El Programa Nacional de Prevención y Control de ITS, VIH y sida hizo un análisis sobre la administración del presupuesto en el 2015, como resultado del cual solicitó que se le asigne 12.84 millones de dólares para poder dar cumplimento a las metas 90-90-90; sin embargo, como se previó en algunos artículos previos,  el presupuesto aprobado para el 2016 fue de USD 2.88 millones.

El equipo del Programa Nacional está muy preocupado por el deficiente presupuesto que se le fue asignado, especialmente porque a mediados de este año concluye una fase del proyecto financiado por el Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria, que aportaba una importante suma de dinero al país para la compra de tratamientos antirretrovirales (TARV) y la atención integral que se brinda a las personas que viven con VIH.

Se solicitó un presupuesto  USD12.84 millones para cubrir la compra de medicamentos antiretrovirales, medicamentos para infecciones oportunistas, compra de pruebas rápidas para el diagnóstico, pruebas para el tamizaje de sífilis, hepatitis, (…) (y) todas las pruebas de biología molecular como cargas virales, CD4; sin embargo, únicamente nos fueron asignados USD2.88 millones; para medicamentos fueron asignados USD1.31 millones y para pruebas (…), únicamente USD131 mil dólares; esto afecta el funcionamiento (del Programa) y compromete la atención a las personas que viven con VIH”, expresó preocupada Ana María Ríos Galindo, coordinadora del programa nacional.

La funcionaria precisó que “en este momento el programa está abastecido con los medicamentos que necesitamos. Todavía tenemos pedidos y están ingresando los que están en tránsito”, lo cual garantizaría el tratamiento hasta junio del presente año; sin embargo, señaló, “de no haber un incremento presupuestario de forma inmediata ponemos en riesgo la vida de los pacientes, porque el medicamento debe comprarse y debe hacerse el depósito a OPS, que es quien nos compra el medicamento internacionalmente, a más tardar la tercera semana del mes de marzo, para que los medicamentos empiecen a ingresar entre los meses de julio y agosto”.

Jimmy Morales, presidente de Guatemala, deberá definir una mayor asignación presupuestal para la respuesta al VIH.

Respecto a la posibilidades de solicitar la ampliación del apoyo del Fondo Mundial, Ríos aseguró que “al Fondo Mundial se le presentó una propuesta para ampliar el financiamiento de octubre 2016 hasta diciembre 2017, la cual fue aprobada y tenemos como funcionar el resto del 2016 y 2017; sin embargo, en esta nota conceptual ya no nos provee de antirretrovirales y pruebas, porque eso ya es responsabilidad de país. Y El Fondo Mundial fue claro (en) que se va enfocar en las Poblaciones en Mayor Riesgo (PEMAR) ya que allí es donde está concentrada la epidemia”.

Es evidente que el presupuesto asignado es sumamente reducido y no alcanza para cubrir la mayoría de las necesidades de la respuesta al VIH. La ciudadanía guatemalteca se encuentra muy preocupada frente a la situación de incertidumbre que está viviendo. Las acciones del gobierno deben ser inmediatas, ya que los procesos de adquisición de medicamentos suelen demorar hasta cuatro meses.

Ahora  dependen de la decisión que tome el nuevo gobierno del país respecto del incremento en el presupuesto asignado al Programa de Prevención y Control de ITS, VIH y sida, resultado de la crisis originada por el escándalo de corrupción que involucró a la vicepresidenta y que terminó con la renuncia del presidente Otto Pérez Molina en setiembre del año pasado.

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