En los equipos de salud chilenos, los dentistas no suelen formar parte de las acciones de respuesta al VIH; una situación que la Facultad de Odontología de la Universidad de Chile desea cambiar. Por lo mismo, el 20 de enero realizó la Primera Jornada “De lo conocido a lo desconocido: qué debemos saber de sexualidad”, en Santiago, en donde se discutió sobre un tema poco común: la boca como órgano sexual, vinculado al placer y también al riesgo de infección del VIH.

Ximena Lee, directora de la oficina de educación de la Facultad de Odontología de la Universidad de Chile.

Ximena Lee, directora de la oficina de educación de dicha facultad, conversó con Corresponsales Clave y comentó que, entre sus colegas, falta una visión más integral en el abordaje de los pacientes, que incluya la sexualidad y la afectividad, y que no esté solo enfocada en lo científico y en la pesquisa de enfermedades de transmisión sexual que tienen claros síntomas en la cavidad bucal: como sífilis, condiloma o gonorrea.

“Como dentistas nos empezamos a dar cuenta que la cavidad oral también es usada como un órgano sexual y que, por nuestra profesión, nos enfocamos en las enfermedades que tienen los dientes, la boca en general, pero nunca hemos visto esos aspectos del ser humano. Nos empezamos a plantear dudas respecto de qué pasa con esta interacción”, dijo Lee.

Para la profesional es indispensable que los odontólogos no se limiten a leer la ficha clínica y a observar sintomatología, sino que conversen sobre sexualidad con las personas que atienden, con el fin de dar recomendaciones para la prevención del VIH, en el caso, por ejemplo, de que haya conductas de riesgo como sexo oral con parejas múltiples.

El panel de la jornada de lo Conocido a lo Desconocido incluyó a un sacerdote católico, médicos, odontólogos y a una actriz, para representar la diversidad.

“Eso no es muy difundido. Todavía llama mucho la atención. A la gente común e incluso a los equipos de salud: ¿qué hace el dentista metido en esto? Pero cuando ven que la cavidad bucal es un órgano sexual, que hay una gran cantidad de personas que se inicia sexualmente a través del sexo oral, ya hace sentido, pero la discusión recién está empezando a instalarse”, agregó.

Para ella, los consejos preventivos no solo deben limitarse al uso del preservativo, sino ofrecer múltiples opciones de barreras de protección. Por ejemplo, hacer cortes en los condones para obtener una lámina para cubrir los genitales; las láminas para sexo oral; las “gomas dique” que cubren las encías; y las máscaras para sexo oral, de reciente aparición en el mercado chileno.

“Se colocan como una mascarilla médica, pero son transparentes de un material que no es plástico ni látex. Muy innovadores en su textura. Se parecen al Aluplast (conocida marca de film plástico para preservar comidas) y que tienen incluso un lugar para colocar la lengua”, detalló.

Para Ximena Lee estas barreras también deberían ser usadas por las embarazadas, aun cuando tengan parejas estables. Esto, por cuanto hay evidencia que ciertas bacterias que habitan la cavidad bucal pueden pasar al torrente sanguíneo durante el sexo oral e infectar la placenta. Así, puede haber partos prematuros y bebés con bajo peso al nacer. Por lo mismo, recordó, el Estado chileno garantiza atención dental gratuita a todas las gestantes primerizas para desinfectar sus bocas.

Una cuarta parte de los asistentes fueron dentistas y el resto de la comunidad universitaria.

Al recordarle sobre las grandes barreras para la atención dental de las personas con VIH en Chile por temor tanto de los pacientes como de los dentistas, Lee señala que “afortunadamente la cosa ha avanzado un montón, porque en un principio había un gran temor y los profesionales se negaban a atender a las personas (con VIH), pero ahora uno tiene que pensar que a todas las personas hay que atenderlas por igual. Por lo tanto, hay normas de bioseguridad que se refieren a las barreras de autocuidado, como guantes, mascarillas y lentes, y que eso debe ser intercambiable, la desinfección de todos los espacios clínicos y de los instrumentos. Ese es un cuidado que uno debe tener con todos los pacientes. Por lo tanto, bajo esa premisa independiente de si esa persona tiene o no VIH, yo lo atiendo de la misma manera. Cuando sé que un paciente está muy comprometido con su enfermedad, más que protegerme a mí, hay que protegerlo a él (o ella) de potenciales infecciones (…).”

Lo planteado por la Facultad de Odontología de la Universidad de Chile no es menor, si se toma en cuenta que las chilenas y chilenos usan la boca, en un 70% de los casos, como una forma de dar y recibir placer; y que las personas con VIH, entre los 15 y 19 años, han aumentado en un 74% en los últimos 4 años, según datos aportados en la Jornada de lo Conocido a lo Desconocido.

Por lo mismo, más que una zona segura, el sexo oral es una zona vulnerable que requiere del apoyo de los odontólogos, con un consejo oportuno que solo puede surgir de una conversación franca y sin perjuicios en el sillón dental.

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