Tenofovir (Viread®) y la combinación de este con emtriciabina (Truvada®) son dos medicamentos antirretrovirales que forman parte de la mayoría de los esquema de tratamiento y son distribuidos en Panamá por Sthendal, empresa que desde hace 8 meses tiene vencido el registro sanitario de ambas drogas, requisito obligatorio para que un medicamento sea comercializado en el país o sea adquirido por el Ministerio de Salud y que impediría la oportuna provisión de los medicamentos en los próximos meses.

Julieta, usuaria del sistema de salud pública, toma un esquema de rescate que comprende ritonavir, Isentress (raltegravir), darunavir y  Truvada, y hace 6 meses que tiene que comprar este último para que le puedan entregar los otros fármacos que comprenden su terapia. Ella, aunque cuenta con empleo, gana el salario mínimo y es madre soltera. Invertir USD90.35 cada mes está ocasionado un verdadero problema en su ya golpeada economía familiar.

La renovación del registro sanitario es un proceso que puede tomar hasta dos (2) meses, si se realiza con diligencia ante el departamento de Farmacias y Drogas del Ministerio de Salud. Pero la empresa no ha realizado aún los trámites requeridos. Una dificultad adicional que se presenta con respecto a la tramitación del registro, es que Sthendal no tiene una oficina a nivel local, lo cual dificulta cualquier acción de presión desde las personas con VIH que se  diseñe.

Según la ley de compras, cuando se dan casos como este en Panamá, el artículo 48 permite que se hagan compras desde instituciones del Estado, aun cuando el medicamento no tenga registro sanitario; a este artículo se acogió la Caja de Seguro Social para no dejar sin este medicamento a sus usuarios; sin embargo, al consultar con funcionarios del Ministerio de Salud, no supieron dar respuesta de por qué en su caso no se habrían acogido a este artículo.

Sthendal y su historial de retrasos

La misma empresa que pone en riesgo el acceso a dos importantes antirretrovirales en Panamá, también tiene un pendiente con el Ministerio de Salud, se trataría de una reposición de alrededor de 1500 unidades de Truvada® por vencimiento (un acuerdo en el contrato). Según información que compartiera en el mes de diciembre Aurelio Núñez, responsable del Programa de sida, este recambio estaría disponible hacia finales de enero; y que sin embargo, aún no ingresan a los almacenes.

Desde Corresponsales Clave se intentó la comunicación con representantes de la empresa, pero ya que sus oficinas para Centroamérica se encuentran en Guatemala, esto no fue posible.

Es importante notar que en las farmacias privadas se oferta el medicamento Truvada® a USD90.35 el frasco de 30 tabletas.

Para los usuarios del sistema público, donde la mayoría son de escasos recurso, es casi imposible comprar todos los meses este fármaco para poder llevarlo a la farmacia de sus respectivas clínicas para que le den el resto del esquema de tratamiento.

El Observatorio Ciudadano en Derechos Humanos y VIH de Panamá, desde su coordinación está investigando que otras empresas distribuidoras hay en la región que tengan interés en registrar sus medicamentos en el país y poder tener mayor competencia. Según la base de datos del Medicines Patent Pool, consultada para este artículo, no habría ningún impedimento en cuanto a patentes para el registro de versiones genéricas. Con varios proveedores; por un lado, disminuiría el precio del medicamento y se resolvería con mayor agilidad una situación como la señalada.

Existen otras alternativas que el país podría tentar, como las adquisiciones a través del Fondo Estratégico de OPS, o aunarse a las compras conjuntas propuestas por SISCA y COMISCA.

De cualquier forma, el Ministerio de Salud, a través del Programa de sida, es responsables de resolver este problema con celeridad.

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