Paulino Quispe es un hombre de 55 años que desde adolescente trabajó en una mina en Potosí, actualmente vive en Cochabamba, y hace unos años estuvo afectado por la tuberculosis, “empecé a toser mucho yo creí que me había resfriado, no fui al médico creyendo que se pasaría, luego comencé a botar un poco de sangre, como tres semanas estuve así con la tos. Mi esposa me dijo ‘anda nomás al médico’. Ya en el doctor me hicieron análisis y me dijeron que tenía tuberculosis”, comenta.

¿Qué es la Tuberculosis?

La tuberculosis es una enfermedad causada por el mycobacterium tuberculosis, una bacteria que casi siempre afecta a los pulmones. Es prevenible y curable.

La tuberculosis se transmite de persona a persona a través del aire. Cuando una persona enferma de tuberculosis pulmonar tose, estornuda o escupe, expulsa las bacterias al aire. Basta con que una persona inhale unas pocas bacterias para considerarse infectada.

Las personas infectadas que tienen la bacteria tienen a lo largo de la vida un riesgo de enfermar de tuberculosis de un 10%. Este riesgo es mucho mayor para las personas cuyo sistema inmunitario está disminuido, como ocurre en casos de infección por el VIH, malnutrición o diabetes, o en quienes consumen tabaco.

Cuando la forma activa de la enfermedad se presenta, los síntomas (tos, fiebre, sudores nocturnos, pérdida de peso, etcétera) pueden ser leves durante muchos meses. Como resultado de ello, en ocasiones los pacientes tardan mucho en buscar atención médica y transmiten la bacteria a otras personas. Según la OMS, a lo largo de un año, una persona enferma de tuberculosis puede infectar a unas 10 a 15 personas por contacto estrecho. Si no reciben el tratamiento adecuado, hasta dos terceras partes de los enfermos tuberculosos mueren.

Tuberculosis en Bolivia

En Bolivia la incidencia es de 78 por cada 100.000 habitantes. De acuerdo a los datos brindados por el Ministerio de Salud, en el país, el año 2014 se registraron 8165 casos y en el 2015 fueron 7.888, es decir se registró una leve disminución.

El departamento con mayor cantidad de casos registrados es Santa Cruz seguido de La Paz y Cochabamba que acogen al 78.6% de casos notificados hasta el año 2015.

Una enfermedad que no discrimina

La tuberculosis no discrimina, puede afectar a cualquier estrato social, tenemos casos de niños menores de 5 años hasta grupos etarios de más de 60 años”, menciona Amilcar Apaza, responsable del Programa de Tuberculosis, quien a la vez señala que la mayoría de los casos registrados -contrariamente a lo que se cree- son de personas que viven en el área urbana.

Aunque la tuberculosis afecta a cualquier población, la discriminación hacia las personas que la padecen es frecuente. “Cuando mis familiares se enteraron que tenía tuberculosis, se empezaron a alejar de nosotros, ya no nos visitaban, decían que les iba a contagiar, nos quedamos solos con mi esposa nomás; mis hijos hace tiempo que no viven con nosotros”, comenta Paulino Quispe.

De acuerdo a lo mencionado por el responsable del Programa de Tuberculosis, la idea es llegar a la población y que esta pueda reconocer los principales síntomas y buscar atención médica “lamentablemente las personas dejan pasar los síntomas, una persona puede estar muchos años con el problema y cuándo ya está avanzado, recién busca ayuda; otro de los problemas a los que nos enfrentamos es que los pacientes abandonan el tratamiento y son esos pacientes los que contagian”, comenta Apaza y añade que el abandono del tratamiento es un problema frecuente y que para resolverlo requieren del apoyo de los pacientes.

Tuberculosis y VIH

En Bolivia, la infección oportunista más importante es la tuberculosis. “Al tener bajas las defensas las personas que viven con VIH están expuestas a contraer tuberculosis, lamentablemente la primera enfermedad que va a causar la muerte de PVVS es la Tuberculosis. En 2015, solamente en Cochabamba hemos registrado 47 casos de personas coinfectadas”, menciona Apaza.

Bolivia continua recibiendo el apoyo del Fondo Mundial para hacerle frente a esta enfermedad; el Estado, por su parte, a través del Ministerio de Salud, ha ido asumiendo su responsabilidad frente al problema, pero siempre hace falta mucho más en qué trabajar y se espera que esta entidad continúe con el apoyo.

La discriminación, el estigma siguen siendo barreras para las personas que viven con VIH y para las que tienen tuberculosis, Bolivia continúa siendo un país donde la persona afectada, por temor al “que dirán”, descuida su salud.

Es un reto enfrentar ambas infecciones y aún queda mucho en que mejorar, desde el diagnóstico, tratamiento, la interacción entre medicamentos y la adherencia al tratamiento. En todas estas áreas se deben redoblar esfuerzos para detener la tuberculosis y revertir su impacto.

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