Fidel Negrete, integrante del Colectivo León Gay A.C., debido a la pérdida de peso, la falta de apetito, la fiebre y los vómitos que experimentaba se acercó a los servicios de salud y le fueron ordenadas las pruebas de laboratorio para diagnosticar la tuberculosis. El resultado fue positivo, Fidel tenía tuberculosis intrapulmonar y debió iniciar su tratamiento. Lo tomó a lo largo de un año y medio para culminar las dos fases del mismo; la fase intensiva y la de refuerzo.

Fidel Negrete compartió con Corresponsales Clave lo que significó su tratamiento para la tuberculosis.

Negrete tiene 45 años de edad y ha pasado ya un año luego de que concluyó su tratamiento, él lo recuerda como un tratamiento difícil para la adherencia porque, a diferencia de otras enfermedades infecciosas, las dosis para la tuberculosis son proporcionadas por día  y deben ser injeridas frente a un profesional de la salud, una estrategia que busca garantizar la adherencia y el éxito del tratamiento, pero que puede significar una gran inversión de tiempo para el paciente; para Fidel fue grande “el impacto que representa (la tuberculosis), (por) el tiempo que tienes que dedicarle a tu restablecimiento”.

La información disponible para prevenir y atender la tuberculosis llegó a Negrete con su diagnóstico. En la conversación con Corresponsales Clave, relató que antes de su diagnóstico no tenía precisión de los tipos de tuberculosis, de los riesgos de trasmisión o que en México el tratamiento es gratuito. A partir de su experiencia señaló que es fácil encontrar información de la tuberculosis, como pasa con otras enfermedades infecciosas, pero no siempre es correcta; por ello invitó a las instituciones de salud a difundir información sobre el tema.

“Yo no sabía que incluso podemos adquirir la tuberculosis del ganado bovino por medio de la leche que no esté debidamente hervida o pasteurizada y que la  tuberculosis puede afectar otros órganos independientemente de los pulmones. Puede ser ganglionar, en la piel, en los ojos. Creo que eso lo desconocemos, así como las pruebas para la tuberculosis que son gratuitas y el tratamiento que también es gratuito”, comentó a manera de ejemplo de los datos que desconocía.

Negrete, con la información que obtuvo de los servicios de salud en México tuvo que explicarles a las personas con quienes convivía que el riesgo de transmitir tuberculosis intrapulmonar es menor que la tuberculosis normalmente conocida como pulmonar porque es menor la diseminación de la bacteria de la que se emite por la saliva al hablar, toser o estornudar. Así, él mismo buscó educar a su entorno para prevenir futuros casos de tuberculosis.

Informar sobre la tuberculosis es una tarea de las instituciones de salud y de educación; pero así como Fidel, las personas que desarrollan la enfermedad tienen un rol clave en la sensibilización y educación de sus entornos más próximos para evitar la diseminación de la infección.

En países de ingresos medios altos, los programas de tuberculosis se han reducido significativamente; sin embargo, la enfermedad continúa afectando a miles de personas. En ese contexto, es importante movilizar recursos para apoyar a los y las profesionales de la salud y los programas que brindan atención y realizan tareas de prevención y educación.

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