Con el paso de los años y el activismo de personas comprometidas mucho se avanzó en la normalización de la homosexualidad, a diferencia de la transexualidad, la cual aún sigue siendo mal vista por la sociedad e incluso considerada una enfermedad mental.

Raiza Torriani y Chantal Cuellar junto al presidente Evo Morales.

La Red Nacional de Mujeres Transgénero y Transexuales de Bolivia (Red Trebol),  con el apoyo de  otras organizaciones trabajan desde hace  mucho tiempo en una ley que les permita contar con una identidad y ejercer una ciudadanía, dio un gran paso el pasado 26 de noviembre cuando la ministra de Justicia, Virginia Velasco,  dio a conocer en conferencia de prensa el “Anteproyecto de Ley de Identidad de Género” el mismo  que ahora se encuentra en la Asamblea Legislativa a la espera de ser debatida. De ser aprobado, Bolivia sería parte de los países que permiten a esta población ejercer su ciudadanía plena.

El último viernes 18 de diciembre, la propuesta tomó un nuevo impulso, cuando activistas trans abordaron al presidente Evo Morales a quien agradecieron públicamente su compromiso con la Ley de identidad de género.

¿En qué consiste esta normativa?

Esta propuesta es el resultado de un proceso de consulta con la población trans a nivel departamental y nacional en Bolivia. La normativa se fundamenta  en la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia, la Ley contra el racismo y toda forma de discriminación, el Plan de Derechos Humanos “Bolivia Digna para vivir Bien”, la Declaración de Derechos Universales, las Resoluciones de la OEA, de la ONU, entre otras normas nacionales e internacionales.

Rayza Torriani en conferencia de prensa.

La Ley tiene por objeto establecer el procedimiento para el cambio de datos del nombre y sexo de las personas transexuales y transgénero, garantizándoles el derecho a la identidad de género. Sería de aplicación en todo el territorio nacional, a personas bolivianas transexuales y transgénero solteras, divorciadas y viudas mayores de 18 años.

En caso de aprobarse, las personas trans podrán rectificar sus datos en su cédula de identidad, su certificado de nacimiento original, certificados médico y en documentos públicos y privados.

Una población vulnerada en sus derechos

“Desde pequeña yo me veía como mujer, yo soñaba y en mis sueños veía a una mujer rubia. No quería despertar, me gustaba soñar y ver a esa mujer”, comenta Chantal Cuellar, secretaria nacional de la Red Trebol. Ella, al igual que muchas personas de esta población, ha sufrido  discriminación.

“Yo como una mujer activista tengo que cumplir con mi derecho a votar, pero lastimosamente cuando yo voy a votar tengo que estar primerita, caso contrario no se puede porque están todos los jurados de la mesa y ellos gritan mi nombre y la gente se ríe al verme de mujer  mientras gritan un nombre de varón, por eso voy temprano para ser la primera en emitir mi voto”, comenta Chantal, evidenciando como en el ejercicio de sus obligaciones ciudadanas también es discriminada.

Las personas trans construyen una identidad que refleja su ser, su identidad de género y que difiere del sexo de nacimiento; en este proceso sufren diversas vulneraciones a sus derechos humanos. En el caso de mujeres trans, en un país machista y aún fuertemente discriminador, es todo un reto el cual asumen con mucho coraje.

Es difícil establecer cifras de esta población, conocer cuántas son y dónde están, puesto que, como Chantal menciona, muchas de ellas viven en la clandestinidad, no se hacen visibles, ni siquiera ante otras trans.

De acuerdo a lo que señala la activista el nivel educativo las trans es bajo, muchas no alcanzaron a completar el bachillerato y casi ninguna se animó a ir a la universidad. Por ello pretenden impulsar más adelante que en la currícula escolar se incluya la temática de  las diversidades sexuales, que se oriente a la nueva generación en la no discriminación a la población LGTB.

Otro de los mayores problemas que atraviesan es la ausencia de protocolos de atención a mujeres trans en los centros de salud, “los médicos no saben atender a una mujer trans, yo voy a un centro y no le digo que soy una mujer trans, me puede pedir datos como la fecha de mi periodo, pero cuando tu le dices que eres una mujer trans, nosotras tenemos que enseñarle al doctor como atendernos”, menciona Chantal.

También está la relación directa que se hace a la población trans con el VIH, que sumado a la falta de políticas públicas de salud para esta población hacen la situación más complicada.

En el campo laboral también ven limitada su participación; de acuerdo a los comentarios de Chantal, prácticamente el 90% de de esta población se dedica al trabajo sexual en la calle, y el restante ejercen labores de cotillonería, peluquería. Esto pone una vez más en evidencia la clara desventaja socioeconómica y política que tienen las mujeres trans por el hecho de tener una identidad que no se corresponde en su documento de identidad, se les cierran las oportunidades de desarrollo laboral. Para contrarrestar esta situación, uno de los próximos pasos de Trebol será pedir que una mujer trans esté presente, trabajando, en espacios públicos.

“No podemos señalar, discriminar, ofendernos cuando vemos algo diferente; antes debemos concientizarnos, informarnos; una mujer Trans siempre va a estar en todo lugar. (…) no estamos para destruir a nadie, somos seres humanos, aportamos a nuestro país como cualquier otro boliviano”, concluye la activista.

La Ley será tramitada en la legislatura del próximo año. Algunas fuerzas vinculadas a las iglesias católicas y cristianas ya han iniciado acciones para evitar que la ley prospere, lo que nos presenta un panorama de arduo trabajo desde las organizaciones con trabajo por los derechos humanos de las personas LGTB en el 2016.

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