La Victoria es una de la cárceles más grandes del país; fue construida en el año 1954 con capacidad para 800 personas y en la actualidad alberga a alrededor de 5,000 hombres en un ambiente hostil debido al poco espacio para convivir y realizar sus necesidades básicas.

Impresiona observar cómo viven los menos privilegiados, sin camas, sin agua potable, comen y duermen donde defecan y se bañan. En estas condiciones inhumanas también viven personas con condiciones de salud especiales, tal es el caso de las personas con tienen VIH.

Algunas PPL intentan colectar agua para beber.

Según el registro del Departamento Médico de la Dirección General de Prisiones, hasta septiembre pasado se habían registrado 148 casos de VIH, de los cuales el 24 % presenta coinfección por tuberculosis. Ese mismo informe revela que los pacientes son trasladados a áreas de cuarentena para evitar la propagación de la enfermedad.

Esta información fue corroborada por el señor Miguel Minaya, coordinador del programa de salud dentro del recinto, que cuenta con el apoyo de la Cruz Roja Dominicana.

Corresponsales Clave converso también con José, quien lleva tres años preso por posesión de marihuana. Se notaba deshidratado, con lesiones en la piel y visibles signos de cándidas en la comisura labial. Esto es un cementerio, nosotros somos muertos en vida. Nadie se preocupa por nosotros, mire donde dormimos, en el suelo, sin nada, como sardinas, uno encima del otro; nos dan los medicamentos pero a veces no me los puedo tomar porque no tengo qué comer si mi familia no me trae algo y algunas veces paso días son tomarlo”, narró el joven con mucha desesperanza. Dijo soñar con el día que pueda salir de allí y reintegrarse a la sociedad, pero que lo ve difícil por su estado físico.

Una investigación hecha en el 2009  por el Programa Conjunto de las Naciones Unidas Sobre VIH/Sida (ONUSIDA), en República Dominicana el 72 % de las personas privadas de libertad lleva una vida sexual activa dentro de las cárceles.

Con juegos de naipes se distraen de la situación en la que viven.

Con juegos de naipes se distraen de la situación en la que viven.

El informe destacaba también la falta de conocimiento que presentan los internos en relación al VIH y el sida, sobre todo en cuanto a la forma de transmisión del virus. Ideas erróneas como el “contagio” por compartir comida, dar un abrazo o convivir en la misma celda potencian acciones discriminatorias que se producen en las prisiones hacia las personas con VIH.

A pesar de que el estudio tiene varios años, la situación no parece haber variado mucho, aunque la Dirección General de Prisiones asegura que todos los internos son orientados y educados sobre la problemática del VIH.

Para indagar sobre acciones específicas que se estén realizando en las prisiones y en La Victoria en particular, se conversó con algunos activistas nacionales, quienes coincidieron en señalar que existen violaciones de derechos humanos de las personas privadas de libertad. Asimismo, señalaron que nadie se ha manifestado al respecto y las acciones que se realizan son casi nulas.

A través de esta nota se pretende hacer un llamado a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos para que tome conocimiento de los hechos e impulse acciones orientadas a mejorar la situación de las personas privadas de la libertad que viven con VIH, quienes debieran conservar sus demás derechos como la salud y la dignidad.

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