En Honduras, el sector joven ha tenido representación ininterrumpida en el MCP desde hace  varios años, lo cual ha sido clave, y de alguna manera grato de aplaudir, pues en otros países la participación de las y los jóvenes es poca o nula en dicha estructura, única instancia reconocida por el Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria como interlocutor para el diseño e implementación de las propuestas que éste financia.

La participación de las y los jóvenes es clave para la respuesta al VIH y poder lograr las metas 90-90-90, sobre todo si tenemos en cuenta que en Honduras el 67% de nuevas infecciones se producen en la población joven, y dentro de este grupo son más afectados los garífunas, hombres que tienen sexo con hombres y trans y mujeres trabajadoras del sexo, además de los adolescentes.

No obstante las estadísticas de la situación de la epidemia en la población joven, la nota conceptual presentada al Fondo Mundial recientemente no logró visibilizar de manera amplia los retos y riesgos que afrontan las y los jóvenes hondureños, de las poblaciones clave en especial, por falta de evidencia y estudios actualizados.

El involucramiento del sector joven en el MCP es vital para poner en agenda acciones que garanticen una atención integral y romper barreras legales que limitan el acceso a las y los jóvenes de Honduras. Juan Ramón Ramírez, representante de ONUSIDA, mencionaba ya hace un año, en el Taller “Haciendo que el Dinero del Fondo Mundial impacte en las y los Jóvenes”, que la mitad de los asientos del MCP los ocupa el gobierno desde sus diferentes secretarías e instituciones (salud, educación, derechos humanos, juventud, finanzas, entre otros); el resto es cubierto por los cooperantes internacionales (USAID, ONUSIDA) y representantes de la sociedad civil (HSH, trans, trabajadoras sexuales, garífunas, iglesias y jóvenes, entre otros). Él destacó en aquella oportunidad en que se reunieron jóvenes de todo el país para definir ejes de trabajo, que existen posibilidades reales de que a través de las representantes del sector, se puedan canalizar muchas demandas que tiene la juventud para el Fondo Mundial a través de una nota conceptual.

Cabe destacar que las organizaciones Go Joven y The Pact realizaron el taller antes mencionado, en febrero del año pasado, para hacer incidencia y buscar incluir en la nota conceptual líneas estratégicas que aborden el tema de VIH en la juventud. En el taller se logró identificar algunos retos a enfrentar y acciones a realizar.  Por ejemplo, se definió como urgente recopilar y analizar la información existente sobre juventud y VIH realizados entre 2012 y 2015, además de realizar un estudio con base en las brechas encontradas en el análisis de la problemática actual de la juventud frente al VIH.

Representantes de la población joven en el MCP: Catherine Calderón (izq) e Iveth Casildo (der).

Varios representantes de organizaciones de las poblaciones clave que trabajan en VIH, derechos humanos y población LGTBI acordaron generar un plan de acción de incidencia para la inclusión de la población adolescente y joven en los planes de atención al VIH y sida en Honduras y alcanzar dos propuestas al MCP que deberían incluirse en la nota conceptual: (1) transversalizar el tema “Adolescencia y Juventud” bajo la Ley Marco de la Juventud y la Convención Iberoamericana  de los Derechos de los Jóvenes y (2) garantizar fácil acceso de las poblaciones clave (jóvenes HSH, MTS y mujeres trans) a condones masculinos y femeninos y terapia post exposición.

Desafortunadamente, poco se avanzó en el plan diseñado y la ausencia de evidencias fue una de las razones principales por las cuales no se logró incluir en la nota conceptual acciones específicas para la población joven, puesto que según las indicaciones o requisitos del Fondo Mundial, se debe contar con evidencia actual sobre la problemática que se pretende abordar o dar respuesta a través de las actividades propuestas.

Según algunas impresiones recogidas de los jóvenes involucrados tanto en el taller como en la elección de las representantes, la nota conceptual que aprobó el Fondo Mundial no fue socializada con ellos, que estuvieron trabajando  el plan para lograr incluir algunas acciones importantes.

Algunos de ellos, además, estuvieron ausentes del nuevo proceso de elección de las representantes del sector. Lo cual dejó un mal sabor en el sentido de la toma decisiones de una representación tan vital para el país donde el 50% de la población hondureña es joven.

Durante las elecciones, el 8 de enero, si bien es cierto se tuvo una participación significativa de la población garífuna joven y representantes de grupos organizados importantes para la respuesta al VIH, hicieron falta otros jóvenes que trabajan o representan a personas con VIH y de la comunidad LGTB. La convocatoria para este tipo de reuniones y elecciones debe ser amplia, de tal manera que se pueda asegurar una participación equitativa de todas las poblaciones jóvenes, sobre todo de las poblaciones clave.

Las y los jóvenes involucrados en estos procesos acordaron apoyar a la representante del sector y a otros representantes de sociedad civil (trabajadoras sexuales, trans, HSH y personas viviendo con VIH) para que exista más fuerza en los temas de jóvenes en el MCP y mayor transparencia en general en sociedad civil.

Tal vez esta nota, aunque intenta mostrar el nuevo contexto de Honduras, no será del todo objetiva, ya que participé del grupo de jóvenes y, junto a Iveth Casildo, fui elegida como suplente en la representación de los jóvenes para el MCP. Este nuevo rol me permitirá estar más cerca del quehacer de Honduras respecto a los procesos del Fondo Mundial, que intentaré comunicar a través de Corresponsales Clave.

Un compromiso que hiciéramos tras las elecciones, fue trabajar en equipo con las organizaciones y sectores involucrados en la respuesta al sida, como también con aquellos sectores representados en la reunión (Enlace de mujeres negras, Grupo culturales, Jóvenes negros intelectuales entre otros).

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