lo que pasa al interior de nuestros países, porque cuando un país declara esto a nivel regional ello debería ser el instrumento para que las organizaciones a nivel nacional podamos exigir una rendición de cuentas y que no sea tan fácil hacer discursos bonitos en el espacio internacional y después no cumplirlos en el territorio nacional con acciones contradictorias.

CC: MYSU ha tenido un trabajo muy reconocido en la defensa de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres ¿Cuál es su impresión acerca de los derechos de la comunidad trans?

LA: Bueno, no sólo de las mujeres. Nosotros peleamos por los derechos de las mujeres porque en el terreno de la sexualidad el cuerpo de la mujer ha sido siempre un territorio de disputa. Pero también peleamos por los DSyR de los varones y también de los de la diversidad sexual y los de las identidades de género. MYSU con las organizaciones trans en Uruguay ha hecho un relevamiento de las necesidades de la comunidad trans más allá del VIH. Una de las cosas que veíamos es que si había algún tipo de respuesta para esta comunidad, era solamente respecto al VIH puesto que en Uruguay la prevalencia es concentrada y la población trans es la más afectada. Pero no había respuesta para sus otras necesidades en salud, como las modificaciones corporales, las necesidades específicas como la reasignación de sexo, el acceso sin discriminación ni estigmatización a los servicios de salud, así como su acceso al sistema educativo.

Nosotros hemos acompañado este trabajo y creo que es necesario porque justamente son personas que viven en mayor vulnerabilidad. Es importante que este colectivo se visibilice y tenga una mayor presencia pública. Eso implica vencer la estigmatización que les impide posicionarse públicamente.

En Uruguay son débiles las organizaciones de personas trans, pero yo quiero decirles que se han ido asumiendo como personas con derechos y reivindicándose más que como trabajadoras sexuales o personas que viven con VIH. Creo que esto es un enorme paso que debemos seguir alentando.

CC: ¿Cuáles son los principales desafíos para el reconocimiento de los Derechos Sexuales y Reproductivos y la comunidad trans y para una efectiva respuesta al VIH en esta comunidad?

LA: Estos temas se han empezado a discutir. Por su parte las compañeras trans han ampliado sus propias redes y organizaciones al mismo tiempo que se han articulado con otras redes para que sus demandas sean escuchadas y articuladas en un contexto más grande. En el tema del VIH nosotros creemos que hay que trabajar mucho con el tema del cuidado porque a veces la vulnerabilidad económica hace que el trabajo sexual sea su único destino y que el sexo desprotegido sea la forma de obtener mayores ingresos, porque lamentablemente aún tenemos clientes que pagan más para que no se use condón (…).

Lilián Abracinskas (izq) y Aurora Dávila (der).

Yo pienso que hay que hacer un trabajo en general sobre la autonomía económica para que efectivamente el trabajo sexual sea una elección y no una imposición.

CC: El próximo año se realizará en Montevideo la Conferencia de la Mujer ¿Cómo se puede posicionar más el tema de la autonomía económica de la mujer trans?

LA: (…) A mí me parece que es importante que dejemos de verticalizar las agendas. Yo que trabajo en DSyR desde hace muchos años no puedo dejar de trabajar en DSyR con desarrollo económico, con desarrollo sustentable, con libertades y justicias. Tenemos que aprender a ser mucho más transversales independientemente que tengamos nuestras propias agendas para poder ampliar nuestra mirada a muchos más aspectos, porque si no nos quedamos trabajando solamente una parte y nos pasan por arriba toda una serie de negociaciones.  Mientras nos dan el reconocimiento a las personas trans resulta que están condicionando las posibilidades de inversión extranjera menos respetuosa de los derechos laborales; inversiones que atentan contra el medio ambiente y el desarrollo sustentable u otros derechos y nosotros estamos apegados a nuestras propias reivindicaciones por lo que se requiere de una plataforma política más amplia.

MYSU es una Organización de la Sociedad Civil con enfoque feminista que trabaja para la promoción y defensa de los Derechos Humanos de las mujeres desde una perspectiva de equidad de género. En Uruguay un tercio de las personas trabajadoras está sindicalizada. MYSU ha logrado que se incluya el tema de los DSyR, que reconozcan a las personas trans, de hecho hay lideresas sindicales trans; al mismo tiempo que hemos incentivado la adopción de la defensa de los derechos laborales en otras organizaciones porque si no hay un intercambio de agendas, no habrá un compromiso real para avanzar en el reconocimiento de los derechos.

Agradecemos el tiempo y la disposición de Lilián para esta entrevista y sus agudas declaraciones.

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