Costa Rica es un Estado de derecho en el que las personas trans aún se enfrentan a situaciones discriminatorias y a barreras que limitan el ejercicio pleno de sus derechos. Miles de personas trans no cuentan con opciones laborales, existen altos niveles de estigmatización y muchas son expulsadas de sus hogares.

Corresponsales Clave habló con Dayana Hernández sobre los logros, que a pesar de las adversidades, han acumulado en los últimos meses con arduo trabajo.

Hernández se define como una chica tímida pero decidida que ha pasado por muchas vicisitudes  y que busca trabajar su espiritualidad para “ser luz” para todos y todas las que le rodean. “Soy intensa con mis sueños, voy tras ellos. Soy humilde, muy sensible, mi trabajo con las chicas y los derechos humanos nació por mi vivencia, por mi propia necesidad, porque me vi obligada a ejercer el comercio sexual donde me vi abusada, acorralada, violada estigmatizada, al igual que todas las que estamos ahí en la noche, en la oscuridad, en el frío.

La Asociación Transvida, que ahora lidera Dayana Hernández, nació en el 2009; en ese momento  las personas trans atravesaban una serie de abusos policiales y no contaban con un espacio de reunión en el que pudieran discutir acciones y estrategias para frenar toda la situación de abusos a sus derechos que estaban viviendo. Hasta ahora trabajan realizando talleres de sensibilización, su fuerte es la incidencia política.

Los logros

En septiembre del 2014, un Juzgado Civil de San José notificó a la asociación un fallo a favor en el caso de una de sus integrantes que quería llevar el nombre que eligió, de acuerdo a su identidad de género. Esta resolución abrió la vía para que otras personas trans realicen el cambio en su documento de identificación.

Otro progreso, dentro de los logros que han alcanzado, es un proyecto de bienestar social realizado en conjunto con el Instituto Mixto de ayuda Social (IMAS) y el Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU), a través del cual han capacitado a más de 20 mujeres trans para ayudarles a iniciar un proyecto de vida. La iniciativa también les provee un subsidio mensual que le ayuda a sus gastos, debido a la pobreza y marginalidad en la que se encuentran.

El trabajo de Transvida también aborda la situación de salud de las mujeres trans y el VIH. “(A través de) nuestro trabajo en VIH, hemos conseguido 30 seguros por el estado y tratamiento antirretroviral para varias compañeras. Hacemos abordajes callejeros una vez al mes y entregamos 5 mil condones en el gran área metropolitana. Estamos en el Plan Nacional de Salud. Con el proyecto (financiado por) el Fondo Mundial, trabajamos en la norma nacional de atención integral para personas trans”, dijo Hernández, como quien enumera algunas de las acciones más recientes.

Y aún hay mucho trabajo por hacer. Todos los sábados,  un grupo de mujeres trans se reúne en la asociación para poder conocerse más y mejor, estar informadas, formarse y transformarse. Las reuniones de Transvida buscan trabajar temas de autoestima, la imagen y el autocuidado, así como fortalecer sus habilidades diversas y contribuir a disminuir el estigma de la sociedad Costarricense.

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