En un país fuertemente conservador, donde la gente se reserva la palabra puta como un gran insulto a las mujeres, una puta se postula al Congreso.

Corresponsales Clave: ¿Quién es Ángela Villón?

Ángela Villón: Soy trabajadora sexual, mujer, ama de casa, madre y vecina. Una persona que ha luchado mucho contra las injusticias, porque lo que considero injusto me ha afectado desde muy pequeña y no solamente ha afectado mi vida sino la de muchas personas. Eso despertó en mí la inquietud de prepararme, incluso hasta aprender leyes para poder sustentar y argumentar el por qué se me tiene que respetar y hacer justicia. Empecé desde lo individual, hasta el momento que se me hizo justicia, por primera vez, como trabajadora sexual. Me gané el respeto de mis compañeras y ellas empezaron a tomarme como ejemplo y, al darse cuenta de que la policía ya me empezaba a respetar, que ya no me llevaban las batidas, que no cometían conmigo los abusos de autoridad o extorsiones porque yo era la que denunciaba y reclamaba.

A raíz de ahí me di cuenta que era necesario organizarnos para la defensa de nuestros derechos.

CC: ¿Por qué decidiste pasarte al otro lado de la política, dejar el lado de la sociedad civil para convertirte en legisladora?

AV: Cuando nos hemos organizado, hemos tenido apoyo de muchas organizaciones que nos han enseñado a hacer incidencia política, un plan, hacer lobby, el mapeo; cada vez que entraban nuevas autoridades había que sensibilizarlas. Han pasado años y no logramos tener medidas efectivas y llamar la atención de las autoridades porque hay una cuestión muy moralista -muy pacata-, de rechazo; además que las autoridades siempre piensan en la reelección y no pueden apoyar nada que les reste votos. Al inicio siempre nos recibían y nos aceptaban y reconocían derechos, pero al final nunca asumían compromisos. No eran coherentes con lo que nos decían, entonces decidimos que es el momento de ser autoridad y proponer las leyes que nosotras mismas hemos armado y construido, pero ya dentro del congreso, como autoridad; pero una autoridad que logre hacer cosas para nuestra población y para la comunidad LGTB, que también tiene en común con nosotras el trabajo sexual y otros problemas como el estigma y la discriminación, la exclusión; nosotras por ser prostitutas, ellos por vivir una orientación sexual e identidad de género diferente; también con las personas que viven con VIH, porque en nuestra población hay personas que viven con VIH. Buscamos trabajar desde adentro en un país que constantemente nos cierra las puertas, absolutamente conservador, tradicional, machista, violentista.

Hay temas que trabajar a fondo, no solamente es trabajo sexual, sino también la violencia contra la mujer, el empoderamiento de las niñas desde la currícula educativa, desde sus inicios. Otros temas como la salud mental. Hemos aterrizado nuestras propuestas en un plan de trabajo que pretendemos llevar adelante desde el Congreso.

CC: ¿Cuáles son tus expectativas en este proceso electoral que vive el Perú?

AV: Nuestra principal expectativa ya se logró: haber sido incluidas dentro de un partido que ha asumido nuestras propuestas, habiendo cumplido con todos los mecanismos. Nuestro mayor propósito es llegar al Congreso de la Nación y presentar nuestra propuesta de ley -que está durmiendo el sueño de los justos- de reconocimiento del trabajo sexual, junto con otras propuestas que también queremos trabajar. Nosotros pensábamos que las propuestas de ley deben tener un proceso, con audiencias públicas; si vas a sacar un proyecto de ley que tiene que ver con las mujeres, invitas a todas las organizaciones de mujeres para poder construir una propuesta desde abajo, con el pueblo mismo; igual con las personas LGTB. (…)

Por primera vez, una representante de las trabajadoras sexuales cumple con todos los requisitos y está en carrera política y ve un panorama bastante favorable. Hay un sector considerable que piensa que es saludable que una trabajadora sexual pueda llegar al Congreso representando a las minorías.

CC: ¿Y cuáles son tus compromisos, en caso llegaras al Congreso peruano?

AV: Trabajar el tema de la violencia contra la mujer, nosotras como trabajadoras sexuales estamos apostando por la solidaridad de género con diferentes organizaciones de mujeres, ya sean indígenas, obreras, textiles; todas tenemos en común la violencia y el feminicidio. Debemos empezar a cortar con esos mecanismos instalados en esta sociedad machista, sexofóbica, patriarcal, misógina, que vulnera nuestros derechos y no permite que nos desarrollemos como merecemos. Hemos detectado que el empoderamiento de las mujeres y niñas debe ser incluido en la currícula educativa; luchar contra el machismo desde la educación inicial; todo en el marco de derechos humanos. Asimismo, tocar el tema de las distintas orientaciones sexuales. Se tiene que ver a la gente como lo que somos, personas. (…)

Por otro lado, además de ser trabajadora sexual, soy vecina; vivo en San Juan de Lurigancho, uno de los distritos más poblados del país y he ofrecido poner ahí una oficina congresal para fiscalizar el cumplimiento de las leyes, ordenanzas y compromisos. Tenemos problemas de tránsito, de salud; tenemos penales que deben ser reubicados; requerimos un hospital en el distrito, lo mismo que una universidad. También creemos que el deporte debe ser parte de la currícula educativa…

CC: Te has definido por treinta años como trabajadora sexual. De llegar al Congreso, ¿cómo te definirías?

AV: Me definiría como Ángela Villón, una puta decente, congresista; porque hay una diferenciación -y un cruce- entre lo que es ser puta y lo que es ser trabajadora sexual. Trabajadora sexual es aquella que ejerce sus derechos sobre su cuerpo, toma sus decisiones y cobra, en el caso de la puta, tiene el completo derecho del ejercicio de su sexualidad, es libre de relacionarse con quien quiera, pero el cobrar para una ella es irrelevante. Es mi caso. El trabajo sexual lo hago en mi trabajo, pero si estoy fuera del trabajo y me gustó alguien, puedo estar con él.

Me asumo como puta como sinónimo de libertad, de ejercicio de derechos, le quito esa carga despectiva. Se trata de reproducir esa palabra sin esa carga moral que la sociedad le ha dado para descalificar a las mujeres inyectándoles vergüenza. Si logro ser Congresista, si Dios quiere -porque soy una puta cristiana-, pondré ese burdel que es el Congreso en orden.

CC: ¿Qué comentarios has recibido respecto a tu postulación?

AV: He salido con el número 19 (en la lista del partido). Tenemos mucha gente que nos apoya, mucha gente de avanzada también, así como organizaciones que luchan por los derechos de las mujeres y que están a favor de los derechos humanos de todas las personas, de las personas LGTB. He recibido llamadas de instituciones independientes, particulares, que pensaban darme su voto. Dentro del partido sí ahuyenté a una persona muy conservadora. Me había denunciado por ser “inmoral”, porque utilizo “palabras muy fuertes”, porque me visto de forma “provocativa”, todos argumentos prejuiciosos que fueron desechados por el Comité Electoral Nacional Ampliado, que determinó que era un partido que no discrimina, inclusivo, donde no pueden darse estas denuncias.

Pero hay cientos de personas que participan dentro del Frente amplio que me apoyan, y no solo hablo de partidos políticos, sino también sindicatos, movimientos de mujeres, instituciones como el Vaso de leche, agricultores, textiles…

CC: En cuanto al activismo de las trabajadoras sexuales en el Perú. ¿Podrías contarnos qué se está haciendo para revitalizarlo?

AV: (…) Yo no veo que se haya debilitado el activismo de las trabajadoras sexuales, nosotras seguimos vigentes. Conozco activistas de toda la vida que siguen trabajando por los derechos de las TS desde sus bases, desde sus sitios. Pero hay que diferenciar quiénes son activistas y quienes son promotoras de salud o están ejecutando proyectos.

Para formar nuevas líderes es necesario hacer todo un trabajo de identificación y darle los espacios de desarrollo para que puedan desarrollar sus liderazgo y motive a las compañeras que están a su alrededor a que se desarrollen y puedan formar organizaciones. Eso no pasa porque, desde mi punto de vista, el Fondo Mundial nos ha hecho un gran daño; se ha hecho un falso liderazgo. Soy una de las principales líderes en el Perú y no sé absolutamente nada de lo que están haciendo esas organizaciones porque nunca las veo en las marchas, nunca las veo denunciando, ni levantándose a las 3 de la mañana para ir a sacar a las chicas de la comisaría y acompañarlas en la Defensoría del Pueblo.

CC: ¿Qué mensaje darías a las trabajadoras sexuales cuando piensan en esta carrera política?

AV: Nada es imposible, hay que superar los obstáculos. Hay que seguir para adelante. Lo más difícil para nosotras es recuperar nuestra autoestima, que tenemos muy dañada, por este daño que nos hace la sociedad y el Estado al decir que somos mal ejemplo, las inmorales, las desvergonzadas, y asumimos que la violencia que hay a nuestro alrededor nos la merecemos o la hemos ocasionado nosotras mismas porque somos putas.

Cuando empezamos el proceso de empoderamiento con nuestras compañeras, empezamos por recuperar el autoestima, sabernos valiosas, conocer nuestros derechos, saber que tenemos derecho a una vida sin violencia, que tenemos que romper con todas estas “organizaciones mafiosas” dentro de las instituciones policiales que nos agreden, nos extorsionan, nos violan, cometen abuso de autoridad y allanan nuestras viviendas. Estar en estos momentos en esta posición de tener la posibilidad de entrar a ser parte de nuestro Congreso es un gran logro, una gran oportunidad y a la vez un gran reto.

Estamos haciendo historia, por primera vez las trabajadoras sexuales estamos en este proceso  de forma democrática, de forma inclusiva; es un momento histórico para nosotras en el Perú.

CC: Algún otro comentario

AV: Quiero terminar invitando a la gente a que se informen sobre mí, muchos piensan que soy una improvisada y no. Tengo toda una historia de lucha, de preparación. Me siento capacitada para poder cumplir un buen rol. (…) Estoy con todas las pilas puestas para hacer un buen trabajo. Voy a hacer revolución, sí. Si no logramos las leyes, de todas maneras vamos a dar el debate, la discusión, avanzar en el tema de derechos humanos.

Agradecemos la disposición de Ángela Villón para esta entrevista y le deseamos muchos éxitos.

Nota: Fotos tomadas del Facebook de Ángela Villón.

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