La sala de reuniones de la Organización Mundial de la Salud en Ginebra, Suiza, fue el escenario de la 37ª  Reunión de la Junta Coordinadora del Programa de ONUSIDA (JCP) que contó con la participación de 22 Estados miembros, 11 co patrocinadores y 5 ONG. También estuvieron presentes otros gobiernos y ONG observadoras.

La aprobación de la Estrategia de ONUSIDA fue uno de los principales puntos a tratar en esta reunión de gran relevancia para la respuesta al sida en los próximos años, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

“La estrategia de ONUSIDA para 2016-2021 es una de las primeras del sistema de las Naciones Unidas que se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que establecen el marco de la política de desarrollo mundial para los próximos 15 años, y entre los que se incluye poner fin a la epidemia de sida para el 2030. Esta estrategia nos obliga a abordar los vínculos fundamentales que hay entre salud, injusticia, desigualdad, pobreza y conflicto”, dijo César Núñez, director del Equipo de apoyo regional de ONUSIDA para América Latina.

Corresponsales Clave también conversó con Simón Cazal, director ejecutivo de SOMOSGAY en Paraguay, delegado de las ONG de América Latina  en la Junta.

Para Cazallos dos puntos claves y complejos que se desarrollaron durante la reunión, fueron la Estrategia de ONUSIDA (conocida como Fast Track) y el UBRAF (Unified Budget, Results and Accountability Framework), que sería en español el Marco Unificado de Presupuesto, Resultados y Rendición de Cuentas. Ambos documentos son de vital importancia para el futuro de la respuesta global al VIH porque guían los pasos siguientes a dar, científica y financieramente, en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, recientemente también adoptados.

CC: ¿Cómo se desarrollaron estos puntos en materia de consensos y disensos?

SC: (…) hubo un amplio debate, por la negativa manifestada por los miembros de Estado conservadores (como) Tanzania, Irán y Egipto (este último como observador), de incluir el término Salud y Derechos Sexuales y Reproductivos, por toda la implicancia política, social y cultural que demanda la adopción de los términos. En un primer momento, Tanzania manifestó el desacuerdo en nombre del bloque africano, después de momentos de negociaciones y deliberación, Tanzania quedó solo en esa postura, con los demás países mencionados. Se resolvió que se insertaría un cuadro del lado izquierdo del inicio del documento, que aclarara esa reserva de dichos países. Llegar a un acuerdo y adopción de la Estrategia nos tomó mucho tiempo; desde la delegación de ONG, donde también contamos con representaciones de las regiones donde se encuentran los países en desacuerdo, presionamos, incidimos y exigimos en todo momento la adopción del término de Salud y Derechos Sexuales y Reproductivos, como también el de poblaciones LGBT. Al final de las discusiones y negociaciones, la estrategia fue adoptada por todos los miembros de la Junta.

Respecto al UBRAF, Cazal comentó que hubo un intenso debate respecto del financiamiento requerido para poner en marcha un marco de resultados y rendición de cuenta  que refleja lo que hay que hacer. Reino Unido, India y Estados Unidos instaron a los países y co patrocinadores a invertir más recursos para garantizar el UBRAF; mientras que los Países Bajos y Dinamarca expresaron que los copatrocinadores deben tener una mejor rendición de cuentas, tanto hacia la JCP como en los países donde están trabajando.

“Desde la delegación de las ONG agradecimos la incorporación de la mayoría de nuestras propuestas incorporadas al documento y expresamos la necesidad de tener un Fast Track de dinero y no sólo uno de lenguaje. (…) Las ONGs observadoras expresaron su preocupación sobre el tratamiento para niños, la retirada del Fondo Mundial de los países, los jóvenes, las poblaciones clave, la inversión en las comunidades, los usuarios de drogas y personas que viven en la cárcel y lugares cerrados”, dijo Cazal, y añadió: “hay que también destacar la participación activa, estratégica y acertada de los gobiernos de Brasil y El Salvador como miembros latinoamericanos de la Junta. Ellos en todo momento, expresaron su apoyo en los puntos en cuestión, como también la importancia de las organizaciones de la sociedad civil y la necesidad de erradicar el estigma y la discriminación hacia personas que viven con VIH y personas LGBT, poblaciones clave”, añadió el delegado por SOMOSGAY.

CC: En el caso de América Latina y el Caribe, ¿cómo seguimos el trabajo desde las comunidades y gobiernos?

SC: En la región trabajamos, desde la socialización virtual de documentos y realización de consultas, aprovechando las facilidades que nos brindan las nuevas tecnología de información y comunicación, como también mantenemos contacto con organizaciones sociales que trabajan en VIH, ya sea en advocacy o en prestación de servicios. La idea es que podamos -como región- seguir ese trabajo, cada vez, de manera más conectada, unificada y fortalecida, para que podamos conocer lo que pasa en los escenarios globales, e incidir en los mismos de manera estratégica.

Finalmente, el delegado por las ONG de América Latina destacó la elección de Ecuador como rapporteur del siguiente año en la JCP, lo que posiciona en un lugar de responsabilidad política tanto a Ecuador y a la región, una elección que nos permitirá mantener en el debate lo que tanto se dijo y repitió como delegación en la reunión, que no nos dejen atrás como región, como comunidad LGBT y como organizaciones de la sociedad civil.

Sobre la Acción Acelerada

El documento de Acción Acelerada que sustenta la estrategia señala que “Un sólido consenso mundial indica que ya existen las herramientas para poner fin a la epidemia de sida. Esta certeza se basa en una combinación de importantes avances científicos y el cúmulo de lecciones aprendidas a lo largo de más de una década de ampliar la respuesta al sida a escala mundial. Ahora, la consecución de objetivos en virtud de estas herramientas requiere celeridad.”

Es posible poner fin a la epidemia a través del escalamiento acelerado del acceso a tratamiento, que ha sido traducido en las metas 90-90-90, así como de la reducción a 500 mil nuevas infecciones en adultos a nivel mundial y la eliminación del estigma y la discriminación,  y deben ser estos los pilares fundamentales que orienten la respuesta al sida.

Sobre la JCP de ONUSIDA

La Junta Coordinadora del Programa de ONUSIDA actúa como órgano rector en todas las cuestiones programáticas relativas a la política, la estrategia, las finanzas, el seguimiento y la evaluación de ONUSIDA. Sus funciones son:

●     Establecer las políticas y prioridades generales para ONUSIDA, teniendo en cuenta lo dispuesto en la resolución 47/199 de la Asamblea General;

●     Revisar y decidir sobre la planificación y ejecución de ONUSIDA.

●     Revisar y aprobar el plan de acción y presupuesto para cada ejercicio económico, preparado por el Director Ejecutivo y revisado por el CCO;

●     Revisar las propuestas del Director Ejecutivo y aprobar acuerdos para la financiación de ONUSIDA;

●     Revisar los planes de acción a largo plazo y sus implicancias financieras;

●     Revisar los informes financieros auditados presentados por ONUSIDA;

●     Formular recomendaciones a las Organizaciones Copatrocinadoras en cuanto a sus actividades en apoyo de ONUSIDA y

●     Revisar los informes periódicos que evaluarán los avances de ONUSIDA para el logro de sus objetivos.

Puede mantenerse al tanto de las discusiones sobre la estrategia aprobada y la JCP de Onusida en este grupo de facebook.

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