Ludwika Vega es una mujer alegre, que le gusta platicar y cuidar a su hija, a quien procreó antes de asumir su identidad femenina. Para ella la situación con su familia no ha sido fácil: vivió discriminación desde que se conocieron su sentir trans, pero, pese a eso, logró salir adelante y luchar por sus derechos. Ludwika, trasgénero desde hace más de 15 años, habla con soltura y se autodenomina feminista.

Entrevista a Ludwika Vega (derecha). Foto: Valeria Espinoza.

Ludwika comentó a Corresponsles Clave que el acceso a la salud en Nicaragua es limitado para la comunidad trans; al no tener un trabajo formal, no cuentan con seguro social. Por otro lado, ella dice que el VIH parece perseguirlos: de cada 10 personas con VIH, cinco son trans. Creo que no tiene que ver con el desconocimiento, muchas de ellas saben que con un condón pueden prevenir ITS o VIH/Sida, me parece que depende más de la necesidad económica”, dijo Vega.

En el 2008 Ludwika, junto a cinco mujeres trans, crearon la Asociación Nicaragüense de Transgéneras (ANIT), que ahora lleva siete años trabajando por la visibilización de los problemas y la violencia que viven las mujeres trans en el país.

“Desde entonces, nos hemos dedicado a implementar una serie de actividades, tales como acompañamientos jurídicos, técnicos, la realización de videos-foros, talleres para capacitar y sensibilizar a las mujeres trans y a la población en general; así también en la prevención contra la pandemia del VIH”, sostuvo Ludwika, coordinadora de ANIT.

Ludwika sacó tiempo de su agenda para compartir con Corresponsales Clave sobre la situación de las mujeres transgénero con VIH en Nicaragua, la discriminación y la necesidad de mejoras en el sistema de salud.

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Corresponsales Clave (CC): ¿Qué es ser trans en Nicaragua?

Ludwika Vega (LV): En Nicaragua ser trans es una situación difícil. Hay que tener muchas agallas, mucho valor para poder mostrarle a la sociedad quienes somos, por el estigma y discriminación que existe hacia nosotras. Nos mostramos sin miedo a pesar de toda la discriminación, la violencia social, física y hasta psicológica que recibimos de nuestras familias, del entorno educativo; de la policía, cuando vamos a interponer una denuncia. En los centros penales cuando las compañeras son privadas de libertad; pasan un proceso duro, como son reconocidas como del sexo masculino, tienen que cortarles el cabello e ir a la celda donde están todos los hombres. Es difícil, pero las que somos, estamos llenas de valor, porque le mostramos a la sociedad lo que queremos ser y lo que sentimos.

CC: ¿Cómo es el acceso a la salud para las personas transgénero en Nicaragua?

LV: Hemos tenido avances en el tema de salud. El Ministerio de Salud es una de las instituciones que más apertura ha tenido. Por ejemplo, existe la Resolución Ministerial No. 671-2014, que sanciona o penaliza  a todo el personal médico que haga cualquier acto de discriminación o que no brinde una debida atención al paciente transgénero, gay o lesbiana.

A pesar de este logro, la atención ha sido una lucha increíble, hemos visitado centros de salud donde hay médicos que aún nos atienden con el discurso religioso, nos dicen que busquemos de Dios, que cambiemos nuestra forma de ser, que lo que hacemos es pecado. Algunas de las compañeras por esta razón han decidido abandonar los puestos médicos. Esto causa más enfermedades en ellas; si tienen alguna ITS o VIH, no se tratan por miedo o pena a que les sigan diciendo cosas.

CC: Durante este año han fallecido varias transgénero, ¿cuáles han sido las causas?

LV: De un año para acá, quince de nuestras compañeras trans registradas han fallecido, 10 fueron diagnosticadas por enfermedades oportunistas asociadas al VIH y las otras 5 fallecieron por otras enfermedades, como insuficiencia renal, suicidio o crímenes de odio.

La discriminación ha causado una aceleración en la muerte de las transgénero. Eso (la discriminación) les causa mucha depresión. No querían comer, nos decían que todo el mundo hablaba mal de ellas, y con el estado depresivo solamente duraban un mes de vida.

También las muertes se deben a que las compañeras abandonan los antirretrovirales, porque no tienen ningún tipo de ingreso y, a veces, ni comen. El tomarse las pastillas les provoca ulceras, gastritis, ardor, dolor y dejan de tomarlo. Abandonan el tratamiento por tener que ir a trabajar, no tienen como moverse hasta Managua, la capital. Muchas de ellas vienen desde los departamentos; no van a los puestos de salud de sus ciudades por  el estigma y el temor a que familiares y vecinos las vean.

CC: ¿Las personas transgénero que viven con VIH en Nicaragua cuentan con el apoyo y los servicios necesarios?

LV: En Nicaragua hemos ido avanzando poco a poco. Antes solo el Hospital Manolo Morales atendía a personas con VIH-Sida, ahora el Hospital Lenin Fonseca y el Hospital La Mascota se han sumado a la asistencia médica para personas con VIH. El medicamento existe y se da, pero hay casos donde el médico dice: venga dentro de un mes que ahorita no hay (…). Nosotras tomamos cartas en el asunto y lo que hacemos es llamar al secretario general del Ministerio de Salud y él nos lo consigue.

Hay otros casos donde pierden el expediente del paciente o apuntan en cualquier hoja la información. Como somos personas transgénereo con VIH, no les interesa.

Ludwika vega participò en la Conferencia Latinoamericana de Liderazgos Políticos LGBT

CC: ¿Qué porcentaje recibe el tratamiento necesario?

LV: De las que son compañeras de ANIT, tenemos 15 casos de personas transgénero con VIH. Solamente cinco de ellas no reciben tratamiento por el factor económico.

Creo que no tiene que ver con el desconocimiento. (…) Muchas de ellas ejercen el trabajo sexual y se les hace difícil negociar el uso del condón. Algunas de ellas por no perder el cliente, por la situación económica en la que se encuentran, se arriesgan, pero no toman en cuenta que con VIH es peor el gasto y corre peligro su vida. También está el problema que muchas son diagnosticadas con VIH y por miedo o pena no visitan los centros de salud.

CC: ¿Qué estrategias han implementado las organizaciones transgénero para mejorar el acceso a la salud en Nicaragua?

LV: Iniciamos trabajando el acompañamiento de pares: una mujer transgénera con VIH asiste con otra compañera que vive igual con el virus. Mantenemos los grupos de apoyo, las invitamos a venir y escuchar sobre las vivencias de otras trans con VIH, y trabajar con el empoderamiento de ellas. ¡Muchas desconocen sobre el tema!

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Además de la resolución Ministerial mencionada, las activistas trans lograron también una resolución que dicta que durante las consultas, los médicos deben llamarlas por su nombre social, y no por su nombre de pila. También han logrado formar parte de la toma de decisión dentro de los espacios políticos de la Policía, en foros con el Ministerio de Salud, y tienen una representación en el Mecanismo Coordinador de País (MCP).

Poco a poco las mujeres trans están haciendo visible su existencia y su problemática, pero es evidente que hace falta mucho trabajo en Nicaragua para garantizar que todas tengan acceso a servicios de salud libres de estigma y discriminación.

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