En el Día mundial de la Tuberculosis, el Ministerio de Salud de Colombia anunció algunas cifras sobre esta enfermedad, entre las que se destacan la compra de 65.536 tabletas de Rifampicina/Isoniazida 150/75mg, que de acuerdo al comunicado del ministerio es una nueva presentación especialmente diseñada para las personas que viven con VIH y también con la tuberculosis.

La estrategia del Ministerio es comprar el medicamento y luego distribuirlo gratuitamente a nivel nacional a todos aquellos que lo necesiten. Un paso sin duda importante en la respuesta a la tuberculosis pero que no parece suficiente al confrontarse la realidad.

De las 12.918 de personas que fueron diagnosticadas con tuberculosis en el 2015; el 16% presenta una coinfección con VIH, lo que corresponde a 2.089 casos registrados; de ellos, el 83% ya conocía su diagnóstico de VIH.

Es importante señalar que 367 personas, del total de casos diagnosticados, presentaron un tipo de tuberculosis resistente a los medicamentos.

De acuerdo a los lineamientos del ministerio, las personas que viven con VIH y que no se encuentran en tratamiento antirretroviral deben tomar el medicamento contra la tuberculosis y luego iniciar la terapia antiretroviral.

Para Colombia la incidencia actual de la tuberculosis por cada 100,00 habitantes es de 24,2, presentando una cifra muy similar a la del año 2012 que fue de 25,3, de acuerdo a la Organización Panamericana de la Salud (OPS), y que evidencia una tendencia a estabilizarse, sin que se aprecien tampoco mejorías notables en los indicadores.

Sin embargo, hay una gran disparidad en la manera en que se distribuye la enfermedad.

Mayores Tasas de Prevalencia

En algunos departamentos de Colombia, las tasas de incidencia duplican y casi triplican el promedio nacional. Es el caso de Amazonas con 72,1 casos, Risaralda con 47,2 casos y Chocó con 45,4 casos por cada 100.000 habitantes.

En el caso de Amazonas y Chocó, los datos coinciden con altos índices de pobreza y precaria presencia del Estado, destacándose el hecho que en el Amazonas hay una notable presencia de población indígena (43%) y en el caso de Chocó una mayoría de población afrodescendiente (82%) e indígena (13%), ambas poblaciones históricamente marginadas; de hecho, el Chocó es uno de los departamentos más pobres de Colombia.

Por estas razones, la meta del Ministerio de Salud de alcanzar una tasa de mortalidad inferior a 1,59 en todo el territorio nacional para el 2021 parece muy difícil de alcanzar en estas regiones, si se tiene en cuenta que la tasa nacional de mortalidad para el 2014 fue de 2.06 de acuerdo a la ONG Así Vamos en Salud, y que evidencia también una estabilización en el impacto de las acciones de atención ya que entre los años 2012 y 2013 las tasas fueron de 2,07 y 2,13, respectivamente. Parece ser que poco se ha avanzado.

En el caso del departamento de Risaralda, que aunque no tiene altos índices de pobreza, ni una presencia significativa de afrodescendientes ni indígenas, si es el departamento donde se presenta el mayor consumo de Heroína inyectada, lo que llevó a la implementación de un programa de entrega de agujas limpias.

Con todo esto, el panorama de la tuberculosis en Colombia luce como un gran reto, pues hay una gran disparidad en la manera como la enfermedad afecta al país, ya que se concentra en regiones con poblaciones muy vulnerables, por lo que las acciones de prevención y control deberían tener en cuenta estas diferencias locales y contar con un enfoque diferencial más robusto si en verdad se quiere cumplir la meta propuesta de reducción de muertes por tuberculosis.

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