El día lunes 16 de noviembre de 2015, varios sub sectores de la sociedad civil plantearon los retos a los que se enfrentan para seguir adelante con una respuesta efectiva a la epidemia del VIH.

Martín Santiago, Michel Sidibé y César Núñez

César Núñez, director regional de ONUSIDA, abrió la reunión y, junto al coordinador residente del Sistema de Naciones Unidas, Martín Santiago, dio la bienvenida a todos los participantes. La reunión tuvo como objetivo intercambiar algunas perspectivas sobre la situación que se vive en Panamá respecto a VIH y las poblaciones más afectadas por la epidemia.

Edith Tristán, en representación de la Comunidad de Mujeres Positivas (ICW), hizo una breve reseña de lo que ha sido el activismo en Panamá. Ella recordó la primera organización que trabajó el tema de VIH/sida en el país: APACSIDA y valoró el rol que jugó en la época. Luego hizo mención a los inicios del tratamiento, cuando en 1997, a través de la Caja de Seguro Social llegaron los primeros esquemas de tratamiento -solamente para los asegurados-, cuyo ejemplo fue seguido por el Ministerio de Salud que, hasta la fecha entrega en forma gratuita medicación a los no asegurados. Finalmente, señaló que las organizaciones como Viviendo Positivamente, Grupo Génesis Panamá+, Asociación de Hombres y Mujeres Nuevos de Panamá, los grupos de personas trans, grupos de trabajadoras sexuales, independientemente de las poblaciones con las que trabajan, hacen una gran labor para responder a la epidemia.

Tristán también resaltó que dentro de la Defensoría del Pueblo se haya logrado la creación de una Unidad Especializada en la temática del VIH, en la cual trabaja una persona con VIH; sin embargo, fue crítica al precisar que a pesar de estos avances, faltan muchas cosas en Panamá y el papel de la sociedad civil es muy importante para que se elimine la vulneración de los derechos humanos de las personas con VIH.

Ricardo Beteta, del movimiento LGBT, no pudo ocultar su disconformidad con que aún algunos tomadores de decisión pretendan invisibilizar a los hombres que tienen sexo con otros hombres en la respuesta al VIH, aun cuando se tiene información de que la prevalencia en esta población es de un 23% según un estudio realizado por el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios en Salud. “El estigma, la discriminación y la homofobia caminan juntas –dijo Beteta- haciendo muy difícil el trabajo con los sectores del gobierno”. Al cerrar su participación, solicitó a Martín Santiago el apoyo del Sistema de Naciones Unidas para poner este tema en la discusión del gobierno panameño.

Por su parte, Orlando Quintero, del sector de personas con VIH, comentó sobre la necesidad de reformar la Ley de sida, que fuese promulgada en el 2000 y que respondió a un contexto diferente de la epidemia; asimismo, criticó la inoperancia de la Comisión Nacional contra el VIH (CONAVIH), donde deben asistir los Ministros o Secretarios Generales de cada Ministerio, con el liderazgo de la primera dama, Lorena Castillo de Varela, y sin embargo, asisten funcionarios de muy baja jerarquía con limitada capacidad de decisión.

Por mi parte, como parte del Observatorio Ciudadano en Derechos Humanos y VIH de Panamá, expresé de manera puntual mi preocupación sobre los desabastecimientos, ya que al año se tienen entre 3 y 5 episodios de interrupción de la entrega de antirretrovirales, y al mismo tiempo se vencen medicamentos debido a la falta de un monitoreo eficaz.

Los y las participantes coincidieron en que el tema del VIH debe ser abordado de manera integral todo el año y en todos los ámbitos, desde la salud y la educación. La falta de una ley de educación sexual hace que el trabajo de la sociedad civil sea aún mucho más difícil.

La reunión fue un espacio para dar a conocer las batallas que debe librar la sociedad civil con el sistema de salud, la educación, el estigma y la discriminación.

Michel Sidibé definió esta reunión como un privilegio y reconoció que la sociedad civil panameña representa un movimiento de superación y una parte importante de la  respuesta al VIH ya que Panamá es un país de renta media alta y muchas veces no es tomada en cuenta por muchos donantes internacionales.

Sidibé hizo hincapié en la importancia de la unión entre las organizaciones de la sociedad civil, ya que con esta unidad se puede hacer un frente común, lograr el apoyo del Sistema de Agencias de Naciones Unidas,  solicitar fondos a nivel internacional y reducir las brechas en la respuesta a la epidemia. Mencionó también la necesidad de articular entre Onusida y la sociedad civil.

De la discusión en general, Michel Sidibé recogió tres temas para sus reuniones con el presidente  y la primera dama: el respeto de los derechos humanos para todas la poblaciones afectadas por la epidemia, el apoyo a la sociedad civil en general y el apoyo financiero a las organizaciones de sociedad civil.

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