En el marco de las discusiones del Encuentro Nacional de Liderazgo Positivo, Corresponsales Clave conversó con Juan Corona, quién analizó la respuesta del VIH en México desde la sociedad civil, y con Javier Arellano, asesor de la oficina regional de ONUSIDA  para América Latina y el Caribe.

(Foto: Eitmedia)

Desde hace 20 años, en México no se había dado un recorte al presupuesto de salud; sucedió ahora con el proyecto de egresos para 2016 que el ejecutivo ha presentado a la cámara de diputados y que recorta más de dos mil millones de pesos  (cerca de 130 mil dólares) en el tema de salud, comparado con el ejercicio de 2015.

En este escenario, Corresponsales Clave conversó con Juan Corona Román, integrante de la organización civil Vida Plena Puebla, quien explicó que para considerar una política pública, el gobierno tiene que presupuestar; (de modo que) si no hay presupuesto, por más que esté en una ley, en un papel, en una norma (…), esa voluntad política no se ve reflejada”.

Es preciso recordar que la epidemia del VIH sigue vigente en el país y que requiere del trabajo conjunto de la sociedad civil y gobierno; de no hacerlo, explicó Corona, habrá un problema epidemiológico que va a significar medicamentos más caros y fallas en la atención a la salud. “El tema del VIH podrá haber salido de la agenda pública pero no debe de salir de la agenda política de atención a la protección de la salud”, dijo Corona, al comentar sobre los treinta años de la epidemia en México.

Evidenciada la importancia del presupuesto, Corona también mencionó que con la aprobación del Acuerdo Transpacífico los costos de los medicamentos estos se incrementarían, haciendo insostenible a largo plazo la respuesta a la epidemia.  En una mirada más general de la economía local, Corona señaló que “(México) está teniendo menos ingresos por petróleo por una reforma energética que tuvimos”, y añadió que la moneda mexicana ha retrocedido en relación al dólar, debido a la baja competitividad del país en el mercado global, además de tratarse de “un país que no recauda lo necesario”. Todo esto debería forzar a México a invertir ahora para evitar mayores gastos en el futuro.

Para Corona otro tema grave es que la prioridad del gobierno ahora sea encaminar los servicios de salud hacia la privatización, porque cuando se privatiza un servicio solo tienen acceso a la atención quienes pueden pagarlo, haciendo aún más vulnerables a las personas con VIH en lo económico, lo social y lo jurídico. “Se trata de que los recursos públicos, que son nuestros a través de que pagamos impuestos, se vean reflejados en servicios. Hoy en día lo que se está haciendo con el presupuesto en base cero es justificar que no alcanza el dinero, (y por eso) te recorto un servicio público”, puntualizó.

Desde su análisis, Corona nos invitó a ver la salud desde sus componentes económicos y su relación con las necesidades del VIH como es el costo de medicamentos, de la atención de otras enfermedades, de equipo médico, y de personal de salud; e hizo un llamado a la sociedad civil y a las personas con VIH a vigilar el presupuesto, porque de no hacerlo sucedería lo que sucedió en el estado de Veracruz, donde se robaron el dinero asignado a la compra de fórmulas lácteas. También nos animó a hacer incidencia política, no solo con la cámara de diputados que es la encargada de aprobar el proyecto de egresos que presentó el ejecutivo, sino también con la Secretaría de Hacienda que puede hacer reasignaciones del presupuesto aprobado.

La relación entre sociedad civil y gobierno, fue un punto que tocó Juan Corona y que también discutimos con el asesor de la oficina regional de ONUSIDA para américa latina y el caribe, Javier Arellano, quien indicó que la sociedad civil ha impulsado desde el inicio la respuesta al VIH y tendrá que seguir haciéndolo porque sin esta “ningún gobierno de ningún país podrá hacer frente a la agenda de acción acelerada en VIH y sobre todo con la idea de acabar con el sida para el 2030”. Arellano también señaló que espacios como el Encuentro de Liderazgo Positivo, son buenas prácticas en las que se fortalecen la relación no solo entre gobierno y sociedad civil, sino también entre esta última, al actualizar las estrategias  de respuesta al VIH, al reflexionar acerca de las metas globales y al trabajar por objetivos comunes a través de alianzas.

La respuesta al VIH sigue vigente y ONUSIDA y OPS se están esforzando en mostrarle a América Latina y al mundo que para efectivamente detener la epidemia se tiene que multiplicar los esfuerzos y los recursos en la respuesta; por ello es necesario que activistas y líderes en México encaminen sus esfuerzos hacia una agenda política de atención y protección de la salud y, en este campo, incidir en la aprobación y asignación de mayor presupuesto.

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