En las elecciones de octubre de 2015 a alcaldías, gobernaciones, asambleas departamentales, concejos municipales y juntas de acción local se presentaron 37 candidatos en las diferentes ciudades del país; aunque solo cuatro resultaron elegidos, su presentación como personas de la diversidad sexual es un gran avance en la política colombiana.

Angélica Lozano, diputada colombiana.

El Estado debe servir a la comunidad, promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la Constitución (Art. 2), y sus instituciones deben garantizar la igualdad de derechos para todos los ciudadanos. Siguiendo esta premisa, todos tienen el derecho a ser elegidos, incluidas las personas lesbianas, gays, bisexuales y trans.

Uno de los casos más conocidos fue el del escritor y político gay Gustavo Álvarez Gardeazábal, quien fuera gobernador del departamento del Valle del Cauca en 1998 y destituido en 1999. Desde entonces, los políticos LGBT no se habían vuelto a visibilizar de la forma en la que lo hizo Gardeazábal; hasta que, en 2005, Angélica Lozano, abiertamente lesbiana, se convirtió en alcaldesa de una localidad de la ciudad de Bogotá. Posteriormente se convirtió en la única de seis candidatos abiertamente LGBT en alcanzar una curul en la cámara de representantes en 2014. Actualmente también se puede contar a Cecilia Álvarez Correa, ministra de Comercio, Industria y Turismo, y Gina Parody, ministra de Educación. Otras personas han empezado a aparecer en la escena local y nacional como personas aspirantes a cargos de elección popular y, algunos de ellos, lograron ser elegidos.

Cecilia Álvarez Correa, ministra de Comercio.

Aun así, ser político LGBT no implica que se hayan superado las muestras de discriminación. El senador Roberto Gerlein ha sido uno de los tantos que abiertamente ha expresado su “rechazo” a las personas LGBT. La representante Ángelica Lozano fue “acusada” por un abogado de tener una inhabilidad por ser pareja de la senadora Claudia López.

Aunque en cada proceso de elecciones se presenten más personas LGBT como candidatos, eso no hace más igualitario el poder legislativo o ejecutivo. Por ejemplo, en los últimos dos períodos del senado se han presentado al menos 18 proyectos de ley que buscan garantizar la igualdad de derechos para las parejas del mismo sexo. Ninguno ha prosperado. Un síntoma de los prejuicios de muchos legisladores, lo que hace que el senado no sea el espacio ideal y plural para llevar a cabo discusiones de calidad y basadas en la ley respecto a los derechos de lesbianas, gais, bisexuales y trans de Colombia.

En las elecciones regionales del 2015, cuatro candidatos llegaron a los cargos de elección a los que aspiraban. Julián Bedoya, elegido alcalde en el municipio de Toro, en el Valle del Cauca; Carolina Giraldo, concejal en el municipio de Pereira (Risaralda); Yuliana Rojas, mujer trans elegida por tercera vez como concejal en el municipio de Chaparral (Tolima), y Edison Javier Bermúdez, también elegido como concejal en Chaparral.

Julián Bedoya, alcalde del Municipio de Toro, Valle del Cauca.

El reto de estos y otros políticos abiertamente LGBT en Colombia es tener una agenda para todos, que abarque cada una de las problemáticas que afectan el ejercicio de la ciudadanía y los derechos de los ciudadanos, las atenciones en salud diferenciadas y la prevención de vulnerabilidades, como el VIH. Además que deben balancear la representación de todos los ciudadanos, hayan o no votado por ellos.

El panorama actual de la política colombiana vive una compleja realidad. De un lado, las dificultades económicas globales, el calentamiento global, los tratados de libre comercio, el proceso de paz con la guerrilla de las FARC, la corrupción; y de otro lado, las complejas dificultades en materia de derechos humanos, de abandono estatal, de la negativa del senado en legislar a favor de lesbianas, gays, bisexuales y trans y un largo listado de aspectos que se deben solucionar a los que los políticos abiertamente LGBT no deben dar la espalda.

El empoderamiento de lesbianas, gays, bisexuales y trans en muchas ciudades de Colombia, que ha hecho que la “agenda LGBT” esté en boca de todos, es un factor clave para hacer el ejercicio de lo político cada vez más diverso e inclusivo.

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