Los pueblos indígenas son uno de los grandes ausentes de la historia del sida en Chile. Así comentó a Corresponsales Clave el periodista Víctor Hugo Robles, conocido como el Che de los gay, activista por los derechos de la diversidad sexual y por la respuesta al VIH, en la presentación de su libro “Historia del SIDA en Chile. Historias Fragmentadas”, en Arica, ciudad del extremo norte del país, que tiene la tasa más alta de notificación de la epidemia en el país.

Carolina Videla y Sandra Bravo acompañan a Víctor Hugo Robles en la presentación del libro.

La actividad fue organizada por la ONG Casa del Encuentro de la Mujer (CEDEMU) “Olga Poblete” y por la organización “Juntos por la Vida”, el pasado 3 de marzo, en el marco de sus actividades a favor de la prevención del VIH y del debate acerca del rol de la sociedad organizada de la Región de Arica y Parinacota en este trabajo.

Víctor Hugo Robles, junto a la periodista Amelia Donoso, publicó el libro en diciembre de 2015, gracias a una alianza entre la Fundación Savia, ONG de Santiago de Chile, dedicada a la cooperación con personas con VIH, y de Siempreviva Ediciones, primera editorial de la diversidad sexual en ese país.

En la presentación, acompañado de Sandra Bravo, activista por los derechos humanos y representante de CEDEMU, y Carolina Videla, gestora cultural y vocera de Gobierno en Arica y Parinacota, el autor dio cuenta del rol de los movimientos sociales LGTB desde el primer caso de VIH confirmado en Chile en 1984.

- Corresponsales Clave: En la historia del sida en Chile, ¿qué rol han cumplido los pueblos indígenas y sus dirigentes?

- Víctor Hugo Robles: Incorporamos ahí (en el libro Historia del SIDA en Chile), una experiencia de los caciques de Chiloé, porque ellos tienen un trabajo directo y también pionero, particularmente el trabajo de Willy Morales, un dirigente súper visible, activo y luchador. Y ahora me entero que también acá, en Arica, hay estudios, investigaciones, de la prevalencia del VIH en pueblos indígenas. Me parece muy importante, muy interesante. Vengo de Bolivia, donde la gran mayoría del pueblo es de origen indígena, partiendo por su presidente del estado plurinacional. Y ahí, el tema del sida, no es un tema para los indígenas. Creo que hemos avanzado respecto de Bolivia o de Perú, por ejemplo, pero de todas maneras hay que profundizar e incluir a esos pueblos, sus costumbres, sus acervos, su manera de mirar y hacer campañas socioculturales y políticas particularmente a esos pueblos. Sé que ellos tienen demandas también, de saber cuántas personas viviendo con VIH son de pueblos originarios para poder aplicar políticas públicas de salud directas, de prevención también, en idiomas propios.

CC: Por lo mismo, ¿crees que los pueblos indígenas son los grandes ausentes de la historia del sida en Chile?

VHR: Sí, son los grandes ausentes, no solo respecto del sida, respecto de sus derechos, de su cosmovisión, de sus demandas, de su lucha, de su territorio… Ellos están luchando por su territorio, pero tienen otro territorio que es el cuerpo y de ese cuerpo también hay que hacerse cargo. Hay que prevenir y educar, particularmente a los jóvenes y a los niños indígenas. Si bien después de más de 500 años en que fuimos devastados por los españoles, asesinados, muertos nuestros pueblos originarios, resulta que llega este virus. Para ellos, en un principio, era una enfermedad huinca (palabra mapuche para designar a las personas no indígenas), pero haya sido así o no, la cosa es que está, ya está en nuestros cuerpos y hay que asumirla con una mirada crítica, científica y cultural. Hay que asumir que está dentro de los pueblos indígenas y que hay que aplicar la medicación que es útil, pero cruzarla también con la medicina ancestral y respetando siempre su cosmovisión.

Víctor Hugo Robles junto a su entrevistador.El libro de Robles y Donoso, incluye un artículo de Manuel Muñoz, antropólogo y director del Centro Mapu Ñuke del Consejo General de Caciques Williche de Chiloé, sobre interculturalidad en salud: “Cuando un hermano/a vive con VIH/sida, el pueblo entero vive con VIH/sida”. Ahí da cuenta de la experiencia pionera en la respuesta al VIH entre las comunidades williche de esa isla en el sur de Chile.

Tal como lo ha abordado Corresponsales Clave, en distintos artículos del 2015, los pueblos indígenas de Chile (y por extensión de Latino América) son más vulnerables al VIH, por una serie de determinantes sociales vinculadas a la subordinación de las primeras naciones frente a un estado que no enfrenta la pandemia desde un diálogo intercultural en salud.

El pasado 1 de marzo, ONUSIDA convocó al Día por la Cero Discriminación, sin ninguna alusión directa al drama del VIH y los pueblos originarios de las Américas, en donde su posición invisible es, a todas luces, un acto de discriminación del que los movimientos sociales deben hacerse cargo a la brevedad.

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